UN REPORTAJE BASADO EN HECHOS REALES

Las señales definitivas para saber que no deberías acostarte con ese hombre

Ten cuidado, Dulcinea: anticiparte a la desdicha no siempre es tan fácil como en esos casos en los que vislumbras una esvástica en su muñeca mientras da un sorbo a su copa

Foto: La autora del artículo te explica cómo no acabar en la cama con el hombre inadecuado. (@la_holloway)
La autora del artículo te explica cómo no acabar en la cama con el hombre inadecuado. (@la_holloway)

Tras huir de hombres que mecen su pelvis cual jinetes bajo los efectos de la anfetamina y esquivar las miradas de especímenes del género masculino que se mordisquean los labios con lascivia mientras te observan desde la barra, has encontrado a un galán que parece ser un candidato perfecto para pasar la noche. Pero cuidado, Dulcinea: anticiparte a la desdicha no siempre es tan fácil como vislumbrar una esvástica en su muñeca mientras da un sorbo a su copa. Hay que atender a gestos, frases y pequeños detalles de estilo para saber si ese apuesto hombre será compatible contigo entre las sábanas.

1. Te llama Cari

Semejante muestra de cariño almidonada no puede surgir de primeras (ni jamás, pero eso ya es otra historia). Una persona que al minuto te llama así es un arma antilibido que debería ser desactivada. “Nena” indica chulería y ahí ya entra el gusto de cada una, pero “cari” no debería de permitirse a un ser salvo que lleve un disfraz morado y se haga llamar Tinki-winki. Por cierto, este simpático Teletubbie era gay, por lo que definitivamente, no quieres acostarte con él. Ni él contigo.

2. Afirma ser “muy de leer”

No sabemos qué tipo de libros lee, pero desde luego no unos que contengan frases bien construidas. Si afirma que lee mucho, probablemente se refiera a que presta atención al teletexto y a las páginas centrales del periódico. O peor: lee a Jorge Bucay. No es necesario que el galán se persone con un libro de Byung-Chul Han, pero semejante afirmación es la señal de que tienes que huir por la ventana del baño. Al fin y al cabo, ya dijo Bucay que “intentar escapar de los malos pensamientos es ir a buscarlos”. No intentar huir de las señales es encontrártelas de cara.

3. Te da su teléfono y…

El estado de su WhatsApp es una frase de Paulo Coelho. Huye. Punto.

4. Lleva una camiseta que reza “demasiado sexo nubla la vista”

Los noventa vuelven a estar de moda, de acuerdo, pero esa camiseta tampoco fue plausible entonces. Cualquier top con chascarrillos sexuales de gracia similar a la muerte de un ser querido debería estar prohibido por ley.

5. Solo te mira al escote

A no ser que hayas aparecido con dos tiras de celofán como camiseta, un hombre que no consigue despegar la mirada de los pechos resulta realmente pueril. Es de esperar que a la mínima posibilidad, se abalance sobre ellos con la misma violencia con la que agarrarías la cabeza del inventor de las Crocs.

6. Asegura ser muy bueno en la cama

La bombilla roja se enciende, las alarmas suenan y el temor te invade. Un hombre que alardea de sus habilidades sexuales, o es en realidad una seta campestre que ha encontrado en las palabras su mejor escondite, o es realmente bueno, pero tanto que te hará alabarlo cada segundo y será de los que tienen relaciones mientras se miran en el espejo.

7. Acompaña sus alabanzas hacia sí mismo con un “nunca he tenido quejas en la cama”

Posiblemente, porque huyeron nada más terminar y jamás volvió a saber de las afectadas.

8. Lars Von Trier es su icono a seguir

De acuerdo: si su película preferida es Pearl Harbor o algo por el estilo, también es el momento de salir corriendo. Y si asegura que Matrix le hizo plantearse muchas cosas… No hace falta que le mentes la caverna de Platón, pero un ser que 16 años después de su estreno sigue maravillado por las enseñanzas de la película, demuestra que lo que hay en su cabeza no es nada bueno. Respecto a Lars von Trier: tú decides si un hombre que alaba la ninfomanía o que cree que la automutilación genital es una gran idea es la opción correcta. Un seguidor del cine de Haneke tampoco va a ser miembro del club de la comedia, pero al menos no sentirás miedo durante esos segundos en los que te quitas el jersey y este te tapa los ojos. Por Dios: Lars Von Trier es tan inquietante que logró que Björk despertara en nosotros compasión.

9. Al levantar los brazos, ves sus calzoncillos y…

No todos pueden llevar Calvin Klein y, al fin y al cabo, éstos no sientan tan bien como a David Beckham a todo el mundo. Pero afrontemos la realidad: el sujetador de Intimissimi tampoco te sienta como a Blanca Suárez. La firma americana Calvin Klein hizo de los calzoncillos con goma un hito de la virilidad, cuando lo cierto es que existen modelos que anuncian que no solo te encuentras ante un wanna be, sino ante un hortera. He aquí un hecho verídico que estos ojos han presenciado: unos maravillosos oblicuos que marcaban el camino hacia… una goma en los calzoncillos que rezaba “I love Cullera” y un demonio que acompañaba al mensaje. NO, no y NO. No hay suficiente belleza como para esconder tal sacrilegio al buen gusto.

10. “Me recuerdas a mi ex”

Es probable que esté obsesionado con ella y que dentro de un par de semanas termine por dejarte la camiseta de la susodicha para que huelas como su suave melena olía. Además, todos sabemos que cuando conoces a alguien no es buena idea hablar de tu pasado sentimental, al igual que no lo es narrar con detalle cómo fueron esos tres apasionantes días con gastroenteritis.

11. “Me encantan los niños, ¿y a ti?”

Huele a preservativos pinchados. Al fin y al cabo, los anuncios de Desigual han hecho de este temible gesto algo digno de ser televisado en cualquier franja horaria, así que… 

12. La funda de su móvil es de Mr. Wonderful

Di no a la autoayuda de papelería. Si tiene un gatillazo, te soltará un “si no te equivocas de vez en cuando, es que no lo intentas”.

13. Habla demasiado de su perro

Cuidado con caer en la trampa de pensar que es un ser tierno que te mecerá entre sus brazos al terminar. Quizás lo haga, pero es más que posible que esto ocurra ante la atenta mirada de su can, al que por cierto, habrá acariciado cuando llegasteis a casa con esas manos que luego recorrieron tu cuerpo. Sin haber pasado antes por el grifo y el jabón, claro.

14. Anuncia que jamás saldría con una chica con los pies feos

No te vas a casar con él, de acuerdo, ¿pero de verdad es necesario sacar a colación semejante perla a los cinco minutos de haberos conocido? Es más que probable que cuando lleguéis a casa, te lo encuentres con tu pulgar metido en la boca. Si tienes fetichismo por los pies, claro está, esta frase no frenará el curso de la noche.

15. Asunto de garras

Tiene una sonrisa perlada, una mandíbula angulosa, unas manos perfectas y… unas uñas más largas que un hombre que tras sufrir un accidente aéreo ha pasado diez años en una isla desierta. Si su higiene es tan insuficiente en zonas tan visibles, no quieres imaginar cómo será en otras más ocultas.

Alma, Corazón, Vida

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