SEGÚN UN INFORME DEL 2000

Un informe de la CIA, de 2000, predijo cómo sería el mundo en el 2015

Si queremos hacer caso a las predicciones de alguna organización, no estaría de más que nos fijásemos en la Agencia Central de Inteligencia estadounidense

Foto: La Inteligencia Americana demuestra en un informe publicado hace 15 años que es capaz de predecir de forma acertada el futuro inmediato. (iStock)
La Inteligencia Americana demuestra en un informe publicado hace 15 años que es capaz de predecir de forma acertada el futuro inmediato. (iStock)

El año 2015 ya está aquí, y como siempre, los políticos lo han definido con conceptos como “año clave” o, como viene siendo habitual desde hace más de un lustro, el año de la recuperación. Más allá de los tópicos vacuos, si queremos hacer caso a las predicciones de alguna organización, no estaría de más que nos fijásemos en la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, que publicó en diciembre del año 2000 un informe de libre acceso en el cual intentaba adivinar cómo sería el año 2015.

No se trata, advierten, de una premonición ni de un modelo completamente fiable, sino más bien, una especie de guía para moverse en la oscuridad de las tendencias globales. Conmemorando que por fin llegamos a la fecha indicada, la página Defense One ha entrevistado a David Gordon, autor de informe y por aquel entonces director de organización del Departamento de Estado, que ha analizado algunos de los puntos de dicho informe. Este se publica cada cuatro años y en su próxima edición analizará las perspectivas para el año 2035, aunque para ello haya que esperar hasta 2016.

Los gobiernos tendrán cada vez menos control sobre los flujos de información, la tecnología, las enfermedades, los movimientos migratorios, las armas y las transacciones financieras

Aunque los autores no contaban con un acontecimiento que lo cambió todo –los ataques terroristas del 11 de septiembre y las posteriores invasiones de Afganistán a Irak–, no se puede negar que tocaron unas cuantas notas afinadas. Quizá no puedan adivinar cuál va a ser el número premiado en la Lotería del próximo año, pero sí encontrar un orden dentro del caos aparente que es el mundo del siglo XXI.

El Estado perderá su importancia en favor de las organizaciones trasnacionales

“Los estados seguirán siendo los actores dominantes en el escenario mundial, pero los gobiernos tendrán cada vez menos control sobre los flujos de información, la tecnología, las enfermedades, los movimientos migratorios, las armas y las transacciones financieras, sean lícitas o ilícitas, en sus fronteras”, vaticinaba el documento. No hace falta pensar mucho para recordar el hipotético ciberataque desde Corea del Norte a Estados Unidos, la rápida expansión del ébola ante la desidia de la comunidad internacional o los escándalos económicos relacionados con el movimiento de capital en paraísos fiscales, como mostraron casos como el Luxleaks

La tendencia se desplaza del terrorismo político apoyado por el Estado hacia las redes transnacionales más diversas y libres fomentadas por las tecnologías de la información

Entre ellos destacan los movimientos terroristas que actúan a escala global como al-Qaeda que, paradójicamente, no era nombrada en el informe, a pesar de que apenas 9 meses después de su publicación cambiaría para siempre la historia mundial. Un artículo publicado por Time a propósito de dicho informe daba en el clavo sobre el nuevo panorama geopolítico surgido una década después de la caída del Muro de Berlín: “la Guerra Fría, de forma artificial, sirvió para organizar casi todos los conflictos regionales en un sistema global que era manejado al más alto nivel por dos estados que tenían un interés por evitar la inestabilidad que pudiese arrastrarlos a una confrontación muy peligrosa”. Sin embargo, los Estados, en el año 2015, como bien previó el informe, lo tienen muy difícil a la hora de controlar a los agentes transnacionales.

El terrorismo sería la gran preocupación internacional

Puede que nos hayamos olvidado ya de ello, pero en el año 2000 el terrorismo era un problema acuciante en países como España, donde ETA dejó 23 muertos a sus espaldas, mientras que otros países occidentales percibían el fenómeno como algo casi ajeno. La situación cambió de cabo a rabo el 11 de septiembre de 2001, pero el informe ya alertaba de lo que podía ocurrir tras los atentados a las embajadas americanas de Kenia y Tanzania.

