NECESITAMOS REVISAR SU ESTADO

Cómo descansar mejor por la noche: el ignorado dilema de la almohada

En verano con el calor aumentan las sustancias que se impregnan en la almohada. Explicamos cómo cuidarla y ver si necesitamos cambiarla

Foto: El cuidado de la almohada es básico para tener un sueño de calidad. (iStock)
El cuidado de la almohada es básico para tener un sueño de calidad. (iStock)

Sol, vacaciones, playa, tiempo libre… En los meses de calor nuestros hábitos cambian, dejamos a un lado la dinámica del resto del año y aprovechamos que los días son más largos y las temperaturas más cálidas para llevar a cabo esas actividades que en otros épocas no podemos.

Estas permutas en nuestras vidas nos sirven para desconectar de los quehaceres más tediosos, pero también tienen pequeños aspectos negativos. Un objeto que se ve más afectado en el periodo estival y que solemos obviar es la almohada, ya que en esta época del año hace más calor y, por tanto, existe una mayor probabilidad de sudoración por la noche que termina por facilitar la sedimentación de sustancias que, junto a los ácaros del polvo y algunos hongos, acaben por incidir negativamente en la calidad de nuestro sueño.

Generalmente, solo reparamos en este mullido cojín a la hora de adquirirlo, pues elegimos el que más se amolda a nuestro cuello, creemos que no va a causarnos molestias y tenga un precio que consideremos asumible.

En una almohada pueden convivir entre 4 y 16 especies de hongos

Una vez comprada y colocada en nuestra cama nos olvidamos de la almohada, pese a que esta nos acompaña en torno a un tercio de nuestra vida. Los expertos, conscientes del gran tiempo que permanecemos durmiendo a lo largo de los años, han querido concienciar en estos últimos tiempos de la importancia de elegir bien el colchón, cambiarlo y cuidarlo correctamente, pero no ha ocurrido así con la almohada.

Aunque mucha gente lo sepa, conviene recordar que hay que lavar regularmente la almohada para evitar que se acumulen hongos y pieles muertas en ella. Un estudio de la Universidad de Manchester ha descubierto que en este cojín puede haber millones de esporas de hongos y entre 4 y 16 especies fungosas diferentes.

Estas cifras deberían ser suficientes para prestar más atención a este objeto y lavarlo con asiduidad, ¿pero cómo? La autora y doctora Luisa Dillner en su consultorio en The Guardian indica la importancia de mirar las recomendaciones de cada almohada que suelen encontrarse en su etiqueta, aunque reconoce que la mejor idea suele ser lavarla a altas temperaturas.

Al igual que ocurre con la ropa, al ser lavada va envejeciendo, desgastándose y perdiendo calidad, por lo que es necesario cambiarla de vez en cuando. Es complicado saber cuándo es el momento idóneo para buscar una nueva “compañera” para nuestro cuello, pues depende mucho del material y de la calidad, pero Dillner señala que tampoco es necesario seguir al pie de la letra los consejos de todas esas asociaciones, vinculadas a esta industria, que indican que es necesario utilizar una nueva cada seis meses.

Trucos para ver si es necesario un cambio

Sí que es cierto que aquellas de peor calidad necesitan ser sustituidas con mayor asiduidad, pero para poder saber cuándo es el momento el blog Live The Green Way indica dos trucos que nos sirven para identificar la situación que vive nuestra almohada:

  • Para las sintéticas: doblar la almohada por la mitad y colocar un zapato en el extremo (no demasiado pesado). Si es capaz de desplegarse por sí misma y dejar a un lado el zapato todavía se encuentra en óptimas condiciones, mientras que si no puede quizá ya sea momento para pensar en un cambio.
  • Para las de plumas: doblarlas por la mitad y estrujarlas lo máximo posible para expulsar el aire que contengan en su interior, después soltarla y ver si vuelve a su forma original. Al igual que en el primer caso, aunque sin zapato, si es capaz de recuperarse puede seguir usándose, mientras que si no lo hace es posible que sea necesario sustituirla por una nueva.

Pero el mejor consejo a la hora de adquirir una almohada es dedicar el tiempo necesario para elegir la que necesitamos y, ante la duda, escoger la de mejor calidad porque, aunque sea más cara, durará más, nuestro cuello y columna vertebral lo agradecerán y, por tanto, acabarán resultando más baratas a largo plazo.

Alma, Corazón, Vida
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