LO MATERIAL ES IMPORTANTE

¿El amor como ingrediente o como fin? La teoría de Jane Austen sobre el matrimonio

Nuestra relación con el dinero dura toda la vida, y sin embargo, aún no tenemos muy claro cómo reaccionar ante él. Jane Austen nos da unas cuantas lecciones

Foto: El dinero es importante, pero como un añadido: la riqueza no garantiza la felicidad. (Corbis)
El dinero es importante, pero como un añadido: la riqueza no garantiza la felicidad. (Corbis)

Nuestra relación con el dinero dura toda la vida, y sin embargo, aún no tenemos muy claro cómo reaccionar ante él. En Cómo preocuparse menos por el dinero (Ediciones B), uno de los libros de la serie The School of Life, John Armstrong intenta dar la vuelta a dicha pregunta y no mirar el dinero en sí sino la manera en que nos relacionamos con él. En el fragmento que reproducimos a continuación, Armstrong explora las obras de Jane Austen para descubrir la visión del matrimonio, en relación con el dinero, de la escritora británica.

¿Está el dinero conectado con el amor y el sexo?

Partiendo del método del ingrediente veremos que el dinero puede desempeñar un papel importante en el establecimiento de buenas relaciones con otras personas, y en tener éxito en el amor.

A la larga, y para la mayoría de la gente, una saludable situación económica influye beneficiosamente en el amor Tendemos a experimentar cierta incomodidad al mezclar las necesidades materiales con nuestras esperanzas espirituales y nuestros deseos románticos. Nos sentimos presionados a decir que no existe relación alguna entre ambas cosas. Tememos que sea ordinario pensar que tal vez existe esa conexión. Somos herederos de una tradición romántica según la cual no debemos preocuparnos demasiado por tales asuntos. Este modo de pensar centra la atención en los casos estrella: un chico pobre que es muy atractivo versus el hombre rico que es presuntuoso y vacío; una pareja arruinada pero feliz que contrasta con una pareja adinerada pero desdichada. No obstante, una de las más famosas novelistas románticas tenía un punto de vista bastante más pragmático de cómo debería el dinero relacionarse con el amor.

La respuesta de Jane Austen

A la larga, y para la mayoría de la gente, una saludable situación económica influye beneficiosamente en el amor (y, por añadidura, en el sexo, aunque Austen es demasiado refinada para hablar directamente de esto último). Por supuesto, no se trata de una ley natural, y hay excepciones.

La gran tentación es interpretar esto en el sentido inverso. Jane Austen no está diciendo que el dinero, por sí solo, proporcione amor y una vida sexual plena. Ella comparte la visión del dinero como ingrediente: puede ser muy importante cuando se combina con otras cosas positivas, pero por sí solo no conduce a ningún sitio. El personaje más rico de todas sus obras es el señor Rushworth, el terrateniente cretino de Mansfield Park. Su matrimonio es un auténtico fracaso.

Jane Austen considera que unas relaciones satisfactorias y sólidas requieren varios cimientos adecuados, y solo uno de ellos es económico. También es bastante específica sobre la cantidad de dinero que la gente necesita. De hecho, en Sentido y sensibilidad une en matrimonio a Elinor Dashwood y Edward Ferrars. Juntos, los dos tienen unos ingresos de 850 libras al año, que es la cantidad más baja de entre todas las que ingresan sus heroínas casadas, aunque representa una buena cifra según los estándares de la época. Además, una parte significativa de la historia gira en torno al tema de si la pareja tiene bastante, y sobre la definición correcta de lo que es realmente «bastante». Se nos ha mostrado, a lo largo de la obra, que estos dos personajes tienen la personalidad y la calidad mental que les permitirá, con esos ingresos, obtener todo lo que desean.

El antihéroe de esta novela, Willoughby, tiene suficiente dinero para llevar un estilo de vida muy cómodo, pero es extravagante y derrochador. Cuando se enamora de verdad, de Marianne Dashwood, no puede casarse con ella porque se ha gastado todos sus bienes. Entonces, Willoughby tiene que buscar un matrimonio provechoso para recuperarse de sus deudas, y Marianne, desde un punto de vista económico, no es una buena opción. Para castigarlo como corresponde, Jane Austen lo empareja con una heredera dotada de muy mal genio.

Charlotte Lucas, la vecina de los Bennet en Orgullo y prejuicio, se casa con el acomodado señor Collins. Pero es imposible que mantengan una buena relación porque este carece de muchas cualidades necesarias.

Casarse solo por dinero no es en absoluto lo mismo que tomarse en serio la base económica de una relaciónJane Austen está intentando enseñarnos una lección: el dinero es necesario, pero no suficiente. Y también nos advierte de que la cuestión de cuánto dinero se necesita es crucial. Ante la afirmación de que el dinero es importante, tendemos a interpretar que «cuanto más mejor». Pero eso no es en absoluto lo que dice Austen.

El método del ingrediente nos obliga a prestar atención a la proporción. Con la actitud correcta, una cantidad pequeña de dinero puede cundir mucho; con la actitud equivocada, ni siquiera una suma enorme servirá de nada.

Casarse solo por dinero no es en absoluto lo mismo que tomarse en serio la base económica de una relación. Pero ¿no va esto en contra de la idea básica de que deberíamos seguir lo que nos dicta el corazón cuando se trata de relaciones? Lo contrario suena a codicia.

Bueno, sí, suena un poco a eso. Pero esa es la conclusión a la que deberías llegar cuando analizas las relaciones. Las relaciones duraderas, suficientemente estables, suficientemente soportables, son logros complejos de los seres humanos. Tienen algo en común con la amistad y algo en común con una asociación empresarial.

Dado que el dinero es un ingrediente crucial para prosperar, también lo es para el matrimonioAsí pues, tu pareja dice: «Si no fuera por mi dinero, no querrías casarte conmigo». Lo importante aquí es que ambos miembros de la pareja entiendan que un matrimonio es una empresa muy complicada. Una respuesta razonable sería: «Querría casarme contigo independientemente del estado de tus finanzas. Pero sería una decisión poco inteligente. No todo lo que me apetece hacer es, a largo plazo, una buena idea».

Analízalo al revés. No toda buena idea es atractiva desde el punto de vista emocional. Podría ser una excelente idea que me casase con alguien que posea un atinado instinto financiero y unos activos sólidos, aunque la relación fuera un poco menos atractiva en otros aspectos.

El objetivo de una relación es que ambas personas prosperen juntas. Y dado que el dinero es un ingrediente crucial para prosperar, también lo es para el matrimonio. 

Alma, Corazón, Vida
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