Cinco señales de que tienes una relación de la que debes salir corriendo
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mejor alejarse de quien te trata así

Cinco señales de que tienes una relación de la que debes salir corriendo

Una relación que nos vuelve locos es aquella en la que uno de los miembro de la pareja es invariablemente derrotado por la otra persona

placeholder Foto: Hay personas que pueden sacarnos de nuestras casillas, por mucho que las queramos. (Corbis)
Hay personas que pueden sacarnos de nuestras casillas, por mucho que las queramos. (Corbis)

Jill P. Weber es una psicóloga clínica estadounidense, autora del libro Having Sex, Wanting Intimacy. Why Women Settle for One-Sided Relationships. Está especializada en el impacto que tiene la cultura en la identidad femenina y en el desarrollo de las relaciones, y ha definido lo que ella llama una makes-me-crazy relationship: una relación que nos hace volvernos locos o, al menos, pensar que lo estamos.

Una relación que nos vuelve locos es aquella en la que un miembro de la pareja es invariablemente derrotado por el otro. Puede que te sientas seguro de tu opinión al respecto de algo que ha hecho tu pareja. No obstante, una vez que comienzas a discutir, en cuestión de segundos comienzas a dudar de tu propia percepción, de aquello de lo que estabas rotundamente convencido. Ese es el patrón de este tipo de relaciones para volverse loco, en las que uno siempre duda de si su opinión es válida o no, y termina dudando de sus decisiones y avergonzándose de sus sentimientos. Por lo general, esa persona que está haciendo que te vuelvas loco está proyectando sus propias inseguridades en tu persona.

Un ejemplo concreto

Weber cita el caso de Caroline y Jack. Ella dudaba constantemente de sus impresiones y emociones, y terminaba por sentirse frustrada, ya que él no cumplía las cosas que prometía. No obstante, cuando ella compartía sus sentimientos, él justificaba sus acciones con tanta seguridad que ella terminaba por decirse a sí misma: “Bueno, déjalo estar”.

Una vez él les plantó, a ella y a sus padres, durante una tarde entera, lo que evidentemente enfadó y entristeció a Caroline. Pero Jack simplemente le dijo que era demasiado melodramática y que no era capaz de pensar racionalmente. Toda esta dinámica se traducía en que Caroline estaba constantemente angustiada y enfadada. Después de diez años de matrimonio y dos hijos, ella recurrió a la terapia psicológica para lidiar con la tortura a la que estaba sometida cada día, pensando incansablemente en qué podía haber ella hecho para arreglar la relación.

Cinco signos inequívocos de que estás en una relación que te vuelve loco

Weber establece una serie de síntomas que nos ayudan a identificar este tipo de relaciones y, más tarde, las posibles actitudes que nos ayudan a apaciguarlas.

  1. Te cuestionas constantemente y, cada vez que estás enfadado con tu pareja, dudas de ti mismo: “Quizás estoy reaccionando desproporcionadamente, a lo mejor soy muy susceptible…”
  2. Te ves continuamente excusando y justificando a tu pareja frente a tu familia y amigos por culpa de su comportamiento molesto, pobre o apático: “Ha tenido una semana muy dura… Dice que me había dicho que vendría, pero yo no le entendí bien…”
  3. Te apartas de tus propios sentimientos, los minusvaloras: “Déjalo estar, no es para tanto, no seas dramático…”
  4. Hay un continuo enfado y una constante ansiedad que nunca se esfuma cuando discutes con tu pareja.
  5. Siempre estás intentando arreglar cosas de la relación. Trabajas de más para complacer al otro o para hacer las cosas bien. Te sientes culpable y casi todas tus acciones pretenden compensar o remediar algo.

Pasos para curar esta insana dinámica emocional

  1. Deja de concentrar toda tu energía en tu pareja y redirige tus propios pensamientos a ti mismo.
  2. Permítete un poco de tiempo cada día para estar en soledad y considerar todo lo que has hecho para complacer de manera irracional a tu pareja.
  3. Desarrolla una consciencia de tus emociones y de tus pensamientos que te haga ver lúcidamente tu discurso interno. No debes dudar de ti mismo.
  4. Según te vayas haciendo más consciente de tus impresiones, comunica lo que sientes a los demás tal y como es, sin reservas ni deformaciones.

Weber argumenta sin dudar que, por trillado que suene, cambiar la relación con uno mismo tiene un profundo impacto en la gente que elegimos, a la que dejamos acceder a nuestra intimidad. Debemos forzarnos y llevarnos fuera de nuestra zona de confort, atrevernos a conocer nuevas personas y olvidar las reservas y los prejuicios. Establecer relaciones honestas con los demás en contextos no románticos ayuda a ser capaces de elegir adecuadamente una pareja que nos haga bien, ya que cuanto más acostumbrados estamos a estar rodeados de gente que nos trate de manera sana, más nos alejaremos de aquellos que no nos traten así.

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