UN 'ATURDIMIENTO' POSITIVO

Enamórate y no mires de quién: cinco razones por las que el amor nos hace felices

Tanto se ha idealizado el concepto de amor que olvidamos que el enamoramiento tiene una base psicofisiológica que puede ser explicada

Foto: ¿Cuántas veces podemos volver a enamorarnos? (Corbis)
¿Cuántas veces podemos volver a enamorarnos? (Corbis)

Her es una de las películas más románticas e interesantes de los últimos años. La original diferencia con otras películas del mismo género es que un hombre, desengañado y solitario, se enamora de la voz de un sistema operativo, con la que no sólo no podrá establecer una interacción sexual, sino que tampoco puede ver, tocar o compartir cualquier actividad en el plano físico. Sin embargo, el protagonista vive una intensa historia de amor que cambia su vida para siempre. Y los espectadores, de ahí el mérito de la película, llegamos a empatizar con ese sentimiento y a emocionarnos verdaderamente.

Dejando aparte el análisis social y tecnológico que predice que ese futuro no está tan lejano, es muy interesante a nivel psicológico entender por qué el proceso de enamorarse, en sí mismo, nos hace felices, al margen de la persona de la que nos enamoremos.

Tanto se ha idealizado el concepto de amor que olvidamos que el enamoramiento tiene una base psicofisiológica que puede ser explicadaNo es la primera película en la que el enamorarse es descrito como un proceso de absoluta felicidad, independientemente de ser correspondido o de que el objeto de nuestro amor siquiera exista. Basta recordar todas las obras que describen el amor platónico o que recogen cómo esa etapa inicial de la pareja, en la que apenas el otro aún forma parte, resulta ser la más intensa y especial.

Todos alguna vez hemos sentido la necesidad de enamorarnos de alguien, de forzar en nosotros ese sentimiento aunque para ello nos tuviéramos que poner metas imposibles o fijarnos en personas que nunca habían despertado ese interés en nosotros. Frases tan recurrentes como “yo estoy enamorado de la vida” o “lo mejor fue al principio, cuando estábamos enamorados” reflejan también el poder de este estado de ánimo, de esta sensación, incluso sobre el propio acto de amar que surge cuando se materializa una relación entre dos personas.

Las bases del amor romántico

Evidentemente, nadie niega que una relación con una persona es más que un estado de ánimo o una sensación, es disfrutar del sexo, tener compañía y apoyo constante, compartir un proyecto de vida…Se requiere que el enamoramiento de paso a un estado más duradero, estable y fructífero para alcanzar muchos de los objetivos primordiales para muchas personas.    

Pero no deja de ser objeto de análisis que el estado previo, cuando aún no podemos disfrutar de todas las ventajas que da la presencia indispensable del otro, nos haga felices.

Tanto se ha idealizado el concepto de amor que olvidamos que el enamoramiento tiene una base psicofisiológica que puede ser explicada. Erróneamente, fijamos la causalidad de nuestra sensación en el otro: en lo que esa persona por sus características me provoca, (¡como si uno sintiera fuera de su cuerpo, absurdo!) en vez de entender qué está operando en mí.

¿Por qué este estado de aturdimiento, de desconcentración, de enajenación incluso, resulta tan positivo?

1. “Amo dentro de mi cabeza”

Imaginar una situación, fantasear o recordar son estímulos que provocan una respuesta emocional tan real como si verdaderamente sucediera y en ocasiones igual de intensa, con la ventaja de que estos ensayos encubiertos pueden producirse todas las veces que queramos, recreándonos en aquellas partes que más nos estimulan o mejor nos hacen sentir o anticipando el refuerzo mucho antes de que se produzca.  

2. “El amor está en todas partes”

El amor es un tema omnipresente en nuestra sociedad, por tanto y de igual manera que con la imaginación, son múltiples los estímulos ajenos a la persona deseada los que pueden provocar esas mismas sensaciones: una canción, un perfume, una poesía, escuchar a otra persona hablar del tema o ver una película producen la respuesta condicionada durante mucho tiempo y en múltiples lugares manteniendo este estado aún en soledad.

3. “Estar enamorado es descubrir lo bella que es la vida”

El estado emocional resultante de todos estos estímulos manifiestos, encubiertos o condicionados, es a su vez un disparador de nuevas sensaciones al asociar esta activación a otras actividades que no eran gratas en principio: un viaje en el metro donde vimos a esa persona, tomar un café imaginando una cita, la oficina por donde pasa, todo pasa a estar contaminado de este sentimiento adquiriendo un nuevo valor. Por otra parte, estar enamorado predispone a buscar todo aquello que mantenga ese estado, sea de manear activa o filtrando lo que sucede de manera no intencionada, todo parece en el entorno hablar de amor de repente.

4. “Enamorado de mí desde que me siento amado”

Querer estar a la altura de la persona amada hace que se mejore en cosas que en el pasado no nos habríamos atrevido a cambiar. Siempre desde la perspectiva gratificante que da este estado, nos vemos capaces de adelgazar, aprender a bailar o interesarnos por los temas que a la otra persona le podrían agradar. Una recreación exitosa en imaginación cambia también los mensajes que nos decimos a nosotros mismos, mejorando nuestra propia valoración o anticipando éxitos que antes no veíamos capaces, eso que se ha dado en llamar “autoestima”.

5. “Un mundo nuevo por ti”

Al igual que pasa en la película, al enamorarnos cambiamos nuestra rutina. Incorporamos nuevos sitios, conocemos nuevas personas o nos atrevemos a hacer actividades que nos aproximen a esa otra persona. Muchas de esas actividades son reforzantes y productivas en sí mismas, hacen que crezcamos como personas, ampliando nuestros horizontes y repertorio de reforzadores antes de una relación o después de que ya haya finalizado.

Del amor platónico al amor real

Como dijimos al principio, este estado, que depende de muchos estímulos cognitivos y produce una activación a veces imprevisible, es temporal e inestable y casi siempre, si se mantiene en el tiempo sin que dé paso a una relación, acaba siendo el paradigma de la frustración y generando las emociones opuestas a las iniciales. Este artículo, por tanto, no es una defensa del amor platónico frente al real, pero conduce a una conclusión que considero vital.

Si entendemos que “el amor está en uno mismo” en el sentido en que estos sentimientos los producimos nosotros y no pertenecen a la otra persona, la cual es quien “aprieta el botón de la maquinaria” del enamorado, pero no la responsable última de cada percepción y conducta, seremos capaces de optimizar este sentimiento, adquirir control del mismo y, sobre todo, seremos capaces de rehacer nuestras vidas si una relación fracasa al volver a replicar este hermoso estado ante una nueva persona. 

Alma, Corazón, Vida
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios