INVIERNO, LA ESTACIÓN EN LA DESCIENDE EL DESEO

Una siesta con el Tour de Francia y mucho sexo: por qué el verano despierta la libido

Calor, sudores, pereza… y sexo, mucho sexo. La cantidad y calidad de las relaciones sexuales aumenta en verano. Varias conclusiones científicas lo explican

Foto: La luz solar y el calor son así los mejores aliados de la libido. (iStock)
La luz solar y el calor son así los mejores aliados de la libido. (iStock)

Calor, sudores pegajosos y malolientes, pereza por las altas temperaturas, ganas de una buena siesta viendo el tour de Francia… y sexo, mucho sexo. El verano, por contradictorio que parezca, es la estación en la que se tienen relaciones sexuales con mayor frecuencia. Concretamente, durante las vacaciones. Además del tiempo libre, durante el que las parejas recuperan la intimidad, existe una explicación científica para este fenómeno: el efecto del estrés sobre la libido y de la luz solar sobre las hormonas del amor.

El estrés y las preocupaciones son los peores enemigos del deseo sexual, por lo que las vacaciones se han convertido en el mejor aliado de las parejas sexualmente insatisfechas. Sobre todo en un contexto en el que los problemas laborales son cada vez más acuciantes, así como la angustia ante las necesidades económicas y los acelerados ritmos de vida de las sociedades modernas. Y es que, cada vez más, la falta de sexo en el seno de la pareja es uno de los problemas con más riesgo de hacerse crónicos e, incluso, motivar una separación.

El estrés y las preocupaciones son los peores enemigos del deseo sexual

El efecto de la luz solar durante esta época del año, que estimula la segregación de serotonina y mejora el estado de ánimo, es otra de las razones, en este caso biológica, por las que el verano es la estación en la que se mantiene un mayor número de relaciones. Al igual que se habla de depresiones estacionarias durante el invierno, cuando las horas de luz escasean, podría apuntarse que también existe un “deseo sexual estacional”, que remonta en los meses de primavera y, sobre todo, verano.

El cóctel afrodisiaco

La luz y el calor son así los mejores aliados de la libido que, sumados a las vacaciones, durante las cuales las preocupaciones se disipan, forman un afrodisiaco cóctel. El frenesí de la vida urbana que poco ayuda a la estimulación del deseo, también se ve contrarrestado durante los viajes de la época estival, en la que se cortan los lazos con las rutinas del día a día. Y, por qué no, la sensualidad de la ropa veraniega, en la que salen a relucir esas partes del cuerpo ocultas durante el resto del año, también debe aportar su granito de arena a este fenómeno estacional.

El tiempo de ocio es, por tanto, uno de los mejores afrodisiacos naturales. El estrés no sólo inhibe el deseo, sino que incluso hace que desaparezca de nuestra mente cualquier tipo de pensamiento libidinoso.

El efecto de la luz solar durante esta época del año, que estimula la segregación de serotonina y mejora el estado de ánimo, es otra de las razones por las que el verano es la estación en la que se practica más sexo

Por el contrario, la relajación y los momentos de calma y serenidad despiertan nuestros instintos sexuales, pues el sexo no sólo tiene que ver con una atracción física, sino también psíquica, la cual se produce únicamente cuando la mente es capaz de evadirse de los problemas del día a día. Al menos, para disfrutar al máximo y alcanzar el clímax.

Este favorable contexto para mantener relaciones sexuales plenamente satisfactorias no impide que, cuando existen problemas en el seno de la pareja, sea más fácil que exploten durante las vacaciones. Al pasar mucho más tiempo juntos, los pequeños conflictos que se arrastraban desde tiempo atrás resurgen con una inusitada fuerza.

Si en lugar de solucionar los problemas durante las vacaciones (señal de que el trabajo, la familia y el estrés actuaban de cortapisas), estos se intensifican, será señal de que algo básico no va bien, por lo que será preciso admitir la crisis, reflexionar sobre ella y plantear soluciones, acudiendo a un profesional si es preciso. Por tanto, las vacaciones suelen ser la prueba de fuego para las parejas, de las que pueden salir fortalecidas o, por el contrario, confirmar su desgaste.

Alma, Corazón, Vida
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