¿HEMOS APRENDIDO ALGO DE LA RECESIÓN?

“La crisis sólo ha servido para consolidar el sistema que nos ha traído hasta aquí”

José Antonio Marina y tres exitosos emprendedores explicaron ayer las lecciones que, sobre la empresa, nos ha proporcionado la catástrofe económica

La figura del emprendedor en España ha sido machacada. Aquí era el que se aprovechaba de la plusvalía ajena, por lo que si eras un empresario de éxito, algo malo tenías que haber hecho”. De esa forma resumía el filósofo y catedrático José Antonio Marina la percepción que en España se tiene de los que arrancan con una start-up durante la conferencia "¿Qué hemos aprendido de esta crisis?", que tuvo lugar ayer en el madrileño Hotel Hesperia. El encuentro, organizado por El Confidencial y Banco Sabadell, contó con la presencia de Concha Oliu y Yolanda Pérez, representantes de la Dirección de Emprendimiento de Banco Sabadell.

Durante la misma, exitosos empresarios como Philippe Gelis (cofundador y CEO de Kantox, firma dedicada al cambio de divisas), Felipe Navío (cofundador y co-CEO de Jobandtalent) o Patricia González (cofundadora de Alterkeys, que ofrece alternativas de alojamiento para viajeros) relataron sus experiencias en primera persona. La catástrofe de la crisis, como recordó Alberto Artero, director general de El Confidencial y moderador de la conferencia, ha dado lugar a un valle fértil que ha permitido la aparición de diversas propuestas como alternativa a los modelos tradicionales.

El primer paso, ¿el más difícil?

“La familia y los amigos me preguntaban que por qué iba a dejar mi trabajo, que era muy bueno, y dedicarme a algo que no sabía si iba a salir”, recuerda Patricia González ante la pregunta de si España sigue siendo un país donde el miedo a emprender aún es demasiado paralizante. Por su parte, Navío reconoce haberse encontrado con opiniones encontradas: “Mi padre, que tenía experiencia como empresario, me apoyó; mi madre tenía un poco más de miedo y detecté entre los amigos una especie de envidia sana, porque podían haberse lanzado, pero no se atrevían”. Uno de los escollos más habituales en el negocio español.

La palabra ‘emprendimiento’ se ha puesto de moda¿Es el miedo al fracaso lo que atenaza a tantos jóvenes y lo que, por lo tanto, les impide aprovechar esas oportunidades que podrían cambiar su vida? Gelis lo afronta con una perspectiva diferente a la de sus compañeros españoles: “Ni me lo planteé, hay gente que le da mucha importancia a su imagen, por la posibilidad de parecer un fracasado, pero en mi caso me daba igual”. En su opinión, el beneficio tanto económico como personal que se obtiene al iniciar una start-up compensa con mucho el riesgo que supone embarcarse en dicha aventura.

“La palabra ‘emprendimiento’ se ha puesto de moda, igual que hace unos meses la de innovación”, advierte Marina, que recuerda que la puesta en marcha de una empresa como una alternativa de autoempleo “es una solución necesaria, pero de emergencia”, imposible de solucionar por sí misma los niveles de paro que se registran en España. “Necesitamos ver empresas con mucha capacidad de ampliación”.

¿Una idea por cada persona o muchas ideas por cada emprendedor?

Los creadores de estas start-ups también comparten una visión semejante sobre sus empresas. “En nuestro caso tenemos una vocación de largo plazo”, explica Navío. “Mi obsesión es que nuestro producto funcione y que ayude a la gente a encontrar ese trabajo que debería estar haciendo”. Algo en lo que coincide González: “Dejas un trozo de tu vida en ella, estás creando un producto que resuelve un problema y que quede para siempre”. “Cuando montas una empresa, no es para venderla y que desaparezca en tres años”, concluye Gelis.

