Por qué nos gusta revisitar las mismas películas, libros y discos una y otra vez
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LOS INTRINCADOS MECANISMOS DE LA NOSTALGIA

Por qué nos gusta revisitar las mismas películas, libros y discos una y otra vez

¿Por qué la gente hace lo mismo una y otra vez y sigue disfrutando con ello? Ver de nuevo una película o releer un libro nos hace más felices que los mejores estrenos

Foto: Una imagen de Pretty Woman, que arrasa una y otra vez en la televisión española.
Una imagen de Pretty Woman, que arrasa una y otra vez en la televisión española.

Si tienes hoy en torno a 30 años lo más probable es que conozcas de memoria varios diálogos de los Simpsons. No es de extrañar: has visto los mismos capítulos decenas de veces. Pero si ahora mismo te dieran la oportunidad de ver aquel episodio en el que Homer diseña el peor coche de la historia no se te ocurriría cambiar de canal, aunque sepas perfectamente que va a pasar con el tito Herb –y sí, recuerdas el nombre de un secundario que sólo aparece en dos capítulos–.

¿Por qué nos encanta revisitar una película, un programa de televisión o un libro? Pensándolo en frío no parece una buena idea. Al fin y al cabo, hay miles de películas y libros buenos que no hemos leído (y probablemente nunca veremos ni leeremos) pero aún así, si echan Pretty Woman de nuevo en la tele no dudaremos en volver a verla. Y no somos los únicos. En concreto, está película ha sido una mina de oro para Telecinco. El pasado julio se emitió por decimonovena vez en abierto y obtuvo un 16,6% de cuota de pantalla (el anterior pase, en 2013, obtuvo un 32%). ¿Es que acaso queda gente que no la haya visto? Probablemente no. Lo que pasa es que a la gente le encanta volver a verla.

Este fenómeno se extiende a todos los consumos culturales. En lo que respecta a la música es si cabe más evidente. Los musicólogos estiman que de cada hora que una persona emplea en escuchar música, 54 minutos se ocupan en escuchar canciones que habíamos oído previamente. La mayoría de la gente no está interesada en escuchar nada nuevo, sólo quiere oír aquello que ya conoce. Y es algo que las radio fórmulas conocen perfectamente y, de hecho, fomentan, repitiendo una y otra vez las mismas canciones (los oyentes de Rock Fm sabrán perfectamente de lo que estamos hablando).

La familiaridad de lo repetido

¿Por qué la gente hace lo mismo una y otra vez y sigue disfrutando de ello? Numerosos filósofos, psicólogos y antropólogos han tratado de responder a esta pregunta, y han llegado a diversas explicaciones.

En parte, el hombre es un animal de hábitos, le gusta seguir una rutina. Muchas series de televisión han triunfado por eso: es lo que veíamos, por ejemplo, antes o después de comer. Nos acostumbramos a ello, y daba igual que los episodios se repitieran una y otra vez (qué si no puede explicar el tremendo éxito de los Simpsons o Friends en nuestro país).

En general, cuando consumimos una y otra vez un disco, una película y un libro es porque nos gusta. Mucho. Hay que ser un poco masoquista para ver de nuevo una película que nos pareció un aburrimiento. Pero aún así hay veces que lo hacemos. Todos tenemos cariño a algún disco malísimo y cantamos canciones que nos parecen un auténtico horror. Esto tiene una explicación en forma de refrán: “el roce hace el cariño”. El consumo de productos culturales que nos resultan familiares requiere un menor esfuerzo mental por nuestra parte, nos sentimos cómodos con ellos y, a la larga, acaban gustándonos, aunque no lo admitamos.

Todo esto explica, quizás, por qué nos enganchamos a algo (el hábito acaba convirtiéndose en adicción), pero para explicar por qué, muchos años después, seguimos disfrutando de revisitar películas, discos, libros o videojuegos, hay que hablar de un mecanismo mucho más complejo: la nostalgia.

Un retorno a lo que éramos

Cuando volvemos a ver una película no sólo rememoramos lo que sucedía en ésta, además revivimos el momento en que la vimos y cómo éramos por aquel entonces, recreando una experiencia pero, al mismo, obteniendo una nueva.

“A pesar de que las personas ya estén familiarizadas con las historias o lugares, el reconsumo ofrece una apreciación renovada tanto del objeto como del consumo en sí”, explican los investigadores estadounidenses Cristel Antonia Russell y Sidney J. Levy, en un estudio sobre el asunto publicado en el Journal of Consumer Research. “Al hacerlo de nuevo, la gente extrae nuevas experiencias”

En opinión de Antonia y Levy, al consumir de nuevo un producto cultural no sólo rememoramos una pasada experiencia, además descubrimos nuevos detalles del mismo. “Por lo tanto, la experiencia es diferente, a pesar de que se repite”, aseguran.

Aunque la palabra nostalgia está asociada, etimológicamente hablando, al dolor que nos provoca rememorar lugares y épocas pasadas, en realidad también provoca en nosotros emociones positivas. Nos gusta rememorar experiencias culturales porque nos ayudan a recordar el pasado, y esto es algo que nos hace sentir bien. Y esto explica porque la nostalgia vende tanto. El libro Yo fui a EGB (Plaza&Janés) ha sido uno de los más vendidos este 2014, pese a no ser más que una recopilación de recuerdos: no aporta nada nuevo, pero reactiva las experiencias de quienes vivieron aquellos años.

Según la psicóloga Krystine Batcho, la nostalgia nos permite recordar aquello que hemos perdido,y es beneficiosa cuando nos ayuda a mantener junto a nosotros lo mejor de nuestro pasado. Hay quienes hemos escuchado más de 100 veces el primer disco de los Ramones, pero la 101 escucha nos seguirá recordando lo que fuimos y lo que somos. Y seguirá haciéndonos felices.

“Dados los inmensos beneficios que tiene para nuestro crecimiento personal y la reflexión sobre nosotros mismos, parece que el reconsumo es muy positivo para nuestra salud mental”, aseguran Levy y Russel en las conclusiones de su investigación. “Las personas no deberían dudar al volver a atrás y revistar lo que ya han hecho”. Así que, si vuelven a poner los Goonies un sábado por la tarde, relájate y disfruta. Quizás la disfrutes más que Super 8.

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