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10 pistas que indican que comes más de lo que debes (y de lo que crees)
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NARRADAS EN PRIMERA PERSONA

10 pistas que indican que comes más de lo que debes (y de lo que crees)

Muchos de nosotros comemos demasiado, lo que no es bueno para nuestra imagen pero tampoco para la salud. ¿Cómo podemos darnos cuenta de ello?

Foto: El tener en mente el objetivo final de la pérdida de peso puede ser contraproducente. (Corbis)
El tener en mente el objetivo final de la pérdida de peso puede ser contraproducente. (Corbis)

Marty Nemko trabaja de coach personal en Oakland, pero sus consejos son quizá más valiosos debido al hecho de que parten de su propia experiencia. “Soy una de esas personas que come demasiado. Espero que escribir esto me ayude tanto a mí como a vosotros”, escribía recientemente en Psychology Today.

Los lectores no sólo agradecerán la sinceridad de su confesión, sino que algunos de ellos se habrán sentido además identificados con la declaración de Nemko. Efectivamente, muchos de nosotros comemos demasiado, lo que no es bueno para nuestra imagen pero tampoco para la salud. Nemko se hace una serie de preguntas que pueden ayudar al lector a considerar sus hábitos alimenticios y, en última instancia, a mejorarlos.

1. ¿Piensas racionalmente a la hora de comer cosas grasientas?

No debemos ceder al primer impulso que nos viene a la cabeza. Puede que al salir del trabajo nos pille cerca uno de nuestros restaurantes favoritos, pero en vez de lanzarnos veloces a pillar mesa debemos aplicar la razón y ver si tiene mucho sentido: en el fondo, si nos dirigimos a casa comeremos más sano y nos saldrá más barato.

Debemos evitar autoengaños del tipo “sólo hoy, mañana ya no” o “por una vez no pasa nada” o bien “es sólo un trozo”. Sabemos que incurriremos de nuevo en esos errores, por lo que debemos intentar ser honestos, exigentes e intransigentes con nosotros mismos.

2. ¿Te portas bien en la mesa?

Debemos comer la cantidad adecuada y no sentirnos obligados a terminar el plato si ya no tenemos más hambre

Nemko apunta que muchas veces nos hacemos proposiciones que no somos capaces de cumplir. “Hoy como ensalada”, nos decimos rotundamente, pero en cuanto nos sentamos y pedimos el menú nuestras glándulas salivales hablan por nosotros y nos atrae todo menos la dichosa ensalada.

Debemos, asimismo, comer la cantidad adecuada, y no sentirnos obligados a terminar el plato si ya no tenemos más hambre.

3. ¿Tienes el suficiente refuerzo positivo?

No sólo se trata de ser intransigente, también debemos animarnos a nosotros mismos. A menudo, si sucumbimos a un atracón nos venimos abajo y no somos capaces de retomar el ánimo y la fuerza de voluntad que nos ayudan a seguir la dieta. Sin caer en autoengaños facilones, felicítate y prémiate (no necesariamente con comida) si un día has seguido la dieta a rajatabla o has andado en lugar de coger el autobús.

4. ¿Comes demasiado rápido?

Nemko se refiere al fenómeno de que a veces comemos tan rápido que, cuando nos sentimos satisfechos, ya hemos ingerido demasiadas calorías. Sin haber dado con ninguna solución, confiesa su incapacidad para resolver este problema. Quizá baste con hacerse consciente de la velocidad a la que comemos y reducirla drásticamente.

5. ¿Consideras la comida un premio, aun cuando no tienes hambre?

A menudo tratamos la comida como un premio o una recompensa, incluso cuando no tenemos ninguna necesidad de comer. Si esto nos sucede, debemos hacer una lista de otro tipo de cosas que nos guste hacer y que nos sirva como premio: un cine, un paseo, ver un capítulo de una serie o tirarnos en el parque sin hacer nada. No todo se celebra comiendo.

6. ¿Acatas la ley del pobre?

Lo dice el refrán popular, “la ley del pobre, reventar antes que sobre”. Esta es una de las peores máximas que podemos seguir en nuestra alimentación. Una cosa es no tirar comida ni malgastarla y otra muy diferente tener que comérselo todo. Puedes guardarlo para más tarde, congelar lo que sobre u ofrecérselo a otra persona, pero no te lo tragues para que no sobre. Cuando no tengas más hambre, deja de comer.

7. ¿Tienes comida tentadora en casa?

A menudo tratamos la comida como un premio o una recompensa, incluso cuando no tenemos ninguna necesidad de comer

Esta pregunta es obligada y su solución muy sencilla. Si debemos dejar de comer chocolate, queso, fritos o cualquiera que sea el alimento que nos atrae con más fuerza, no hay nada más efectivo que dejar de comprarlo y, sobre todo, no tener provisiones en casa que podamos atacar a cualquier hora.

8. ¿Eres consciente de los puntos débiles?

Nemko habla del alcohol o la marihuana como sustancias que nos desinhiben, y es muy fácil, en ese estado de relajación, flexibilizar la dieta y caer en atracones que nos perjudican. Su manera de resolver el problema es prescindiendo (también) de este tipo de sustancias.

9. ¿Necesitas el apoyo de los demás?

Muchas veces nosotros solos no somos capaces de determinarnos a ponernos a dieta, o no conseguimos que nuestra fuerza de voluntad sea constante. Comer es algo social, de modo que hacer partícipes a los demás puede ayudarnos a no sentirnos presionados y a comer del modo que debemos y solo lo que necesitamos.

10. ¿Pierdes de vista por qué quieres perder peso?

Marty Nemko trabaja de coach personal en Oakland, pero sus consejos son quizá más valiosos debido al hecho de que parten de su propia experiencia. “Soy una de esas personas que come demasiado. Espero que escribir esto me ayude tanto a mí como a vosotros”, escribía recientemente en Psychology Today.

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