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Las cinco meteduras de pata (con el dinero) que cometemos con los hijos
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APRENDER DE LOS FALLOS

Las cinco meteduras de pata (con el dinero) que cometemos con los hijos

El dinero forma parte de nuestro día a día,pero lo consideramos un tema tabú con los más pequeños, sin pensar en la importancia que tendrá en su futuro

Foto: Los más pequeños han de ser conscientes de su importancia. (iStock)
Los más pequeños han de ser conscientes de su importancia. (iStock)

Nos guste o no, la economía es un manto que todo lo cubre. Vivimos en un mundo en el que el dinero forma parte de casi la totalidad de las decisiones que tomamos, por muy nimias que sean estas.

Hemos de ser conscientes de lo necesario que es conseguir que los más pequeños sean sepan de la importancia que tiene esta faceta, tanto en su vida presente como en la futura. Lejos de dar el reconocimientoque se merece, en muchas ocasiones tenemos al dinero, y todo lo que conlleva, como un tema tabú y que no debe ser tratado con los niños.

Para conseguir que los más pequeños aprecien y sean conscientes del valor real del dinero, no son necesarias grandes clases magistrales sobre la crisis económica y financiera. Tan solo bastará con corregir ciertos errores en los que a veces caemos sin darnos cuenta. La prestigiosa financieraBeth Koblinercuenta en Learn Vest algunos de ellos.

1. Caer en la trampa de la tienda

Está claro que a ningún padre le apetece vivir la típica pataleta de hijo que quiere que le compren algo y para conseguir sus objetivos, no duda un instante en convertirse en una vociferante bestia. Está claro que con esa estrategia va a convertirse en el foco de atención de todo el que esté en un radio de un kilómetro. Desde luego, cualquier padre se morirá de la vergüenza, pero hay que tener ojo en cómo se actúa.

Al ceder ante sus pretensiones, lo que antes era un hecho aislado, acabará por convertirse en un hábito cada vez más fiero. Y no nos engañemos: cuanto más obtenga un niño, más querrá. Para evitar ese error conviene ser firme y no caer ante sus pretensiones. Además, para prevenir el problema, puede utilizarse una enseñanza lúdica, mediante un juego. En él tendrán que encontrar, por ejemplo, la pasta de dientes más barata.

Explicar a los niños que el producto más caro no tiene por qué ser el mejor es una gran estrategia para que aprendan a consumir con cabeza, así como que no van a obtener siempre lo que quieran. Deben serconscientes del valor real del dinero y evitar que hagan de sus caprichos un hábito.

2. Esperar a que los niños ya sean mayores para hablar de dinero

La economía forma parte de nuestro día a día, así como la alimentación o los estudios. Por alguna extraña razón, nos hemos empeñado en no hablar con los niños de este campo hasta que sean mayores. Al igual que nos esforzamos para que coman fruta y verdura o hagan los deberes cada día, también hemos de ser conscientes de la importancia que tiene la economía.

Una correcta educación económica favorecerá que en un futuro no malgasten su propio dinero. Además de explicar la importancia de ser previsor y ahorrador, también podemos establecer ciertas dinámicas, como darles una pequeña cantidad de dinero en el supermercado y que decidan qué hacer con ella sabiendo qué se necesita comprar en casa. Con esta decisión, se será consciente de lo que se tiene y cómo podrá utilizarse de mejor manera.

Kobliner considera que nunca es demasiado pronto para que los niños empiecen a ser conscientes del significado real del dinero y que es importante que aprendan a no caer en el error de la inmediatez, pues esperar y retrasar la gratificación es la base de todo buen ahorrador.

3. Pagar por hacer las tareas de casa

Un hogar suele estar formado por varias personas y la responsabilidad del mantenimiento no solo recae en una o dos, sino en todos los miembros. En mayor o menor medida, cada familiar es necesario para el óptimo funcionamiento de una casa.

Un niño no podrá hacer lo mismo que un adulto, pero tampoco esa condición le imposibilita de realizar cualquier trabajo casero. Darle propinas por realizar actos tan básicos como hacer la cama o recoger la mesa es un error, pues es algo que debería hacer sin un incentivo.

Eso no significa que no deba obtener ninguna recompensa, pero preferiblemente en aquellos casos que realmente sean un añadido a lo que deben hacer. Y mucho mejor que no sea una dinámica acción-reacción. El funcionamiento más útil se basa en premiar a posteriori, cuando haya hecho bien las cosas, no con el funcionamiento de “si haces la colada, te daremos dos euros”. Con esta actuación, los más pequeños aprenderán a ver que su esfuerzo tiene recompensa.

4. Cortar las alas al niño

Está claro que debemos ser estrictos en la educación de nuestros hijos, perotampoco en exceso. Kobliner cuenta como ejemplo el caso de una amiga suya que se empeñó en que su hijo leyera más. Por estos motivos se negó en rotundo a que su hijo ahorrase para comprar el videojuego que tanto deseaba.

Con este modelo de actuación los resultados pueden ser terribles, ya que el niño es muy posible que acabe por aborrecer la lectura y en vez de ahorrar para adquirir algo que realmente quiere, termine derrochándolo en cualquier asunto sin importancia.

La solución a la que llegó su amiga fue a un pacto común, en el que ambos obtenían beneficios. Por un lado él podría ahorrar para su videojuego, pero solo jugaría durante una hora al día los fines de semana. Con esta decisión, el pequeño asumió la responsabilidad de tomar decisiones con su dinero y tener paciencia para llegar a su meta.

5. Quejarse demasiado sobre el trabajo

Está claro que todos tenemos días malos en la oficina y lo único que nos apetece al llegar a casa es despotricar contra el malvado jefe o aquel compañero tan insoportable. Pero hay que tener cuidado y no abusar de estas protestas, pues los pequeños pueden acabar teniendo un concepto muy negativo acerca del trabajo.

Para argumentar esta idea, Kobliner indica un estudio de la Universidad de Michigan que señalala importante influencia que tienen la opinión de los padres sobre el trabajo en la visión que tendrá el hijo sobre el mundo laboral. Para evitar que la visión sea negativa es conveniente explicar a los hijos los retos y metas que se afrontan, para que ellos vean que, al igual que en el colegio, también en el trabajo hay que cumplir unos objetivos.

Nos guste o no, la economía es un manto que todo lo cubre. Vivimos en un mundo en el que el dinero forma parte de casi la totalidad de las decisiones que tomamos, por muy nimias que sean estas.

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