Antonio núñez analiza la dirección pública

¿España debe convertirse en España S.L.?: "Nos falta tener un buen equipo directivo"

Antonio Núñez afirma que el Estado es la mayor empresa española y que deberían buscarse políticas y estrategias con mayor profesionalidad

Foto: Antonio Núñez, autor de España S.L. (lID)
Antonio Núñez, autor de España S.L. (lID)

El cargo de directivo público se encuentra en tela de juicio. Muchas son las interpretaciones que en la actualidad existen sobre cómo debería ser la política en pleno siglo XXI y qué cambios debería vivir la gestión pública. Con motivo de la crisis económica, los casos de corrupción y la pérdida de confianza hacia la clase política por parte del pueblo han ido naciendo numerosas propuestas con el objetivo de buscar una renovación del sistema público.

El abanico es muy amplio y las propuestas pueden ir desde la casi total erradicación de la profesionalización política, optando por un sistema en el que los dirigentes públicos no sean remunerados, sino que realicen su tarea de forma vocacional, hasta otras que apuesten por todo lo contrario, una mayor profesionalización y que sean tecnócratas los que ocupen las posiciones dirigentes en el ámbito público.

Más cercano a esta última postura se encuentra Antonio Núñez. Este licenciado en Empresariales por CUNEF ha pasado por escuelas de reconocido prestigio, como la Harvard Kennedy o el IESE. Precisamente, en esta escuela es donde ha trabajado encabezando el programa de liderazgo para la gestión pública, por el cual han pasado políticos como Pedro Sánchez o Fátima Báñez. En la actualidad, es socio de Parangon Partners, firma dedicada al asesoramiento de altos directivos.

Su trayectoria profesional y su convencimiento sobre lo que debería ser la organización pública le ha llevado a escribir su libro España S.L. (LID) en el cual desgrana algunas de las claves de gestión para los nuevos directivos.

Núñez opina que España puede considerarse la mayor empresa nacional, ya que mueve el 46 % del PIB total del país, tiene más de dos millones y medio de empleados en nómina, factura 500.000 millones y todos los ciudadanos somos sus accionistas.

En la gestión pública deben buscarse más decisiones a largo plazo

En su libro, afirma que es buen momento para conseguir que España adopte algunas costumbres de la empresa privada, como las hojas de ruta, los planes concretos de objetivos y los planes de gobiernos. La razón de ello es que, en palabras de Georges Clemenceau, "es preciso saber lo que se quiere, cuando se quiere hay que tener el valor de decirlo y, cuando se dice, es menester tener el coraje de realizarlo".

Otro aspecto de vital importancia y que también aparece en el libro es el papel evaluador que debe jugar en la administración pública, ya que es necesario tener un sistema que determine si las políticas públicas son correctas o es necesario corregirlas. En caso de la gestión pública los objetivos son claros: mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de la forma más eficiente posible.

Núñez ha declarado en El Confidencial que “en España tenemos buenos funcionarios y buenos líderes públicos pero lo que nos falta es tener un buen equipo directivo y todavía tenemos un reto muy importante que es la gestión que se hace, por lo que creo que es muy importante mejorar en esta faceta”.

Los cambios que debe haber en la gestión pública han de ir encaminados a conseguir hacer políticas que sean más a largo plazo. Núñez considera esencial que en materias básicas como la educación o la política exterior seamos capaces de establecer decisiones de Estado que sean pactadas por la mayoría de los partidos. Sin embargo, en otro tipo de materias señala como suficientes los cuatro años de una legislatura, ya que “a la hora de asesorar a grandes directivos de empresas privadas, cuatro años es un plazo importante para acometer grandes decisiones y cambios organizativos de gran calado. Por lo que creo que ese periodo de tiempo es suficiente también en el ámbito público”.

Portada de España S.L. (http://www.lideditorial.com/)
Portada de España S.L. (http://www.lideditorial.com/)

En España tradicionalmente hemos tenido la imagen de que la gestión pública está relacionada, solo y exclusivamente, con los partidos políticos y cada vez que hay un cambio de gobierno, también lo habrá en la hoja de ruta. Esto no tiene por qué ser así y como ejemplo de ello pone la figura del City Manager. Este cargo, tan tradicional en Estados Unidos tiene como función principal gestionar la ciudad, pero la tarea es independiente a la elección del alcalde, por lo que dará igual que esté un gobierno u otro porque él seguirá con su labor.

