ENTREVISTA A jONATHAN tEPPER

"Hay muchísima deuda que no se puede pagar, debería haber bastantes más quitas"

“Cuando era niño todos mis amigos eran adictos a la heroína, y muchos de ellos exconvictos y enfermos de sida”. Jonathan Tepper ha trabajado en Lehman Brothers,

Foto: Jonathan Tepper.
Jonathan Tepper.

“Cuando era niño todos mis amigos eran adictos a la heroína, y muchos de ellos exconvictos y enfermos de sida”. Jonathan Tepper ha trabajado en Lehman Brothers, SAC Capital y Bank of America, fundó Demotix, un sitio web de periodismo ciudadano que terminó vendiendo a la agencia Corbis y es fundador de Variant Perception, un grupo de investigación macroeconómica que abastece de información a gestores de activos.

Pero antes de emigrar al entorno anglosajón (ahora reside en Londres) vivió en Madrid, en el barrio de San Blas, rodeado de yonquis. Sus padres habían fundado Betel International, un centro de rehabilitación de drogadictos, y ese fue el ambiente en el que creció Jonathan. Su padre, graduado en Master Business Administration, consiguió que se aficionase a la economía. Completó su formación en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, graduándose también en historia, estudios que prosiguió en Oxford. donde fue becario Rhodes. Endgame, un bestseller económico escrito junto con John Mauldin, le llevó a la fama.

Ahora regresa con Código Rojo (Deusto) también coescrito con Mauldin, un texto en el que avisa de que estamos apagando el fuego con gasolina, por lo que resulta previsible que una nueva recesión asome pronto, y ofrece algunos consejos para poner nuestros ahorros a salvo. Tepper es de esas personas que parecen detentar un conocimiento que le hace superior, algo que modera con un grado adecuado de afabilidad, y sabe que, en las distancias cortas, los mensajes a emitir, mejor breves y precisos. Esto es los que nos espera, según Tepper: 

PREGUNTA. En Código Rojo brillan los malvados, que no son otros que los banqueros centrales.

RESPUESTA. Lo escribí como una reacción a esa obsesión con los banqueros centrales, que son tratados como si fueran sacerdotes o gurús con poderes y conocimientos especiales, como ocurrió con Greenspan, y para mostrar que no ha habido cambio. Ahora han reemplazado a Bernanke, pero en esencia los mismos que ayudaron a causar la crisis son los que siguen al frente y los que nos están creando problemas hoy y dañando al pequeño ahorrador.

Parece que todo el mundo se fija en el regulador y así se olvidan de que la responsabilidad no es sólo suyaP. Una de las críticas más frecuentes a los bancos centrales es que no paran de darle a la máquina de imprimir dinero. Pero hay un informe de Banco de Inglaterra que señala que son los bancos comerciales los que han creado mucho más dinero del debido en esta crisis.

R. Lo que dice el Banco de Inglaterra es cierto, el dinero se crea de la nada y son los bancos comerciales los que lo hacen, pero son los bancos centrales los que fijan la ratio de reserva, señalan el tipo de interés y dicen qué coste y qué precio tendrá el dinero. Los bancos centrales, como el Banco de Inglaterra, no pueden obligar a conceder préstamos a ninguna entidad financiera, pero sí son los responsables de dictar las normas que dicen cómo va a funcionar el sistema.

P. Sin embargo, parece que sólo nos fijamos en una de las partes de la ecuación. Podemos entender que si el policía mira a otra parte cuando el acto ilícito se produce, difícilmente se van a evitar los delitos. Pero si no hubiera delincuentes, daría igual que el policía actuase o no. Parece que todo el mundo se fija en el regulador y se olvida del ladrón.

Todo el mundo debería ser más honesto y jugar limpio, pero tenemos que asumir que la vida no es así, y que si la gente ve que puede ganar dinero actuando contra la ley lo hará. Hace falta un regulador para que los actores financieros funcionen, y hace falta uno que haga un buen trabajo. Eso no es tristemente lo que pasó con el Banco de España y las promotoras, ni tampoco lo que ocurrió en EEUU. En ninguno de los dos casos tuvieron control de la calidad del crédito. En España incluso seguía insistiendo en que las promotoras pagarían cuando ya era evidente que no podrían hacerlo.

