BUNGE, MÁXIMO EXPONENTE DEL REALISMO CIENTÍFICO

"La subordinación a los jefes nos enferma física y mentalmente"

La mayoría de los filósofos políticos han sido inanes, por limitarse a comentar ideas políticas de otros. Este no es el caso del Príncipe de Asturias Mario Bunge

Foto: El filósofo argentino y premio Príncipe de Asturias, Mario Bunge. (EFE)
El filósofo argentino y premio Príncipe de Asturias, Mario Bunge. (EFE)

La mayoría de los filósofos políticos han sido inanes, por limitarse a comentar ideas políticas de otros. Este no es el caso del Premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 1982 Mario Bunge (Buenos Aires, 1919), cuyas originales teorías y planteamientos sociopolíticos siguen siendo tan innovadores como prolíferos. El último volumen de su Tratado de filosofía política, editado en España por Gedisa, es una muestra de su frescura intelectual y de su ánimo por poner propuestas sobre la mesa. Una obra que en su conjunto puede concebirse como una alternativa tanto al capitalismo en crisis como al socialismo ya fenecido y que nunca fue genuino, remacha el autor.

Una de sus invenciones más aplaudidas es la ‘democracia integral’, según la ha denominado el argentino. Un sistema político en el que prima la igualdad en el acceso a las riquezas naturales, la igualdad de sexos y razas, la igualdad de oportunidades económicas y culturales, y la participación popular en la gerencia de los bienes comunes. Este último reto, el de favorecer un aumento de la participación social, tanto a nivel político como económico, es en el que más insiste el pensador durante su entrevista con El Confidencial. Y es que como máximo representante del realismo científico (una de las corrientes más respetadas hoy en día en el ámbito anglosajón), su máxima es describir la realidad y aplicar el método científico al contexto actual.

En la mayor parte de países no existe la democracia, sino la plutocracia que favorece sólo a los que ostentan el poder económicoCorregir las desigualdades siempre ha sido una de sus obsesiones, máxime en un momento en el que la brecha entre ricos y pobres no para de aumentar, incluso en los países donde sigue aumentando la riqueza. “En la mayor parte de países no existe la democracia, sino que se rigen por una plutocracia. Sólo en EEUU están registrados 4.500 lobbies, cuya misión es corromper las decisiones políticas haciendo que se promulguen proyectos de ley para el beneficio de ciertos sectores económicos o empresas. Esto es completamente inmoral porque les da ventaja a unos sobre otros y porque distorsiona la democracia”, lamenta el pensador.

Detrás de esta plutocracia (el poder lo ostentan quienes poseen las fuentes de riqueza, independientemente del sufragio universal), explica Bunge, no hay más que ideología, por mucho que desde el neoliberalismo se intente “confundir” con la teoría del fin de la historia y de las ideologías. “Toda corriente política tiene una base moral y, cada vez más, la política de hoy en día se rige por un principio inmoral que es el egoísmo. A los representantes políticos que defienden estas ideas sólo les preocupan ciertos individuos que ostentan el poder económico, por lo que dejan de interesarse por otros problemas sistémicos y sociales como son la desigualdad, la salud o la educación. En EEUU, por ejemplo, los representantes de estas políticas son tanto Sarah Palin (Tea Party), como Condoleezza Rice (Partido Republicano) o como Hillary Clinton (Partido Demócrata).

“La subordinación enferma”

La pobreza y la desigualdad son problemas que han desaparecido de la agenda política ya desde la época de Reagan, recalca el erudito. “Cada vez más nos regimos por el egoísmo pasional que predicaba aquella filósofa pop [en referencia a Ayn Rand] que, además de ser algo inmoral es estúpido porque una sociedad tan desigual como la actual no conviene a nadie e invita a una dictadura fascista para poder seguir manteniéndola en el tiempo”, añade.

La pobreza no es la única consecuencia de la desigualdad, en este caso económica, sino también la enfermedad crónica. Según el filósofo argentino, la desigualdad en lo referente a la participación en los asuntos públicos por parte de la ciudadanía, genera graves problemas de salud, tanto físicos como psicológicos. “La subordinación enferma”, asegura Burge. “hay un estudio británico, ya clásico, que relaciona el estado de salud no sólo con el nivel de renta, sino con la capacidad de mando de un empleo. El resultado es que los jefes enfermaban menos que los subordinados, tenían mejor salud y vivían más años”.