En opinión de Marina, hay dos clases de emprendedores, representados por Microsoft y Apple. “Bill Gates siempre ha querido seguir con ello; aunque haya dejado la dirección, ha tenido claro que esa era su obra”, explica el filósofo. “Mientras que por otra parte se encuentra Steve Wozniak, que después de Apple montó otras cosas. Hay emprendedores que una vez que tienen una idea, lo que quieren es desarrollarla, y hay otros que prefieren hacerlo con diversas ideas”.

España es un país que “no ha tenido altura emprendedora”, se lamenta Marina, y donde incluso un filósofo tan reputado como Miguel de Unamuno exclamó aquello de “¡que inventen ellos!”. Quizá a causa de ello la Administración española ponga tantas dificultades para la creación de una empresa, en comparación con otros países. González recuerda que mientras que en Londres pudo arrancar en apenas unas horas, en España tuvo que pasar varios meses de Administración en Administración hasta conseguir la aprobación.

Lo que importa no es montar la empresa más rápido, sino la formación del talentoQuizá se trate, como apuntó Marina, de la actitud que mantienen las instituciones, y que es de desconfianza. No obstante, una vez más, Gelis se muestra en desacuerdo con la extendida opinión de que son las trabas administrativas lo que coarta el emprendimiento en España: “Es algo tan residual que no se puede ni comentar. Lo que importa no es montar la empresa más rápido, sino la formación del talento”. El francés se muestra particularmente crítico con la actitud de las Administraciones españolas, que considera tienen “un discurso muy aspiracional”, al mismo tiempo que añade que “la gente que dice que el emprendimiento va a solucionar el paro no tiene ni idea”.

Algo que los tres emprendedores comparten es que, una vez han probado las mieles del autoempleo, les resultaría muy complicado volver a trabajar por cuenta ajena, salvo en caso de extrema necesidad. Patricia González lo resume a la perfección con lo que denomina como la “regla del domingo”: “Si llega el lunes y tienes ganas de ir al trabajo, es que estás en el buen camino”.

Educando al trabajador del futuro

Como cabría esperar en tres emprendedores tan vocacionales, sus preferencias a la hora de encontrar colaboradores apuntan a un horizonte semejante: al compromiso de estos con sus empresas. “Gente buena a la que puedas darle libertad, que quizá hayan vivido situaciones más negativas que les hayan proporcionado ganas de comérselo todo”, sugiere Navío. Por su parte, González se inclina, ante todo, por “trabajadores que tengan iniciativa y amor por el proyecto”.

 

Marina recuerda que el mercado laboral ha revalorizado la “flexibilidad, la pasión por aprender y la capacidad para trabajar en equipo”, tres cualidades que responden a las necesidades de un mundo en el que “la crisis va a ser nuestro estado natural”, es decir, “marcado por la incertidumbre y en el que todos los procesos se van a acelerar”.

La crisis va a ser nuestro estado natural, marcado por la incertidumbre y en el que todos los procesos se van a acelerarEn ese contexto, resulta esencial que se introduzcan cambios tanto en la formación de los jóvenes como en la educación institucionalizada. “La Universidad española nunca ha fomentado el emprendimiento”, explica Marina. “Hay dotes de liderazgo, de gestión de equipos y de storytelling que hacen falta y que a nivel familiar no se inculcan”, añade el co-CEO de Jobandtalent. “Se deben aprender los conceptos financieros básicos, porque todavía son muy populares ideas que dan muestra de una absoluta falta de cultura financiera, como que alquilar un piso es tirar el dinero”, señala por su parte Gelis.

Quizá la solución se encuentre, como sugiere González, en adoptar un modelo más semejante al de Estados Unidos, donde se fomenta el debate desde edades tempranas, así como la exposición de las propias ideas. En cualquier caso, se está abriendo en España una nueva vía de oportunidades donde sólo el tiempo dirá si son únicamente los más intrépidos los que saben cómo aprovecharlas, o finalmente cambiará la mentalidad de un país donde, como recordó Marina, “se ha aplaudido la especulación”.

Alma, Corazón, Vida
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