EL ALGORITMO DE GALLANT

Convertir nuestros pensamientos en imágenes ya es posible, según un estudio

La ciencia ha dado un importante paso hacia la decodificación de la mente humana. Traducir los pensamientos en imágenes ya es posible

Foto: Las imágenes que se han logrado obtener a partir de la lectura de los pensamientos todavía son muy poco nítidas. (iStock)
Las imágenes que se han logrado obtener a partir de la lectura de los pensamientos todavía son muy poco nítidas. (iStock)

La ciencia ha dado un importante paso hacia la decodificación de la mente humana. Traducir los pensamientos en imágenes ya es posible. El equipo de investigadores de la Universidad de California, dirigido por el neurocientífico Jack Gallant, ha desarrollado un complejo sistema computacional que permite decodificar la actividad cerebral para convertirla, en tiempo real, en imágenes en movimiento que pueden proyectarse en una pantalla. El ‘algoritmo de Gallant’ sólo permite una reconstrucción poco nítida, bastante borrosa, pero que revela, a grandes rasgos, en qué objeto material, persona o animal está pensando alguien. Las ideas abstractas todavía no han logrado interpretarse con este modelo.

La carrera científica para leer los pensamientos tiene varios frentes abiertos, todos ellos basados en los escáneres de resonancia electromagnética funcional (fMRI). Una tecnología que si bien permite medir los patrones cerebrales, principalmente a partir de la información visual, tiene aún ciertas limitaciones. Como reconoce el propio Gallant en una entrevista en la BBC, la portabilidad y la intensidad de las señales son los dos grandes retos a los que se enfrenta ahora esta tecnología.

Con esta técnica se pretende establecer un método de comunicación con personas sordas o, incluso, con pacientes en estado vegetativo

Los costosos dispositivos fMRI ni son portátiles ni cuentan con la precisión necesaria para estos fines. Además, la resolución que ofrecen no es lo suficientemente nítida como para generar imágenes claras. Hasta que se desarrolle una tecnología que mida mejor la actividad cerebral, las posibilidades de que estos avances tengan un uso social y generalizable son mínimas. Cuanto menos, calcula el neurólogo, tendrán que pasar unas cinco décadas.

Cuestión de tiempo

Algunos de los científicos que están trabajando en la decodificación de los pensamientos ya habían logrado con anterioridad reconstruir con cierta precisión las caras de las personas en las que estaban pensando un grupo de voluntarios. En este experimento llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Yale, titulado Neural portraits of perception: Reconstructing face images from evoked brain activity, se utilizó un software más preciso para asociar las señales del cerebro con las características faciales.

Según planean los investigadores de DARPA, los trabajos de desarrollo del nuevo implante terminarán en cinco años

Como indican los investigadores, el cerebro humano percibe las caras con mucho más detalle que otras cosas. Asimismo, de acuerdo con sus conclusiones, este método que con el tiempo será más sofisticado y preciso, puede utilizarse como herramienta de investigación, entre otros fines, para estudiar cómo reaccionan a las caras los niños autistas.

Para Gallant, el objetivo de estas investigaciones debería centrarse en el desarrollo de un decodificardor que tradujese los pensamientos en lenguaje verbal. “Se convertiría en el traductor universal definitivo, y uno podría utilizarse hasta para controlar su coche con el pensamiento”. Un objetivo en el que se ha enfocado un grupo de investigadores holandeses, que están tratando de identificar las diferencias en los patrones de las personas que piensan en inglés frente a las que lo hacen en holandés.

El Pentágono, en la carrera de los implantes cerebrales

El investigador de la Universidad de Boston Frank Guenther también está enfocando su trabajo a producir sonidos a partir de los pensamientos, aunque en su caso utilizando prótesis. Una técnica con la que pretende establecer un método de comunicación con personas sordas o, incluso, con pacientes en estado vegetativo. Los implantes que transmiten imágenes grabadas a un decodificador, que posteriormente las traduce en comandos, ya son una realidad, pero están tratándose de desarrollar interfaces inalámbricas más seguras.

La posible utilización de estas tecnologías cómo métodos de control social es uno de los temores que rodean a dichos avances, cuyas implicaciones sobre la libertad individual y la necesidad de regulación apenas han sido analizadas hasta ahora. Unos escenarios que habrá que valorar antes de que sea tarde, sobre todo ahora que la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa del Pentágono (DARPA) anunció que invertirá 70 millones de dólares para desarrollar un nuevo implante capaz de rastrear y responder a las señales del cerebro en tiempo real.

El objetivo del nuevo proyecto, denominado Sistemas Basados en Neurotecnología para las Terapias Emergentes (SUBNETS, por sus siglas en inglés), es reunir nueva información a través de implantes cerebrales más avanzados con el fin de alcanzar una mayor eficacia en el tratamiento neuropsicológico. Según planean los investigadores de DARPA, los trabajos de desarrollo del nuevo implante terminarán en cinco años.

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