Mitos populares sobre el sexo: mentiras, medias verdades y cosas que ignoramos
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AFIRMACIONES MUY EXTENDIDAS, PERO DISCUTIBLES

Mitos populares sobre el sexo: mentiras, medias verdades y cosas que ignoramos

Dado que el sexo es una de las actividades que más interesan a la especie humana, los mitos, medias verdades y exageraciones campan a sus anchas

placeholder Foto: Existen muchas exageraciones y medias verdades en torno al sexo. (iStock)
Existen muchas exageraciones y medias verdades en torno al sexo. (iStock)

Dado que el sexo es una de las actividades que más interesan a la especie humana, pero no tiene la misma visibilidad que el resto de nuestras preocupaciones, los mitos sobre el mismo campan a sus anchas. Aunque en los últimos años las investigaciones sobre el sexo han avanzado una barbaridad, y cada vez estamos más culturizados sobre el tema, hay afirmaciones completamente falsas que seguimos dando por buenas, aunque fueron desmentidas hace mucho tiempo por la ciencia.

En su nuevo libro Don't Put That in There!: And 69 Other Sex Myths Debunked (St. Martin's Griffin), las profesoras de pediatría (sí, de pediatría) de la Universidad de Indiana, Aaron Carroll y Rachel Vreeman, desmontan los mitos más extendidos sobre el sexo y contextualizan las afirmaciones más habituales. Estos son nueve de los mitos más comunes que se exploran en el volumen.

1. “La longitud media del pene es de 15 centímetros”: FALSO

“Existe una gran diferencia entre los estudios que preguntan a los hombres cuánto mide su pene y aquellos que realmente miden la longitud de este”, explica Carroll. “Cuando los hombres se miden el pene su tamaño medio es de entre 14 y 16 centímetros. Pero en los estudios en los que un urólogo mide el tamaño real del pene el tamaño medio es menor. En muchos de esos estudios la media está entre los 12 y los 13 centímetros”.

La realidad es que el tamaño del pene (que se mide siempre erecto), varía enormemente entre los hombres: una longitud entre los 10 y los 19 centímetros es considerada normal.

2. “Las ostras y el chocolate son afrodisiacos”: BASTANTE FALSO

Desde tiempos remotos el hombre ha tratado de buscar comidas afrodisiacas con el objetivo de mejorar sus relaciones sexuales y, aún hoy en día, hay quien cree que llevar a su amada a cenar ostras garantizará una noche de intenso placer. Si bien es cierto que algunos alimentos tienen propiedades que pueden ayudar a despertar el deseo sexual, hay que recordar que su poder es limitado, por no decir prácticamente inexistente.

Hay estudios que han comprobado diversos efectos sobre la libido de alimentos como las ostras, el chocolate o las fresas, pero es difícil distinguir qué incremento del deseo sexual proviene de sus características nutricionales y cuál se debe al efecto placebo. “Al tratar de replicar estos estudios realizando ensayos clínicos controlados con pruebas de doble-ciego no se han encontrado muchas evidencias de que funcionan”, explica Carrol en una entrevista en la revista Vox. “Algunas personas han realizado estudios con ratas, a las que han alimentado con todo tipo de cosas, y han funcionado. Pero la sexualidad de los humanos es un poquito más complicada. Existe una falta total de evidencia”.

3. “Los hombres están más interesados en el sexo que las mujeres”: FALSO

Se han realizado cientos de estudios que confirman lo que muchos siguen sin creerse: los hombres y mujeres tienen las mismas necesidades de mantener relaciones sexuales, y las mismas ganas. El problema es que su forma de entender y experimentar el sexo suele ser distinta. La libido femenina aumenta con el tiempo y las mujeres alcanzan la madurez sexual hacia los 35 años, pero el deseo, no obstante, se ve afectado por la propia rutina de una relación amorosa. Las mujeres, sencillamente, se aburren de estar con el mismo hombre. Algo que no le ocurre tanto a los hombres.

Durante décadas, las teorías evolutivas clásicas han apuntalado la visión tradicional de los roles sexuales de hombres y mujeres. Según estas el hombre tiende más a la poligamia como estrategia para asegurar su descendencia, mientras que las mujeres son monógamas por naturaleza para salvaguardar la crianza de los niños. Pero numerosos estudios científicos han demostrado que esto es falso, un mito que se ha perpetuado demasiado tiempo, reprimiendo la sexualidad de las mujeres.

4. “La circuncisión amortigua la sensación de placer”: FALSO

Existe la idea de que la circuncisión tiene efectos negativos sobre la satisfacción sexual, debido a que el prepucio se vuelve más insensible al carecer de protección. Pero aunque esto pueda parecer una idea lógica, no tiene ninguna base científica. Es más, se han realizado estudios con personas que se han sometido a la circuncisión de adultos y, lejos de empeorar su satisfacción sexual, esta mejoró: sus penes se volvieron más sensibles. Se desconoce aún si esta sensibilidad puede disminuir con el tiempo, pero no hay evidencias de que la circuncisión sea problemática en lo que al sexo respecta.

