UN MUNDO LLENO DE NUEVAS POSIBILIDADES

Las mejores maneras de encontrar la calma en medio de un día caótico

La vorágine del día a día nos impide en ocasiones encontrar ese esperado y necesario remanso de paz que nos permite tomar un respiro de las obligaciones

Foto: Dedicar unos minutos al día a la contemplación es beneficioso para la salud física y mental. (Corbis)
Dedicar unos minutos al día a la contemplación es beneficioso para la salud física y mental. (Corbis)

La vorágine del día a día nos impide en ocasiones encontrar ese esperado y necesario remanso de paz que, aunque sólo se disfrute durante algunos minutos, nos permite tomar un respiro de las obligaciones cotidianas, cargándonos de vitalidad y alegría. La paz interior surge de los momentos más banales pero agradecidos, como dar un paseo por el parque o cocinar tranquilamente, sin prisas ni interrupciones. Unos escasos instantes de tranquilidad que nos evaden del caos exterior y que, como explica la coach y autora de Imperfect spirituality: extraordinary enlightenment for ordinary people Polly Campbell, son imprescindibles para el desarrollo personal y alcanzar el bienestar.

La relajación y la calma previenen de numerosas patologías contemporáneas como la ansiedad y el estrés, al tiempo que favorecen la capacidad de creatividad, de inspiración, de relacionarse con los demás y de analizar los problemas en frío para encontrar las mejores soluciones, enumera la coach. Sin embargo, si no estamos acostumbrados a dedicarnos a nosotros mismos algunos minutos al día, seguramente nos asaltará el sentimiento de culpabilidad y la sensación de que estamos perdiendo el tiempo. “Como cualquier actividad, cuanto más se practique más fácil será y la acabaremos convirtiendo en rutina”, apunta Campbell.

Sin tener que llegar al punto de practicar la meditación, existen caminos más cortos para conseguir objetivos similares, que pasan, como defiende la coach, por practicar la soledad, tan sólo unos minutos al día. Estos son algunos de los principales consejos que propone para recuperar nuestras vidas, sabiendo que el futuro será mejor y que se nos abre un mundo lleno de nuevas posibilidades y emociones positivas. Es decir, crecimiento personal:

Planifícalo

Lo primero que debe hacerse para poder disfrutar de estos escasos momentos de paz y tranquilidad pasa por incluirlos en la agenda como si se tratase de una actividad más del día. Para ello habrá que organizarse tanto profesional como familiarmente con la pareja que, aunque se vea obligada a aumentar su carga de responsabilidad en casa o con los niños, “al cabo del tiempo agradecerá lo bien que le sienta a su cónyuge y el cambio para bien que experimentará su estado de ánimo”, asegura Campbell en Imperfect Spirituality.

Conviértelo en una prioridad

Tomarnos un respiro de las obligaciones cotidianas nos carga de vitalidad y alegría para seguir adelante con las pilas cargadasAl igual que cada día dedicamos un tiempo a nuestra higiene personal, como cepillarse los dientes, ducharse u otros cuidados, la “higiene mental” es tanto o más merecedora de copar esta atención y tiempo. “No se trata de darnos un lujo, sino de cuidar nuestra mente y cuerpo, algo tan importante para la salud y el bienestar como comer sano y realizar ejercicio”, según compara la psicóloga. Relajarse y disfrutar de la soledad bien entendida, por tanto, debe ser una prioridad.

Predicar con el ejemplo

Para conseguir que los demás miembros de la familia respeten estos momentos de calma y tranquilidad, sin interrupciones ni ruidos que desconcentren y echen por tierra todo el trabajo de relajación hay que convencerlos de la importancia que tiene para uno. Nada mejor que practicar con el ejemplo o hacer copartícipe de esta rutina a la pareja, hijos o personas con las que se viva. Por ejemplo, animándolos a disfrutar de algún tiempo de contemplación, apagando la televisión, el ordenador y dedicándose únicamente a mirar para nuestros adentros.

Aprovecha los ratos muertos durante el día

Si estás esperando en la cita del médico o esperando a alguien en la puerta del cine puedes aprovechar ese tiempo para desconectar, sin tener que estar consultando el móvil todo el rato, aprovechando para llamar o escuchar la radio. Sobre todo si es difícil encontrar otros momentos de tranquilidad o inactividad a lo largo del día, será útil dedicar esos ratos muertos para no hacer nada, intentar evadirse y concentrarse en uno mismo.

Instaurar rituales diarios en los que primen el silencio y la soledad

Como si fuese una rutina, la psicóloga explica que instaurar una serie de costumbres diarias en las que reine la calma se convierte a la larga en una necesidad que nos hará sentirnos más a gusto con nosotros mismos y la vida en general. Por ejemplo, explica en primera persona, “cuando sé que voy a tener un día duro por delante siempre me levanto 15 minutos antes para poder tomar un café sola, en el silencio más absoluto, antes de dar paso a la vorágine”. Del mismo modo, añade, se toma un largo baño antes de acostarse cuando ha tenido una jornada estresante.

Alma, Corazón, Vida
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