El informe fue publicado apenas nueve meses antes de los atentados de las Torres Gemelas. (CC)
El informe fue publicado apenas nueve meses antes de los atentados de las Torres Gemelas. (CC)

La definición que de estos movimientos proporcionaba la CIA encaja bien tanto con la vieja al-Qaeda como con el moderno Estado Islámico: “la tendencia se desplaza del terrorismo político apoyado por el Estado hacia las redes transnacionales más diversas y libres –fomentadas por las tecnologías de la información–. Algunos de los estados que promueven de forma activa el terrorismo pueden decrecer su apoyo como un resultado de los cambios de régimen, el reencuentro con los vecinos o la conclusión de que el terrorismo es contraproducente. Pero los estados débiles también pueden deslizarse hacia la cooperación con terroristas, creando nuevos apoyos de facto”.

Además, el informe parecía prever el atentado del 11-S cuando afirmaba que “entre este momento y el 2015 las tácticas terroristas serán cada vez más sofisticadas y diseñadas para realizar atentados en masa”. En apenas 9 meses, la profecía se haría verdad.

La población mundial crecerá

El informe fijaba en unos 7,2 mil millones de habitantes la población mundial para este nuevo año. Y no estaban nada desencaminados: el 31 de octubre de 2011 se alcanzaron los 7 mil millones, una cifra muy superior de seres humanos que la que existía cuando el informe fue escrito (alrededor de unos 6 mil millones). Este crecimiento exponencial ha servido para que escritores como Stephen Emmott hayan alertado sobre el problema de la imparable superpoblación.

No obstante, el informe se equivocaba respecto a la demografía africana, ya que afirmaba que esta caería debido a las guerras y a enfermedades como el SIDA, cuando realmente ha aumentado de 800 millones a 1,1 mil millones. Los autores no eran nada catastrofistas sobre la cantidad de recursos naturales disponibles para el hombre, ya que aseguraban que “los recursos energéticos serán más que suficientes para hacer frente a la demanda”. ¿Lo seguirán siendo en las próximas décadas?

La influencia de China y Rusia, el fracaso de Europa

La visión del informe sobre los problemas que han afectado a Europa durante los últimos años resulta en algunos puntos acertada, en otros un tanto desencaminada. Por un lado, porque señalaba que “Europa no conseguirá alcanzar sus sueños de paridad con Estados Unidos como el motor de la economía global”. Por otro, porque “la agenda de Europa será llevar a cabo los últimos componentes de la integración de la Unión Europea”; y si bien los Estados de la Unión son cada vez más numerosos, la crisis económica ha hecho crecer la desconfianza incluso entre los países en un pasado menos euroescépticos como el nuestro, no digamos ya en Reino Unido con partidos como Ukip de Nigel Farage

La CIA afirmaba que la economía china crecería hasta convertirse en la segunda más importante del mundo, por encima de la de Europa

Algo más discutible resulta la visión del informe sobre China, que estaba a punto de protagonizar su gran explosión de crecimiento económico. El vaticinio de la CIA afirmaba que la economía china crecería hasta convertirse en la segunda más importante del mundo, por encima de la de Europa e inmediatamente por debajo de la de Estados Unidos. Gordon asegura en el artículo que tenían claro que China se convertiría en un gran agente de la economía mundial, “algo que ahora todo el mundo da por hecho, pero que en el año 2000 no estaba tan claro”.

¿Qué ocurre con Rusia, el país que ha vuelto a resurgir como un posible contrapeso en el mapa de las relaciones internacionales tras la confrontación en Ucrania? El informe señala que la antigua URSS sería “internamente débil e internacionalmente unida al sistema internacional a través de su asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU”. Sin embargo, en un visionario –o sospechoso– análisis de la situación rusa, el informe afirmaba que “en 2015, Rusia tendrá el reto, aún mayor que hoy, de ajustar sus expectativas por el liderazgo mundial a unos recursos dramáticamente reducidos”, como si el reciente hundimiento del rublo y la caída del petróleo estuviesen escritos en las estrellas desde el año 2000.

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