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Realizar deporte nos hace más "fuertes" contra el dolor, según un nuevo estudio
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Realizar deporte nos hace más "fuertes" contra el dolor, según un nuevo estudio

La Universidad de Washington en su investigación ha detectado que el ejercicio mejora notablemente la tolerancia ante las sensaciones de dolor

Foto: El ejercicio puede mejorar la respuesta ante el dolor. (iStock)
El ejercicio puede mejorar la respuesta ante el dolor. (iStock)

El dolor es una sensación muy poco agradable que podemos sufrir en muy diversas ocasiones y no sueleser plato de buen gusto. Pero aunque parezca complicado de entender, el dolor no es malo, lo que no significa que sea bueno, tan solo es un método de alarma ante un verdadero problema.

La sensación de dolores una respuesta de nuestro cuerpo ante una determinada situación de peligro. Las razones por las que podemos sentirlo son variadas ya que pueden ser mecanismos de alerta (algo no funciona bien en nuestro organismo), de protección (al estar quemándonos la sensación de dolor permite una respuesta inmediata de nuestro cuerpo para alejarnos de la fuente que lo causa).

Está claro que sentir dolor es algo inherente a nuestra condición humana, pero no todos lo sentimos de igual manera ni lo toleramos de forma semejante, ni siquiera tenemos la misma tolerancia ante él, pues esta es una sensación subjetiva que depende de diversas variables.

Una de ellas es el deporte, ya que un estudio realizado por la University of New South Wales and Neuroscience Research Australia y publicada en Medicine & Science in Sports & Exerciseha concluido que la práctica de ejercicio aeróbico incide positivamente en la tolerancia a esta molesta sensación.

Para llevar a cabo este estudio seleccionarona 24 jóvenes, de los cuales 12 no practicaban ejercicio de forma ordinaria pero sí tenían interés en él, mientras que la otra mitad teníaunas condiciones similares, pero sin ningún tipo de interés por el deporte. A ambos grupos se les realizó dos pruebas.

En la primera de ellas, había una sonda que hacía presión contra el brazo y en la que el participante tenía que decir que se parara el momento en el cual se pasaba de sentir una sensación molesta a vivir una dolorosa. En la segunda era el propio voluntario el que la realizaba, ya que se le dio un tensiómetro con un manguito hinchable y tenía que apretarlo el mayor tiempo posible, hasta que no aguantase más la sensación de dolor.

Repetición del estudio

Tras testar los resultados, se hizo un paréntesis de seis semanas hasta que se volvieron a realizar estos dos mismos exámenes, pero con una importante permuta: a aquellos que se interesaron por la práctica de ejercicio se les asignó un entrenamiento específico y progresivo. Inicialmente se les programó sesiones moderadas de media hora de bicicleta estática (tres veces por semana), pero cada siete días se fue aumentando la carga. Mientras, los otros 12 siguieron con su vida normal.

Con el fin de estas seis semanas y la práctica de los exámenes de nuevo, como era de esperar, no variaron los resultados del grupo que no siguió con su habitual vida, mientras que sí hubo cambios notables en los recién convertidos deportistas al aguantar más tiempo con la actividad desagradable y mejorar su tolerancia al dolor.

El coordinador del estudio, Matthew Jones, afirmaen el New York Times que es posible que sintiesen un dolor igual, pero no lo veían como una amenaza. Además, al haber realizado ejercicio en las piernas (con la bicicleta) no debería haber una gran alteración de los valores, pues las pruebas se realizaron en los brazos. Sin embargo, las diferencias fueron plausibles, por lo que la respuesta del cuerpo no está tan relacionada con el incremento de fortaleza, sino con la propia cabeza y su auge de confianza en la “dureza” de uno mismo. Por tanto, es posible que esta reacción confraternice con los beneficios propios del incremento de la capacidad de esfuerzo y sacrificio propia de los deportistas.

Estos resultados pueden ser aplicados a la vida real. Entre las utilidades del estudio, Jones exalta la función positiva que puede tener en aquellas personas con dolencias crónicas, pues el ejercicio moderado puede ser una gran terapia para poder sobrellevarlo con mayor entereza. Siempre y cuando lo recomienden los médicos.

El dolor es una sensación muy poco agradable que podemos sufrir en muy diversas ocasiones y no sueleser plato de buen gusto. Pero aunque parezca complicado de entender, el dolor no es malo, lo que no significa que sea bueno, tan solo es un método de alarma ante un verdadero problema.

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