El hecho de tener que aceptar y cumplir órdenes sin opción a participar u opinar en los procesos de decisión, advierte el intelectual, genera problemas de salud. La esencia es que todos nos sintamos parte de lo que hacemos y seamos todos importantes, insiste. Una reclamación que ha resonado en todos los últimos movimientos sociales de masas, desde la Primavera Árabe hasta el 15-M pasando por Occupy Wall Street.

“La tecnocracia es un camelo”

La obsesión de Bunge por construir una ética humanista, que integre una visión del mundo acorde con la ciencia y las técnicas contemporáneas, basada en datos y en métodos científicos propios de las ciencias sociales, no puede confundirse con la tecnocracia, como algunos críticos han llegado a asociar.

Toda corriente política tiene una base moral y, cada vez más, la política de hoy en día se rige por un principio inmoral que es el egoísmo“Los técnicos pueden elaborar herramientas sobre la base del conocimiento científico y hacer con una actitud ética que favorezca a un determinado sector de la sociedad o a un determinado modo de desarrollo. Sin embargo, otra cosa es que se impongan esas herramientas eliminando el derecho a proponer o a protestar. La sociedad es demasiado compleja y no puede quedar sólo en manos de un gran científico, ya sea educador, médico o ingeniero. Como diríais aquí en España, la tecnocracia es un camelo”, sentencia.

Otro de los grandes “camelos” que limitan la democracia real (o integral como la ha apodado Bunge) es la deuda externa u odiosa. Un problema que, apunta el argentino, debe resolverse no volviendo a contraer nuevas deudas. “Hay países que en situaciones como las que se viven ahora se han dado el lujo del default, como fue el caso de Argentina. Esta fue una decisión que su momento dio muy buenos resultados, la industria se recuperó y el país también, pero ahora vuelve a encontrarse en graves dificultades. Luego dependen también de la idiosincrasia de cada país, pues en EEUU, por ejemplo, la deuda fiscal es muy superior al 100% del PIB, pero la productividad es tan elevada que pueden permitirse ese lujo”.

Filosofía para médicos

La extensa producción científica de Bunge es tal que ha aplicado la filosofía política a casi todas las ramas de la ciencia, incluyendo la física, la biología, la psicología las matemáticas o la medicina. Respecto a esta última ha realizado innovadoras consideraciones que, principalmente, ha plasmado en su obra Filosofía para médicos (Gedisa). En ella abundan las críticas a las denominadas pseudociencias, como la acupuntura o la homeopatía, que han vuelto a ponerse de moda en Occidente.

Las soluciones homeopáticas son completamente inútiles porque se basan en las ilusiones, y la validez de la ilusión es del orden de una molécula en una galaxia“En primer lugar, no solemos conocer la composición de ningún fármaco homeopático, por lo que las víctimas de estas pseudociencias no saben qué están tomando. Además, de entre los pocos remedios naturales que han pasado un análisis clínico, la mayoría arrojan resultados que destacan su toxicidad”, advierte. Sin embargo, esto no es lo peor para el filósofo. “Las soluciones homeopáticas son completamente inútiles porque se basan en las ilusiones, y la validez de la ilusión es del orden de una molécula en una galaxia”.

Otro de los efectos negativos de seguir estas técnicas de curación, añade el erudito, es que “el paciente se confía y no acude a tiempo a un médico porque el efecto placebo lo hace sentirse mucho mejor pero el problema sigue ahí. La creencia solamente te distrae, por lo que luego no puedes tratar a tiempo enfermedades graves como una apendicitis, un cáncer o una cardiopatía”.

Este mismo análisis sirve para la acupuntura, señala el autor. “Existen numerosos experimentos que demuestran que el efecto de la acupuntura es puramente mental. Por ejemplo, en un experimento se aplicó esta técnica a un grupo de pacientes y a otro se les hizo lo mismo pero utilizando palillos para pinchar diferentes partes del cuerpo al azar. El resultado fue que todos ellos experimentaron una mejoría temporal. El hecho es que existe una relación entre la creencia y el sistema inmune, pero es una mejora transitoria que no sirve para curar problemas graves de salud”, sentencia. 

Alma, Corazón, Vida
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios