EL LENGUAJE ABISAL DE LOS FOROS DE DIRECTIVOS

Los anglicismos más horteras (e inútiles) del mundo de los negocios

Hace poco asistí a uno de los más reputados foros de directivos en España. El contenido de las ponencias, correctito y el lenguaje… el lenguaje es otro cantar

Foto: Lo que está haciendo el nombre de la foto también tiene su nombre en inglés: facepalm. (iStock)
Lo que está haciendo el nombre de la foto también tiene su nombre en inglés: "facepalm". (iStock)

Hace pocas semanas tuve ocasión de asistir a uno de los más reputados foros de directivos en España. Muchas corbatas de Hermès y muchos relojes Tag Heuer. Los cruasanes y el zumo de naranja, espectaculares. El contenido de las ponencias, correctito y el lenguaje… el lenguaje es otro cantar.

Me gusta mucho ver a los asistentes a este tipo de conferencias tomando notas compulsivamente, como si hubieran vuelto a la facultad. Muchos, claro, no a mano sino con sus iPads fetén. Intenté seguirles el ritmo, pero como aquello no daba para tanto, se me ocurrió ir apuntando las palabritas raras que iba oyendo, o directamente las caralladas cool que se repiten en este tipo de actos:

El primer ponente comenzó centrándose en el core business y en el target (aunque él se empeñaba en pronunciarlo táryet), pero no le oí decir nada de objetivos ni de negocio nuclear.

Nos sugirió que le contactáramos (sic) de vuelta (sic) para cualquier entreno (sic) de prueba

Enseguida pasó a hablar del presupuesto tentativo (sic) y de la alocación (sic) de partidas. A los del ipad se les empezaban a acumular líneas zig-zag de color rojo bajo las palabras, pero seguían afanados con sus notas. Al parecer, la alocación de partidas había impactado (sic) las cuentas, pero no, no fear, no había nada que temer: la organización no había colapsado (sic).

Todo ello fue premiado con una enorme ovación, con la que se dio paso a un nuevo invitado. En esta ocasión nuestro hombre se autodefinió como un coacher (sic). Por alguna razón, al oír esta palabra, pensé en un croché, pero con los años he aprendido a contener los malos impulsos básicos.

El coacher comenzó mencionando los másteres (del Universo) que había cursado y nos regaló su particular sarta de topicazos: "poner el foco en un nuevo paradigma, usar los drivers y las palancas más potentes, poner en valor la oferta de servicios integrales" y tal.

Antes de despedirse, nos facilitó su cuenta de correo y nos sugirió que le contactáramos (sic) de vuelta (sic) para cualquier entreno (sic) de prueba.

En ese momento pensé que en la oficina tendría ya unas cuantas llamadas perdidas y un montón de papeles sobre la mesa y pensé si aquellos cruasanes (eran de mantequilla, lo juro) compensaban todo lo demás.

Comenzaba por entonces el tercer conferenciante, al menos muy educado, ya que nos pidió permiso para sacarse (sic) la chaqueta, por el calor.

Salvé la data (sic) en mi calendario y, antes de confirmar con (sic) la srta. que indicaba el mensaje,agendé (sic) la cita

Era un experto en webs. Quizá también un poco machista, porque decía el web y los webs. Yo empezaba a estar hasta ahí cuando nos explicó lo fácil que era customizar (sic) el trabajo requerido. Asumía (sic) que los allí presentes reportábamos (sic) directamente a nuestros CEOs, con lo cual, no nos sería difícil convencerles para contratar sus servicios. En todo caso, según nos dijo, una vez kicked off un primer proyecto, era muy sencillo replicar (sic) acciones similares en el futuro.

Abrumado, de vuelta al despacho en el taxi recibí un correo electrónico. Me invitaban a aplicar (sic) para acudir a un nuevo sarao similar. Salvé la data (sic) en mi calendario y, antes de confirmar con (sic) la srta. que indicaba el mensaje, agendé (sic) la cita: hay según qué cosas (sic) que no puedo perderme. Con un poco de suerte, también acudirán –iPad en mano– los académicos de la RAE, ávidos de nuevos inputs.

Alma, Corazón, Vida
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