5. “La eyaculación femenina sólo existe en el porno”: QUIZÁS

Si nos adentramos en el abrumador mundo del porno en internet encontraremos cientos de vídeos con mujeres que eyaculan. El squirting, que así se conoce al asunto, consiste en la expulsión de una cantidad variable de fluido producido por las glándulas de Skene de algunas mujeres durante el orgasmo. Pero, aunque hay muchísimo material audiovisual que registra el asunto, es difícil encontrar a mujeres que hayan experimentado esta eyaculación en la vida real y apenas existen estudios científicos sobre el tema.

“Sólo hay un estudio real que ha investigado el asunto, aunque era muy pequeño”, explica Carroll. “Participaron 38 mujeres, y no se observó ninguna expulsión de fluido. Sus conclusiones fueron que no existía. Pero, ¿es cierto? ¿No pueden encontrar en internet a alguien que eyacule todo el rato y estudiarle?”

6. “Algo ocurre en la pared anterior de la vagina, el famoso punto G”: ESO PARECE

La sexóloga Beverly Whipple fue la primera que dio nombre al punto G –en honor a su verdadero descubridor, el médico alemán Ernst Gräfenberg–, una zona en la que, según ella, el 90% de las mujeres estudiadas sentían una mayor sensibilidad sexual. Desde un primer momento, el punto G estuvo rodeado de un gran escepticismo que llega hasta nuestros días, entre otras cosas porque, pese a que muchas mujeres dicen sentir un placer especial en un punto indeterminado en la pared de la vagina, los científicos no han sido capaces de encontrar una zona que sea realmente más sensible.

“No se ha podido probar científicamente la existencia del punto G”, asegura Carroll. “Los escáneres no logran ver ninguna parte de la vagina que parezca diferente, ni por su flujo sanguíneo ni por sus terminaciones nerviosas”. Pese a esto, las mujeres siguen diciendo que sienten algo. Se trata de un misterio que aún debe resolverse.

7. “Sólo los hombres tienen sueños húmedos”: FALSO

“Si defines los sueños húmedos como una fantasía intensa que acaba en un orgasmo entonces también lo tienen las mujeres, y con mucha más frecuencia de lo que creemos”, explica Carroll. En uno de los más famosos estudios sobre sexo realizados nunca (y uno de los primeros), dirigido por el sexólogo Alfred Kinsey en los años 50, el 40% de las mujeres participantes reconocieron haber tenido alguna vez sueños húmedos. Una cifra, que a día de hoy, sería seguro más elevada.

Un estudio más reciente realizado por la Universidad Midwestern, citado en el libro de las pediatras, concluyó que el 30% de las mujeres habían tenido al menos un sueño húmedo en el último año.

8. “Las mujeres alcanzan su plenitud sexual más tarde”: DEPENDE

Es habitual escuchar que las mujeres alcanzan su plenitud sexual pasados los 30, más tarde que la mayoría de los hombres. Pero esto es algo bastante incierto. Para empezar ¿qué es la plenitud sexual? Se trata de un concepto tan utilizado como ambiguo. ¿Es la plenitud hacer más el amor o hacerlo mejor? ¿Es hacerlo con más gente o hacerlo con la misma persona?

Si hablamos de la frecuencia del sexo, los cierto es que las mujeres hacen más el amor de jóvenes que los hombres. Los hombres solteros hacen más el amor a los 30, y los casados a los 40. Las mujeres, tanto las solteras como las casadas, tienen sexo con más frecuencia a los 20. Pero todo esto no quiere decir que el sexo sea mejor, ni que sea una realidad para todo el mundo. Lo cierto es que, en este terreno, no existe ninguna verdad contrastada.

9. “Puedes pillar una enfermedad de transmisión sexual en un aseo”: FALSO

“No se conoce ningún caso de una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) que haya sido contagiada en un retrete”, asegura Carroll. La realidad, es que no deberíamos temer a los aseos públicos, ni por este tipo de enfermedades ni por el resto. “Es asombroso lo asustada que está la gente de pillar algo en un retrete. La realidad es que el váter es siempre lo que más limpio está en un baño, porque es la cosa que más nos preocupamos por lavar”, explica la pediatra.

Lo cierto es que es casi imposible pillar una ETS si no es practicando sexo (de ahí su nombre). Los patógenos que causan estas enfermedades no sobreviven fuera del cuerpo humano y mueren casi de inmediato en contacto con la superficie terrestre.

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