La transparencia económica, la asignatura pendiente de las universidades privadas
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INFORME SOBRE INFORMACIÓN UNIVERSITARIA

La transparencia económica, la asignatura pendiente de las universidades privadas

La Fundación Compromiso y Transparencia señala en su nuevo informe que España progresa poco a poco, pero que las privadas tienen mucho trabajo por hacer

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Por tercer año consecutivo, la Fundación Compromiso y Transparencia presenta su examen sobre la información puesta a disposición por las universidades españolas públicas y privadas, y la conclusión de su estudio de 2013 es clara: aunque aún queda mucho trabajo por hacer, España va dando pequeños pasos en cuanto a transparencia. “Es cierto que todavía existe un amplio margen de mejora en muchas áreas, especialmente en la información económica, pero los avances son significativos, y en líneas generales, se aprecia un interés real por profundizar y mejorar en el área de rendición de cuentas”, explica el informe, realizado por Javier Martín Cavanna y Esther Barrio.

Existe una gran excepción a esta creciente accesibilidad a la información en las universidades públicas, obligadas a la rendición de cuentas al ciudadano, y son las universidades privadas, que apenas han progresado respecto a los resultados del pasado año. “Lamentablemente, el calificativo de ‘privado’ todavía se asimila a algo que debe permanecer oculto a la mirada pública”, señala el informe, que recuerda que una mayor transparencia reportaría enormes ventajas a dichos centros en términos de credibilidad y reputación.

Los números son claros. Mientras que la puntuación obtenida en las universidades públicas en su plan estratégico es del 68%, en las privadas es del 12%; la misión suma un 70% en las públicas y un 52% en las privadas;la información sobre alumnos en las públicas, un 88%, y en las privadas, un 65; y la información económica, un 62% frente al 0 absoluto de las privadas. Y, mientras que las universidades públicas mejoran en todos los aspectos previamente citados, la privada permanece estancada en plan estratégico, oferta y demanda académica e incluso desciende del 2 al 0% en la información económica, puesto que si en 2012 algunas universidades publicaron su presupuesto y desglose de ingresos y gastos, no lo hicieron en el ejercicio 2013.

Las universidades más y menos transparentes

La Universidad de Cantabria tiene el honor de ser el centro español público de Educación Superior con mayor transparencia. Sólo siete centros de los 50 pueden presumir de ser completamente transparentes, por 25 translúcidos (aquellos que cumplen quince indicadores) y 18 opacos (menos de quince indicadores). Los transparentes responden a dos criterios, tanto cuantitativos (al menos veinte indicadores) como cualitativos (entre ellos deben figurar los relativos a la información económica, es decir, los estados financieros y el informe de auditoría). Este último factor explica por qué universidades como la de Zaragoza o la Pompeu Fabra, aun teniendo una puntuación mayor que algunas opacas, figuran en la lista de las translúcidas.

En lo referente a las privadas, todas ellas son opacas. En el escalafón más bajo se encuentran la Universidad Católica de Ávila y la Universidad Camilo José Cela. La mejor parada es la Universidad San Jorge.

¿Es posible conocer la empleabilidad en la universidad?

Respecto a previas publicaciones, este informe ha analizado un nuevo factor que será cada vez más importante a la hora de elegir un centro u otro. Es la empleabilidad, entendida como el porcentaje de inserción laboral de sus graduados y/o la mejora de la empleabilidad de los que ya cuentan con empleo. Básicamente, se trata de evaluar el impacto que los estudios universitarios han podido tener en forma de incrementos de salarios, promoción o estabilidad de la contratación. En este aspecto, las universidades españolas –y aquí hay que incluir también a las públicas– tienen trabajo por hacer.

Sólo 14 universidades públicas (un 28% del total) ofrecen resultados globales o desglosados por titulación de la inserción profesional de los graduados. Las privadas no salen mejor paradas y arrojan resultados muy semejantes: el porcentaje asciende a un 36% del total. La mayor parte de centros educativos ofrecen información sobre servicios de orientación laboral, prácticas de empleo o bolsas de trabajo. La situación cambia cuando se quieren consultar los resultados concretos de los servicios universitarios en términos de porcentajes de inserción laboral de los graduados o mejora de la empleabilidad de los graduados que ya estuviesen empleados.

Por lo general, la información aparece de forma más visible en las universidades privadas, como una buena baza para captar alumnos. Sin embargo, resulta complicado obtener índices globales de inserción laboral de los graduados. El informe analiza los factores que presentamos a continuación:

  • Transparencia y órganos de gobierno. Si bien la mayoría de universidades públicas han mostrado una notable mejoría en sus prácticas de transparencia, ninguna de las privadas figura dentro de la categoría transparente o translúcida; todas ellas son opacas en la información que muestran a los ciudadanos y alumnos en sus páginas web.
  • Misión y estrategia. Tan sólo el 12% de las privadas hacen público su plan estratégico, lo que es considerado por el informe como una carencia de foco estratégico de muchas de estas instituciones y signo de la debilidad de los órganos de gobiernoencargados de cumplir esta función.
  • Personal. Aunque las universidades públicas deben visibilizar la información relativa a las bandas salariales, la inclusión de dicha información en la memoria del presupuesto, un voluminoso documento de alrededor de 200 páginas, dificulta la visibilidad. Peor aún es el caso de las universidades privadas, pues ninguna de ellas dispone información de las bandas salariales.
  • Gobierno. Absolutamente transparente en las públicas, que además de la información requerida también publican las actas de las reuniones de los órganos de gobierno. Por el contrario, las privadas se mantienen en el 60% (composición) y 52% (estatutos).
  • Oferta y demanda académica. Aunque alcanza el 100% en el contenido relativo a la oferta de títulos, tan sólo el 30% de los centros públicos proporciona información sobre la demanda real de su producto y un 46%, de la evolución de la oferta y la demanda. En la privada, ambos porcentajes descienden al 4%.
  • Claustro. El único aspecto en el que las universidades privadas superan a las públicas. Mientras que un 56% de las universidades privadas publican el perfil académico de sus profesores, en las públicas el porcentaje de cumplimiento es del 16%.
  • Alumnos. Una de las más completas, especialmente en lo que respecta a las becas y ayudas (100%) y a los canales de comunicación (98%). Sin embargo, tan sólo un 8% de las universidades informa sobre las matriculaciones de alumnos por curso.
  • Resultados. Aunque la información relativa a los rankings ha aumentado sensiblemente en estos últimos años (de un 6% en 2011 a un 48% en 2013), la información sobre resultados de la actividad investigadora ha descendido, así como la relativa a los resultados académicos y a la satisfacción de alumnos. Es una de las áreas más opacas en las universidades privadas, con un escaso cumplimiento del 27%.
  • Información económica. Ha mejorado ligeramente en las públicas, donde casi todas hacen público su presupuesto con el desglose de ingresos y gastos. Sin embargo, en las privadas dicha información es inexistente. Como concluye el informe, “este dato pone de manifiesto una falta total de compromiso de rendición de cuentas con los diferentes aportadores de recursos: alumnos y sus familias, donantes y sociedad en general”.
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