"no hay que tener miedo al banco", dice pablo fernández

Un anti-desahucios en riesgo de desahucio

"Con los bancos no hay que negociar, sino exigir. Demostrarles que no les tienes miedo", dice Pablo Fernández, que quiere conseguir la dación en pago

Foto: Pablo Fernández (izquierda), el día que entregó la documentación al banco.
Pablo Fernández (izquierda), el día que entregó la documentación al banco.

"Con los bancos no hay que negociar, sino exigir. Conocer la legislación. Demostrarles que no les tienes miedo. Y presentarte ante ellos siempre acompañado, para que se den cuenta de que no vas a estar solo". Es la receta básica de Pablo Fernández, activista de Stop Desahucios hasta hace un par de meses y hoy amenazado con su propio desahucio. A finales de 2013 -un año en que, según datos del Banco de España, hubo 28.173 deahucios-, Fernández se unió a esta asociación, y hoy habla de sus logros: "Por ejemplo, la primera persona a la que ayudamos ha conseguido una carencia hipotecaria [un aplazamiento de la deuda] de cinco años con un pago en base a sus ingresos, que son cero, de 29 euros al mes". El pasado 16 de mayo, entre quienes acompañaron a Pablo a la sucursal de Carrizo de la Ribera (León) de su banco para pedir una carencia sobre su propia deuda hipotecaria, estaba aquel hombre.

La historia de Pablo se parece a muchas otras. Hasta cierto punto. En 2007, este barcelonés de 33 años que reside en León, de donde es su familia, trabajaba como soldador, tenía "una situación laboral decente y un sueldo coherente" y decidió independizarse. Pidió una hipoteca de 90.000 euros y se compró una casa por algo menos de 100.000 ("no me endeudé innecesariamente", asegura). En 2013 se quedó sin trabajo, pero desde entonces por más currículos que ha enviado, por más empresas que ha visitado, por más títulos que se ha sacado -el de transportista, el de técnico de emergencias sanitarias, a la espera de las prácticas-, no ha encontrado nada. "No hay expectativas de futuro. Está muy negro", dice. Con los 721 euros que hoy está cobrando de paro paga 375 de hipoteca. Pero sabe que cuando se le acabe el desempleo, el 29 de julio, dejará de hacerlo, y que a la cuarta cuota sin pagar le abrirán expediente en el juzgado y comenzará el proceso de ejecución. El pasado miércoles, el último recibo del banco le señalaba desde el buzón de la que todavía es su casa la deuda pendiente: 80.816 euros.

Protesta de Stop Desahucios. (Reuters)
Protesta de Stop Desahucios. (Reuters)

Pablo, sin embargo, se sabe más afortunado que el 90% de las personas al borde del desahucio. Primero, porque no quiso tener avales, por lo que sus padres son ajenos a su deuda. Segundo, porque no tiene hijos. Tercero, porque sabe que nunca le va a faltar "un plato en la mesa y un sitio en el que dormir", pues cuenta con su familia. Y cuarto, podría añadirse, porque tiene la experiencia de haber asesorado a otros en esa situación. Se define como "protestón, guerrero y pacífico", y defiende los escraches, por ejemplo, tal y como él los llevó a cabo: frente a instituciones, no personas, y siempre comunciados previamente. Se unió a Stop Desahucios cuando se quedó sin trabajo y poco a poco se fue implicando más: "Suena fatal, pero es como una droga. Ves tanta gente que lo está pasando mal que quieres hacer más", dice, y relata situaciones "lamentables", de familias "sin agua ni luz, que dependen del banco de alimentos, que tienen muchísimas deudas".  

Pablo ha abierto una petición en Change.org reclamando la dación en pago y ya tiene casi 122.000 firmas. 'Sé que lo voy a conseguir más tarde o más temprano', aseguraÉl tiene sólo una, la de la casa, y de su experiencia de seis meses de activismo -lo dejó hace poco porque tenía que centrarse en su propia "situación límite"- ha aprendido, sobre todo, "a saber llevarlo. A saber que siempre va a haber salida y esperanza" (esa que no vio la última vícima del desahucio, un hombre que iba a ser desahuciado y se quitaba la vida en Mallorca dejando una nota en la que pedía perdón por no pagar el alquiler). Pablo también ha adquirido 'formación' en la materia: "Es importante adelantarse a la entidad bancaria", apunta, y por eso él se puso manos a la obra antes, incluso, de dejar sin pagar el primer recibo. El 16 de mayo, en compañía de unos amigos y ataviado con una camiseta de Stop Desahucios, se fue a su sucursal a presentar la documentación que demuestra que está entre los casos contemplados por el Código de Buenas Prácticas del RD 6/2012 y la ley 1/2013, de medidas para la protección de los deudores hipotecarios. La norma contempla que pueda pedir una carencia, una quita en caso de que la primera no sea viable y, en último caso, la dación. Es lo que él reclama, que le quiten esa "mochila de por vida que es la deuda".

Añade Fernández que sabe que se trata de una lucha larga, "muy desigual y de desgaste, del día a día", y que, aunque muchos de los afectados por estos procesos no quieran dar la cara -"lo ven como algo que no es para contar", explica- es importante 'promocionar' su causa: "Es esencial la movilización social y la unión. Si el banco no está dispuesto a negociar, hay que dar a conocer tu situación, acampando frente a la sucursal, consiguiendo firmas...". Él ha abierto una petición en la plataforma Change.org reclamando la dación en pago, y ya tiene casi 122.000 apoyos. "Sé que lo voy a conseguir más tarde o más temprano", asegura. Por lo pronto, de las ventanas de su casa ya cuelgan los carteles de 'se vende'. 

Alma, Corazón, Vida
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
7 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios