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El hombre que caminaba 33 kilómetros para ir a trabajar y que emocionó a sus vecinos
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Una década con cafeína como combustible

El hombre que caminaba 33 kilómetros para ir a trabajar y que emocionó a sus vecinos

Si ya parece agotador recorrer largas distancias diarias en los trayectos de ida y vuelta al trabajo, imagínense hacerlos a pie, y que sean más de 33 kilómetros.

Foto: Llueva, nieve o haga sol, James Robertson recorre su 21 millas a pié por Detroit cada día. (Corbis)
Llueva, nieve o haga sol, James Robertson recorre su 21 millas a pié por Detroit cada día. (Corbis)

Madrugar: la eterna pesadilla para muchos que empieza cada mañana cuando suena el despertador para ir a trabajar. Claro que, con las actuales tasas de paro y el nivel de desempleo, se ha convertido también el ansiado sueño para otros tantos.

Lo que probablemente no echen de menos son las aglomeraciones en el transporte público, las carreras para llegar a la hora a la oficina o tener que preparar cada noche el tupper para comer al día siguiente. Aunque, como suele decirse, hay gente para todo. Y luego está el caso de James Robertson.

Si ya parece agotador recorrer largas distancias diarias en los trayectos de ida y vuelta al trabajo, imagínense hacerlos a pie, y que sean más de 33 kilómetros. Esto es lo que camina cada día Robertson, de 56 años, para ir desde su casa a su puesto de trabajo en una fábrica.

Un viaje que comienza a las 8 de la mañana para conseguir llegar a su hora: las 12.30 del mediodía. Un pequeño trayecto en autobús y una caminata de 8 millas –casi 13 kilómetros– marcan su rutina mañanera para ir a trabajar.

Una historia que ha conmovido a los vecinos de su localidad que quieren poner fin a este largo recorrido que Robertson lleva realizando desde hace una década.

Diez años de caminatas

Todo comenzó cuando en 2005 se le rompió su Honda Accord 1998. Diez años después, Robertson sigue haciendo un recorrido diario más de 33 kilómetros –13 por la mañana y 20 por la tarde porque el servicio de autobús ya ha terminado– y siempre llegando puntual.

Como explican en Detroit Free Press, se declara un amante del aire libre y dice que les gusta estar cerca de sus compañeros de trabajo a los que compara con “una familia”. Familia casi lejana, con la que pasa más de 8 horas más las caminatas de ida y vuelta.

Cafeína de combustible

Con tanto andar es de suponer que Robertson llega más bien tarde a su casa. Despierto desde antes de las 8 de la mañana, su jornada laboral termina a las 10 de la noche. A esta le siguen los 13 kilómetros caminando hasta regresar a su casa donde normalmente no llega hasta las 4 de la madrugada. Allí apenas descansa unas pocas horas antes de volver a emprender camino.

La cafeína que toma cada mañana en el trayecto entre el autobús y las siguientes 8 millas a pie es el combustible de su viaje diario. Unos tragos de Mountain Dew o Coca Cola le dan la energía necesaria para aguantar la jornada.

“Duermo mucho el fin de semana”, explicaba Robertson en una entrevista para justificar la falta de horas de sueño. Pasa tantas horas fuera de casa que incluso la esposa de su jefe le da cada noche una tartera con comida casera para que tenga una buena cena al finalizar la jornada.

Puntualidad inglesa de un detroitino

Nacido en Detroit, Robertson siempre está a su hora en el trabajo. “Cuenta con un registro de asistencia perfecto”, explica su jefe Todd Wilson.

Llueva, nieve o haga sol, recorre su 21 millas para estar en la puerta hacia el mediodía. “Le he visto llegar aquí totalmente empapado pero”, añade Wilson, “nunca llega tarde y siempre es puntual”.

Final del recorrido: el apoyo de los vecinos

Puede que los largos trayectos de Robertson no duren mucho tiempo. Poco después de conocerse su historia a nivel nacional, cientos de personas de todo el país se han presentado para ofrecerle dinero en efectivo, billetes de autobús, bicicletas, ser su chófer diario e incluso se le ha donado un coche nuevo.

A través de una campaña se han recaudado más de 50.000 libras –más de 66.300 euros al cambio– que se utilizarán también para ayudarle a cubrir los gastos del seguro y de combustible del vehículo.

Madrugar: la eterna pesadilla para muchos que empieza cada mañana cuando suena el despertador para ir a trabajar. Claro que, con las actuales tasas de paro y el nivel de desempleo, se ha convertido también el ansiado sueño para otros tantos.

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