Los diez bienes y productos que pronto dejarás de comprar
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NUEVOS HÁBITOS DE CONSUMO

Los diez bienes y productos que pronto dejarás de comprar

El efecto de la Gran Recesión en los hábitos de consumo, la disrupción tecnológica o la obsolescencia de objetos cotidianos modificará los hábitos de consumo

El efecto de la Gran Recesión en los hábitos de consumo, la disrupción tecnológica, la desaparición del pequeño comercio, fagocitado por las grandes multinacionales de distribución y franquicias, o la obsolescencia de objetos cotidianos que, de la noche para la mañana, dejarán de sernos útiles, transformarán por completo el panorama comercial. Muchos de los bienes y productos que más se venden hoy en díase convertirán en piezas de museo en un futuro no muy lejano.

Algunos ya han dejado de comprarse, y no son pocos los sectores que están sufriendo las consecuencias, mientras que otros reducirán sus ventas hasta alcanzar cifras meramente testimoniales. Como reconoce el especialista en ciencia y tecnología Alan Boyle, “el mundo cambiará radicalmente en unos pocos años”. Un fenómeno que, entre otras cuestiones, se manifestará en la desaparición de los siguientes bienes que, casi del día para la noche,dejaremos de comprar.

El creciente e imparable uso de la bicicleta, cada vez más potenciado por las administraciones locales, las inminentes medidas para reducir el tráfico rodado en las grandes ciudades, como Madrid, que restringirá el tráfico y limitará la velocidad en la M-30 si hay contaminación,y el aumento del porcentaje de jóvenes que prescinden del carné de conducir acarreará serias consecuencias en la industria del automóvil.

Si con el inicio de la crisis se disparó la venta de coches usados (hasta copar el 70% de las operaciones de compra-venta en 2010) ahora ha ocurrido lo propio con los vehículos de alta gama. En diciembre de 2013 la venta de coches de ejecutivo se incrementó un 21%, cuando en el conjunto del año se había producido un descenso del 11%. Igualmente, el último mes del año pasado se vendieron un 6,5% más de vehículos de lujo, cifra que contrasta con el descenso del 22% que se produjo en todo el ejercicio.

La cultura de compartir coche, potenciada por servicios como Uber, Blablacar, Cabify u otros que surgirán nuevos, también parece haber llegado para quedarse, lo que hará que tener un vehículo en propiedad sea cada vez menos imprescindible. El agotamiento de las reservas de petroleras es otro de los escollos que se encontrará la industria. De hecho, la compañía petrolera Shell sugiere que el último coche de gasolina podría salir de la línea de producción en 2070.

Ni segunda ni primera vivienda. Las nuevas generaciones observan con desconfianza la idea de adquirir un piso en propiedad. No sólo están influenciados por el efecto de la burbuja inmobiliaria, el drama de los desahucios o la inestabilidad laboral, que desaconseja la firma de una hipoteca, sino que, simplemente, no pueden permitírselo. Igual que las familias tienen más difícil la compra de una segunda residencia, ya sea paraalquilar,irse de vacaciones o especular.

La aparición de la generación boomerang (hijos independizados que regresan a la casa de sus padres,por estar desempleados o porque, a pesar de trabajar, no pueden pagar un alquiler), junto con el retraso de la edad a la que se emancipan los jóvenes, hace difícil pensar en que su objetivo prioritario sea la compra de una vivienda. Lo más probable es que, ahora sí, tras la Gran Recesión, la cultura del alquiler en España se asemeje a la del resto de países europeos.

La evolución tecnológica, en muchos sectores disruptiva, es un fenómeno que provocará la obsolescencia de numerosos productos. La multinacional Kodak entró en concurso de acreedores, 125 años después de su fundación, debido a la estrepitosa caída de las cámaras de fotos analógicas, mientras que multitud de fabricantes de telefonía fija o radios están siguiendo sus pasos.

El viejo sistema telefónico, por ejemplo, ha visto declinar su uso de manera drástica. El número de teléfonos fijos en viviendas en EEUU está disminuyendo a un ritmo de 700.000 por mes y se redujo de 139 millones a 75 millones entre 2000 y 2008. La tendencia avanza debido a la propagación de la telefonía móvil y la comunicación digital.

