SI ERES VAGO, APROVÉCHALO

¿Quieres cambiar tu vida para bien? Utiliza la regla de los 20 segundos

A estas alturas de año, es bastante probable que ya hayas descartado algunos de tus propósitos para 2015. Pero puedes aprovechar tu desidia de forma positiva

Foto: El tiempo de la felicidad se encuentra en nuestras manos. (iStock)
El tiempo de la felicidad se encuentra en nuestras manos. (iStock)

A estas alturas de año, es bastante probable que ya hayas descartado algunos de tus propósitos para 2015, si es que en algún momento hiciste el más mínimo esfuerzo para cumplirlos. Tenemos una buena noticia para ti: ya que has demostrado que tu fuerza de voluntad se encuentra bajo mínimos y que eres un vago, puedes utilizarlo a tu favor gracias a la regla de los 20 segundos (no confundir con la regla de los 30 segundos, de la que ya hablamos aquí en su día). 

Dicha norma autoimpuesta se basa en un mecanismo tan sencillo como eficaz: debido a que la fuerza de voluntad es un bien escaso –en algunos casos más que otros– debemos diseñar nuestra vida de manera que tengamos a nuestro alcance aquellas cosas que queremos utilizar con mayor frecuencia (de libros a comida saludable) y lejos todo aquello de lo que deseemos prescindir (alimentos que nos engordan y otros vicios).

¿Por qué 20 segundos? Porque es el tiempo que supone una barrera mental para actuar o no hacerlo: si tardamos más de 20 segundos en satisfacer nuestro impulso inicial, nuestra pertinaz desidia nos hará dejarlo para otro día; si tardamos menos tiempo, nos lanzaremos a por aquello que deseamos hacer porque es fácilmente accesible. Una lección que bien han aprendido las tiendas, tanto online como físicas, cuando sitúan sus productos a un solo click o al alcance de nuestro brazo mientras hacemos cola.

Cambia tu vida cambiando tu entorno

La regla fue expuesta por el experto en felicidad de la Universidad de Harvard Shawn Achor en su libro The Happiness Advantage: the Seven Principles of Positive Psychology that Fuel Success and Performance at Work (Crown Business). El autor explica cómo un buen día se propuso leer más libros y ver menos la televisión, pero se veía incapaz de cumplirlo. No es un fracaso personal: es natural que después de trabajar durante más de ocho horas nos sintamos con ganas de sentarnos en el sofá a relajarnos, y no a realizar un gran esfuerzo mental y físico para cumplir nuestros objetivos.

Reduce la energía de activación para los hábitos que quieres adoptar, y auméntala para los que quieras evitar

En lo que sí podemos influir es en aquello que nos rodea. ¿Nos da pereza coger un libro y nos resulta más sencillo agarrar el mando a distancia? Resulta tan sencillo como imitar a Achor, quitarle las pilas al mando y esconderlas y dejar el libro que queramos leer en el salón, justo al lado del sofá. Estaría bien, además, que este, para empezar, no fuese un tratado de ontología, sino quizá algo más atractivo como una novela. Básicamente, debemos diseñar nuestro mundo de forma que lo que más sencillo nos resulte sea hacer aquello que sabemos que es positivo para nosotros, y mantener lejos las tentaciones.

Acker explica cómo hizo lo propio con su guitarra, y de qué manera su método le ha servido para mejorar sus destrezas musicales. “Lo que hice, básicamente, fue poner el comportamiento deseado en el camino que suponía una menor resistencia, para que consumiese menos energía y esfuerzo tocar la guitarra que evitarla”, señalaba en su libro, en el que también avisaba de que los 20 segundos eran una convención, y que en ocasiones hace falta más tiempo (o menos) para encaminarnos en la dirección correcta.

“Me gusta referirme a esto como la regla de los 20 segundos, porque rebajar la barrera a 20 segundos me sirvió para crear un nuevo hábito vital”, explica. “La verdad, a veces hacen falta más de 20 segundos para marcar la diferencia –y a veces es necesario mucho menos– pero la estrategia es aplicable universalmente: reduce la energía de activación para los hábitos que quieres adoptar, y auméntala para los que quieras evitar. Cuanto más reduzcamos o incluso eliminemos la energía de activación para las acciones que deseamos llevar a cabo, más fácil será empezar a introducir cambios positivos en nuestra vida”.

Esta regla puede adaptarse a multitud de situaciones. Por ejemplo, imaginémonos que queremos practicar deporte nada más levantarnos. Una buena solución puede ser dejar la ropa preparada la noche anterior para no tener que pensar qué ponernos. ¿Quieres comer de forma más saludable? No compres la comida que sabes que no te hace bien y limítate a aquella que quieres introducir en tu dieta, puesto que es más fácil cocinarla que bajar al supermercado. ¿Quieres dejar de fumar? No compres tabaco, no tengas tabaco en casa y pide a tus amigos que no te den tabaco. ¿Quieres ser mejor persona? Mantente lejos de aquellos que te agrian la vida. El cambio es posible y sencillo, si vamos paso por paso. 

Alma, Corazón, Vida
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