EL ACOSO VERBAL ES AÚN PEOR DE LO QUE PENSAMOS

Esto es lo que ocurre cuando una mujer pasea sola por una gran ciudad

"Este vídeo sólo sorprenderá a los hombres". Sin embargo, las mujeres saben bien qué ocurre cuando pasean solas por una ciudad y se cruzan con hombres

Hace unas pocas semanas, ACyV publicaba un artículo sobre un experimento publicitario realizado por Nestlé que reflejaba la gran cantidad de miradas que el escote de una mujer recibía a lo largo del día. No obstante, las críticas eran numerosas y recurrentes: que si la ropa que llevaba era demasiado exagerada y por eso captaba la atención tanto de hombres como de mujeres o, simple y llanamente, que sólo no salir de casa evita que seas mirado.

Otro nuevo vídeo va un paso más allá y despoja de sus argumentos a algunos de los que piensan que las miradas resultan inocuas. En el mismo, una joven vestida de forma bastante recatada –camiseta ajustada pero de cuello redondo y vaqueros– pasea durante 10 horas por diversas calles de Nueva York. El resultado es condensado en un vídeo de apenas dos minutos de duración, pero las conclusiones están claras, y no hace falta llegar al rótulo final que anuncia que, durante su travesía, la mujer fue objeto de más de 100 comentarios masculinos (además de incontables miradas), para comprenderlas.

“¿No quieres hablar porque soy feo? ¿No podemos ser amigos?”

Quizá lo más llamativo de todos los comentarios que recibe la joven sea que, de una forma u otra, todos comparten su objetivo a pesar de desplegar diferentes estrategias. Un gran número de ellos no se andan con rodeos y se limitan a decirle “¡toma!”, “¿qué pasa guapa?”, “Dios te bendiga, mamita” o, incluso “acabo de ver pasar mil dólares”, probablemente sin esperar ninguna respuesta. Otros tantos parecen albergar la esperanza de que abordar a alguien por la calle puede ser un buen paso para terminar entre las sábanas con ella, y ello les conduce a a perseguirla. Uno lo hace en silencio durante cinco minutos, después de decirle “Dios te bendiga, que tengas un buen día”. Otro le interpela: “¿no quieres hablar porque soy feo? ¿No podemos ser amigos?”

La peor categoría es, seguramente, la de aquellos que se olvidan rápidamente de la superficial cortesía que habían mostrado en un primer momento y atacan a la mujer cuando esta hace caso omiso a sus palabras. “¡Sonríe!” exclaman un grupo de hombres cuando esta pasa por su lado, al ver que ni siquiera se gira a mirarlos. Otro de ellos añade “alguien está reconociendo tu belleza, ¡deberías darle las gracias!” En definitiva, el supuesto regalo se encuentra envenenado en cuanto que el que expresa el piropo cree que quien lo recibe ha contraído una deuda con él al haber sido halagada.

Un vídeo que los hombres no entenderán

En esta ocasión, el vídeo ha corrido por cuenta de Hollaback!, una organización internacional que tiene como objetivo acabar con el acoso a las mujeres en todo el mundo. No es el único vídeo semejante, por supuesto. The People’s Girls es un proyecto documental que consiguió su financiación a través de un breve cortometraje en el cual se podía ver en primera persona las miradas que los hombres dirigían a las mujeres que paseaban por El Cairo.

Este vídeo sólo resultará sorprendente a los hombres

Pero no hace falta irse a otras culturas para comprobar que las reacciones que el vídeo ha suscitado dan la razón a aquellas que se sienten acosadas por la calle. The Awl recogía en un artículo algunas de las opiniones vertidas en internet. Así, un comentarista se preguntaba “¿qué pasa, es que una persona no puede entablar conversación con otra por la calle?” Otro escribía “por favor, define qué quiere decir ‘acoso’ si es que decir ‘buenos días’ hiere tus sentimientos”. Dos preguntas en apariencia razonables pero que encubren la meta última de todo comentario callejero que no es, obviamente, desear un buen día a la mujer que se cruza en nuestro camino.

El autor de dicho artículo probablemente  toque en punto sensible cuando señala que “este vídeo sólo sorprenderá a los hombres”. Basta con echar un vistazo a las redes sociales donde la grabación se está compartiendo sin parar para comprobar cómo muchas mujeres de distintas edades y procedencias se sienten identificadas con el mismo, mientras que algunos hombres señalan que se trata de una excepción (es Nueva York, es otra cultura, los que realizan los comentarios son de otras razas, etc.) puesto que ellos no harían nada semejante. Como recuerda John Herrman, el vídeo es “una respuesta sucinta para cualquiera que pregunte, incrédulamente, si el acoso callejero es realmente tan malo”. Por una vez, podemos comprobar con nuestros propios ojos, y gracias a la distancia que proporciona el vídeo, que efectivamente sí lo es. 

Alma, Corazón, Vida
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