P. El problema es que si nos siguen gobernando los mismos que nos llevaron a la crisis, es más que probable que acaben causando otra, y así lo señala en Código rojo. Pero una crisis sobre otra crisis ya no es un problema, es la debacle. ¿Vamos hacia la catástrofe?

R. Creo que sí. Los banqueros centrales tenían herramientas convencionales, como subir y bajar los tipos de interés, y no han funcionado. También tienen medidas no convencionales, como la flexibilización cuantitativa o la devaluación de las divisas, pero lo que no sabemos es lo que van a hacer cuando éstas dejen de funcionar. Probablemente veamos medidas aún más extremas, pero uno se pregunta qué va a hacer la reserva federal americana, que estaba comprando 85000 millones de bonos americanos cada mes, cuando la economía vaya mal. ¿Comprar más bonos? ¿Cuántos más? Lo cierto es que no tienen un plan… Hay muchísima deuda que no se puede pagar. Deberíamos tener muchas más quitas y tratar de reducir el valor real de la deuda.

P. ¿Y quiénes son los grandes beneficiados de esta situación?

R. Los deudores. Tener los tipos casi a cero es como un regalo, porque te estás financiando de cinco a diez años con tipos mínimos. También los especuladores, porque si el dinero es casi gratis, puedes tomar el dinero prestado y funcionar con él. El problema será cuando el mercado ya no siga subiendo y haya que repagar la deuda. Pero el dinero gratis está animando a muchos especuladores y a muchas compañías, con lo que los niveles de apalancamiento son mayores que los de 2007. Y tenemos más deuda de la que teníamos entonces…

Con la deuda, una vez que empiezas es difícil pararP. En el prólogo a Código rojo, Daniel Lacalle señala que no se puede mantener la deuda pública barata eternamente. Y que aún en esos casos, tiene enormes peligros. Señala el caso de Japón, que se financia a un 0.7% a diez años y aun así paga 257.000 millones de dólares de intereses anuales, el equivalente al PIB de Singapur. En España nos ocurrirá lo mismo, ¿no? En la medida en que nuestra deuda es elevada cada vez tendremos que dedicar mayor parte de nuestros ingresos a pagar intereses. Los recortes no serán ocasionales, sino definitivos…

R. Con la deuda, una vez que empiezas es difícil parar. A Japón le ocurre. Parte de su presupuesto anual está destinado a pagar sólo los intereses de su deuda. Y España tiene un problema adicional: cuando el crecimiento nominal de la economía está por debajo del coste de financiación es imposible reducir la deuda.

P. Lo vamos a tener difícil…

R. Una vez que se empieza con la deuda es difícil parar.

P. Uno de los mayores perjudicados, según cuentas en el libro, son los pequeños ahorradores.

R. Sí. Si eres un pequeño ahorrador es esencial diversificar y no quedar expuesto a una sola opción. Si hablamos de inversores más sofisticados, hay que ver cuáles son las compañías en las que se puede invertir, cuáles son las que tienen protecciones estratégicas o modelos de negocios duraderos.

P. Dices en tu texto que el ser humano no ha aprendido nada con las crisis, porque las burbujas se repiten incesantemente y por las mismas causas y que es muy probable que no aprendamos nunca.

Cuando bajan los mercados, el ser humano produce cortisona, lo que hace que se incremente el estrés y cuando suben tenemos sentimiento de euforia porque el cerebro produce dopamina. Es como si estuviéramos biológicamente expuestos a crear más burbujas y participar en más crisis. El ser humano alterna entre la avaricia y el pánico…. Los grandes inversores, como Warren Buffett, saben que gana más dinero quien es más racional y menos emocional. Hay que hacer lo contrario de lo que hacen todos los demás, hay que tener miedo cuando todos están eufóricos y mucho ánimo cuando todos tienen pánico. Burbujas va a haber siempre y ahora ocurre con la tecnología y la biotecnología. Hay que tener mucho cuidado. La tecnología nos ayuda a vivir mejor, pero eso no significa que se vaya a ganar dinero con ella. Las empresas de ferrocarril en el siglo XIX fueron a la quiebra, las radios en los años 20 fueron a la quiebra y la gran mayoría de las compañías punto com fueron a la quiebra. Hay que estar vigilantes con esas burbujas.

Alma, Corazón, Vida
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