Aunque los expertos todavía le auguran al menos una década al silicio como material para construir circuitos y ordenadores, también hay consenso sobrelo cerca que se está de sus límites físicos. La gigante informática IBM ha mostrado su interés en los nanotubos de carbono como solución, y los investigadores de Stanford ya han hecho un pequeño circuito para demostrar la viabilidad de esta tecnología. Losnanotubos son más pequeños, más ligeros y más rápidos que el silicio, por lo que podrían permitir que la potencia de cálculo siga aumentando. La computación cuántica, un avance aún mayor, está cada vez más cerca y puede definir la vanguardia de la tecnología informática en el futuro cercano.

La muerte anunciada del papel, junto a la crisis de los medios tradicionales, que no han sabido adaptarse ni a los tiempos ni a las formas del nuevo ecosistema digital, hará que la venta de ejemplares en quioscos se sitúe en cifras meramente testimoniales en pocos años.

Como explica el profesor de Sistemas de Información en IE Business School, Enrique Dans, en su ensayo Todo va a cambiar (Deusto), “el negocio de la prensa en papel ha cambiado para siempre: solo sobrevivirán aquellos capaces de adaptar su negocio a Internet y vivir en un entorno de total contracción de ingresos y costes, medios nacidos ya directamente en el mundo online o que sean capaces de adaptarse completamente a éste”.

Si alrededor del 70% de la población tiene la televisión como principal medio de comunicación, este porcentaje se reduce a poco más del 40% entre los jóvenes con edades que van de los 14 alos 24 años, que se decantan más por sus smartphones, tablets y ordenadores. Según los resultados de un informede la consultora Nielsen, la mayoría de hogares que prescinden de la televisión están habitados por personas menores de 35 años. Asimismo, el consumo de contenidos televisivos está comenzando a retroceder.

La circulación de dinero físico se ha ido desvaneciendo en los últimos años. Las tarjetas de crédito ya están desplazando a los billetes de nuestro monedero, una tendencia que se intensificará mediante las aplicaciones para realizar pagos mediante lossmartphones. El advenimiento de un mundo en el que no exista el dinero en efectivo está claro tanto por la comodidad, y la costumbre, como porel ahorro económico que supondría, pues el coste del mantenimiento de las divisas supone el 1,5% del PIB de un país.

En 2008, EEUU gastó 848 millones dedólaresen acuñar monedas y utilizó decenas de miles de toneladas de metal en el proceso. En total, el mantenimiento de efectivo le cuesta a la economía norteamericana 200.000 millones de dólares,más de lo que el Reino Unido gasta en atención sanitaria.Además, el aumento de la seguridad, evitando robos y atracos, es otro de los beneficios de que se ponga fin al uso de dinero en efectivo. Cada vez se venderán menos monederos, que serán reemplazados por los tarjeteros o, simplemente, por el teléfono móvil.

La cultura de la compartición y los nuevos métodos de almacenamiento digital harán que desaparezcan los soportes tradicionales de los productos culturales. Al igual que el CD desplazó a las extintas cintas de casete en su día, el almacenamiento en la nube y otros soportes hará que acaben desapareciendo los CD o DVD. Asimismo, la sofisticación de los e-books también reducirá las cifras de ventas de libros en papel.

Bienvenido a la república independiente de tu casa, confeccionada a base de muebles low cost y de diseño (llamativo oxímoron). Las multinacionales de venta de muebles están ganando la partida a las tradicionales mueblerías. Hoy en día, las casas equipadas con muebles de maderas nobles comienzan a juzgarse de decimonónicas, o cuando menos, caprichos decorativos de un amante del rococó. El plástico, la melamina, el metal, el vidrio… son algunos de los materiales más económicos que ya pueblan y seguirán poblando las viviendas.

Las tradicionales bombillas incandescentes tienen sus días contados. No sólo porque las directivas europeas hayan prohibido su fabricación y distribución, sino porque las alternativas a éstas, como las lámparas fluorescentes compactas o las basadas en tecnología LED, son más eficientes, suponen un ahorro para las economías domésticas, ya que el uso de bombillas de bajo consumo también reduce la factura eléctrica, y reducen considerablemente las emisiones de CO2.

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