Más allá de los políticos, España tiene dos millones y medio de funcionarios que trabajan para el ente público y es necesario conseguir que ellos constituyan un Estado fuerte que cumpla con los retos pese a que los recursos sean cada vez más escasos y las necesidades sociales mayores. Estas son las razones por las que Núñez señala que “necesitamos un equipo bien preparado, eficiente y que sepa gestionar el dinero que pagamos en impuestos. Eso lleva a la otra parte, que es tener un buen equipo directivo. Yo defiendo esta figura que se encuentra a medias entre el nivel político y el nivel técnico, y son los expertos en gestión”.

La eficiencia en política

El asesor de Parangon Partners tiene claro que una de las principales exigencias que ha de hacerse a las organizaciones públicas es ser eficiente y que cada euro que gaste del bolsillo del contribuyente sea para lograr el máximo alcance posible. Por estas motivos (y porque considera que cada vez hay menos distancia entre las empresas privadas, las organizaciones públicas y las sociales) ve muy útil que el ente público se fije en la empresa privada para ser más eficiente, aunque también señala que siempre ha de centrarse en lograr una labor social.

Incluso, la tan criticada “puerta giratoria” puede ser provechosa para Núñez: “Creo mucho en la “puerta giratoria” porque considero que es muy positivo que gente profesional y con gran experiencia dedique unos años de su vida al servicio público y pueda intercambiar buenas experiencias del ámbito privado al público y viceversa”.

La iniciativa pública y privada pueden convivir y buscar sinergias

Pero, ante la pregunta de los riesgos que conlleva esta práctica, así como los abusos que derivan de ella, es muy claro. Para él, la Ley de Transparencia es un importante avance, así como que cale el pensamiento de regeneración de la democracia del que tanto se habla ahora.

Núñez afirma que existen muchas materias en las que la titularidad y el control han de ser públicas (educación o sanidad) pero que no pasa nada porque haya una gestión privada, ya que ambos modelos pueden convivir correctamente, puesto que la iniciativa privada puede ser muy eficiente.

Respeto al sistema sanitario Núñez declara: “En España tenemos uno de los mejores modelos públicos del mundo gracias a los excelentes profesionales y la industria. Pero también tenemos una sanidad privada muy buena y el libre mercado es muy sano. Hay buenos ejemplos de cooperación pública y privada que deben seguir existiendo y aumentando”. Para él, lo más importante es que en un hospital se atienda bien y rápido, y no tanto si los trabajadores tienen un contrato con una empresa privada o con el Estado.

El ejemplo de Correos y de la Agencia Tributaria

Para Núñez, dos ejemplos de organizaciones públicas que son eficientes y sirven como modelo para otras son Correos y la Agencia Tributaria.

La Agencia tributaria es un ejemplo de autonomía, flexibilidad y buena orientación

Respecto al servicio de mensajería, tanto en su libro como en la charla con El Confidencial, ensalza la labor que se ha realizado en la organización tras la entrada del SEPI. La gestión encabezada por Javier Cuesta, para él, es un ejemplo de eficiencia y de criterio empresarial y señala como revolución los cambios que se han llevado a cabo. Entre ellos destaca las evaluaciones por desempeño de los directivos.

Más complejo es el caso de la Agencia Tributaria, al que Núñez considera como “un ejemplo de autonomía, flexibilidad y saber orientarse a los objetivos marcados. Es un modelo para muchos países que vienen a ver cómo funciona. Para mí es un paradigma de órgano público y se adapta a la perfección a las necesidades que tiene la gestión pública”.

Una de las peculiaridades que tiene la gestión de la agencia del fisco español es que de sus 25.702 empleados, más de 1.000 no son funcionarios. La presencia de trabajadores ajenos al funcionariado en organizaciones públicas siempre ha estado en el punto de mira por el riesgo de caer en el famoso “enchufismo”, pero Núñez quita hierro a esta asunto al afirmar que “más que un problema del sistema público, creo que es un aspecto cultural de España, puesto que siempre ha existido en nuestra cultura y no es algo específico del Estado. Por lo que no lo pondría tanto en negativo ya que una de las competencias positivas del nuevo gestor es el buen uso del networking y los contactos. Tenemos que saber gestionar los contactos y no caer tanto en el enchufismo que es más negativo”.

La visión que tiene Núñez es la de intentar juntar dos visiones que siempre hemos concebido como opuestas, como lo son público y privado, y, a través de la búsqueda de sinergias, lograr una mejor y más eficiente gestión del Estado. 

Alma, Corazón, Vida
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