¿Qué le harías a quién te destrozó la infancia?

Tenía sobrepeso, ahora es atractiva. La fría venganza de Louisa Manning

Se imaginan encontrarse a esa persona que les humillaba en la adolescencia 10 años después? ¿Saben qué le dirían? Louisa Manning sí: esta es su historia

Foto: 10 años después Manning estaba tan cambiada físicamente que el chico que le había destrozado la infancia no la reconoció y le pidió una cita.(facebook)
10 años después Manning estaba tan cambiada físicamente que el chico que le había destrozado la infancia no la reconoció y le pidió una cita.(facebook)

Mientras para muchos, los años de instituto son los mejores de sus vidas, para otros son una verdadera pesadilla que desearían borrar de sus recuerdos. Lo que empieza por unas burlas de los fuertes y bien socializados hacia los estudiantes más débiles, se traducen, en demasiados casos, en acoso escolar.    

Los apodos, las críticas y las risas pueden terminar convirtiéndose en traumas difíciles de superar. ¿Se imaginan encontrarse a esa persona que les humillaba en la adolescencia una década más tarde? ¿Han pensado qué le dirían?  

Puede que Louisa Manning no lo tuviese en la cabeza pero cuando se cruzó de nuevo con el matón que le había hecho la vida imposible en sus años de instituto supo perfectamente cómo cobrarse su venganza y ganar la partida.

Su historia, contada por Caroline Mcguire y Ben Wilkinson en el Daily Mail, parece sacada de una auténtica película de adolescentes con un final feliz que ya le hubiese gustado a la Dawn de Bienvenidos a la casa de muñecas (Todd Solondz, 1995).

La próxima vez que pienses en mí mira esta foto, porque esta es la persona que te acaba de dejar plantado

10 años después Manning parece físicamente otra persona: delgada, con estilo y una –gran– vida social, hasta el punto de que el chico que le había destrozado la infancia no la reconoció y le pidió una cita. Convencido de estar flirteando con una desconocida atractiva, se acabó llevando su merecido castigo en forma de carta.

Contigo no, bicho

En lugar de presentarse en la cita, ella le dejó al camarero del local donde supuestamente se encontrarían una carta haciéndole saber quién era acompañada de una fotografía de la Manning del pasado.  

En la carta, entre otras cosas, le recordaba los ingeniosos y humillantes apodos que él y sus amigos le pusieron durante sus años de instituto que aludían a su elevado peso y a la cantidad de pelo que, decían, la muchacha tenía por aquella época –concretamente en sus piernas– y que tenía que saber el daño que todas aquellas burlas le habían causado.

En su texto Manning le culpa de consecuencias como que estuvo tres años comiendo menos de una manzana al día por culpa de los complejos físicos y psicológicos que le habían provocado él y sus amigos, y termina con un mensaje bien clarito: “La próxima vez que pienses en mí mira esta foto, porque esta es la persona que te acaba de dejar plantado”. "¿Quién es ahora el pardillo?", le faltó añadir.     

Una venganza menos cruel que la quema y destrucción que llevó a cabo la Carrie de Stephen King –vaya spoiler–, pero suficientemente reconfortante y con una recompensa social de lo más alentadora: el apoyo y cariño de cientos de internautas y la fama momentánea.  

La fotografía y carta que Manning dejó a su acosador. (Facebook)
La fotografía y carta que Manning dejó a su acosador. (Facebook)

Venganzas 2.0

Manning no tuvo una mejor idea que colgar en la red social Facebook la foto y la carta que le dejó a su archienemigo de la infancia. Esto se ha traducido en más de 19.000 likes y miles de comentarios dándole la enhorabuena por haberse defendido de esa forma tras tantos años cargando con el peso de aquellas burlas.

Con este gesto se ha convertido en una heroína para cientos de personas que padecen o han padecido algún tipo de acoso escolar o vejación en algún momento de su vida. “En nombre de todos los que hemos sido intimidados, bien hecho por ponerte firme y tomar las riendas”, comentaba un usuario a través de las redes.  

Por su parte, él también ha querido mostrar su arrepentimiento tardío a través de las redes sociales: “Sólo puedo pedir disculpas y desearte lo mejor. Supongo que no voy a saber de ti otra vez, pero lo digo en serio cuando digo que espero que tengas todo el éxito que te mereces”.

Su carta se ha traducido en más de 19.000 likes y miles de comentarios dándole la enhorabuena por haberse defendido

“No puedo cambiar lo que era hace 8 años, y no voy a insultar su inteligencia fingiendo que no sucedió, pero espero que me crean cuando digo que ahora soy una persona diferente”, insiste el ex abusador. Una venganza que al menos le refrescó la memoria y le hará replantearse el daño que pueden hacer las palabras vejatorias y gestos a otras personas.

Las trágicas consecuencias del bullying

Ya nos informó Mariló Montero que “quien más sufre homofobia son los gais, lesbianas, transexuales y bisexuales” –genialidad–, pero, más allá de la discriminación sexual, el bullying o acoso escolar afecta a cientos de niños y adolescentes que se ven atacados por sus compañeros física y verbalmente.

“Cosas de niños” que se dice, pero estos ataques terminan convirtiéndose en traumas psicológicos que en ocasiones se traducen en el peor de los desenlaces: el suicidio.

En España cerca del 43% de los jóvenes entre 12 y 25 años que sufren o han sufrido acoso escolar han pensado en suicidarse, y un 17% de ellos lo ha intentado. Tanto es así que acaba de presentarse una web para llamada itgetsbetter.es para prevenir los suicidios entre los estudiantes que padecen bullying.

El apoyo por parte de las familias y profesorado es fundamental para afrontar estas situaciones y ponerles remedio a tiempo. No obstante, la necesidad de concienciar a los ciudadanos desde bien pequeños para evitar este tipo de maltrato es una tarea pendiente en nuestra sociedad.

Alma, Corazón, Vida
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