NO TE AGOBIES Y PLANIFICA MEJOR TUS DÍAS

La dieta 5:2 es la mejor solución (también para las finanzas y el amor)

La dieta 5:2 se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de la nutrición de los últimos años. Ahora la puedes aplicar a otros aspectos de tu vida diaria

Foto: La dieta de los dos días se ha convertido en uno de los regímenes de moda, aunque tenga un gran número de críticos. (Corbis)
La dieta de los dos días se ha convertido en uno de los regímenes de moda, aunque tenga un gran número de críticos. (Corbis)

La dieta 5:2 pergeñada por el periodista de la BBC Michael Mosley se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de la nutrición de los últimos años, lo que le ha hecho ganarse no pocos enemigos entre los expertos en alimentación. Dicho régimen parte de la idea de que podemos permitirnos comer todo lo que queramos durante cinco días siempre y cuando mantengamos una proporción de otras dos jornadas en las que mantengamos semiayuno y en los que no consumamos más de 600 calorías.

Una de las autoras que se han enriquecido gracias a la dieta de los dos días, la escritora Kate Harrison, acaba de dar una creativa vuelta de tuerca al asunto en 5:2 Your Life: Get Happy, Get Healthy, Get Slim (CreateSpace), en el cual explica cómo aplicar la lógica de la dieta al reto de aspectos de nuestra vida, tal y como ella hizo durante el pasado año. Un cambio vital que, afirma, le ha permitido tener relaciones personales más ricas, dormir mejor, superar la tristeza y, en resumidas cuentas, ser más feliz.

Harrison explica que el régimen de los dos días que le permitió adelgazar casi 13 kilos en el verano de 2012 no es más que el comienzo de la historia, y pronto comenzó a organizar su agenda en función de esta proporción de 5:2, lo que le permitía introducir cambios significativos sin tener que esforzarse demasiado. Esta revisión de la dieta se trata simplemente de una organización temporal que no pondrá en su contra a legiones de nutricionistas, aunque hay que saber de qué manera llevarla a cabo.

Empieza por lo grande, termina por lo pequeño

Nuestro objetivo ya no es perder unos kilos, sino cambiar de cabo a rabo nuestra existencia. Y para ello Harrison propone un ciclo de seis semanas en el que sentar las bases de nuestra nueva existencia. Conviene ir poco a poco y seleccionar al principio tan sólo algunas de las costumbres que queremos cambiar, o correremos el riesgo de echarlo todo a perder. Puesto que el 5:2 implica el plazo de una semana, es recomendable que fijemos los ciclos de manera regular y comenzar, por ejemplo, un lunes.

En primer lugar, la autora sugiere que nos hagamos las siguientes preguntas y las respondamos como si fuésemos a celebrar un cumpleaños “importante”, dentro de cinco o diez años: ¿Dónde es la fiesta y a quién invitaríamos? Si alguien fuese a hablar de ti, ¿quién sería, alguien que ya conoces o te gustaría que fuese una persona nueva? ¿Qué diría de ti, de tus cualidades y de lo que has conseguido en la vida? ¿Qué apariencia tienes y qué sientes, eres más listo, más feliz, estás en mejor forma que hoy? Imagina tu casa y cómo pasarás el resto del día de tu cumpleaños.

Contesta a dichas preguntas en un cuarto de hora y utilízalas como guía para cambiar tu vida poco a poco, con dicho horizonte en mente, sugiere Harrison. Y a continuación piensa en apenas cinco minutos en las cosas más pequeñas que debes hacer y que has estado postergando. Seguro que encuentras algo que puedas solucionar en diez minutos o cuarto de hora, y hazlo. Reserva el resto de cosas, que ya están definidas, para esos dos días en los que te has propuesto dejar todas tus obligaciones. O, si tienes un rato libre en los cinco restantes, aprovecha esos minutos “de la basura” donde no hacemos nada para cumplir alguno de los objetivos que nos hemos propuesto. Te sentirás útil.

De las finanzas a los amigos, guárdate dos días

Es el momento de reorganizar el resto de nuestra vida. Por ejemplo, si las preocupaciones nos atenazan, Harrison nos recomienda que dejemos de agobiarnos, anotemos lo que nos trae de cabeza para el momento en que pensamos resolverlo y, así, podamos olvidarlo. Como recuerda la autora, no hay nada que consuma más tiempo y energía que el mero hecho de preocuparse por algo que hemos de hacer. Posponer las preocupaciones a los dos días de actividad no es una forma de dejar para mañana lo que podríamos haber hecho hoy, sino todo lo contrario: sirve para distinguir entre lo necesario y lo accesorio.

El sistema también sirve para solucionar lo más pragmático, como la limpieza del hogarNo hay más que extender dicha práctica a otros aspectos de nuestra vida para sacar el máximo partido a cada segundo y, además, evitar que el estrés nos paralice. ¿Amigos? ¿Familia? Asegúrate de cenar al menos dos veces a la semana con tus seres más queridos de manera que podáis hablar con confianza sobre lo que os preocupa. Piensa en aquellas personas a las que hace mucho tiempo que no ves y con las que temes perder el contacto, y reserva el tiempo necesario para verlas.

El sistema también sirve para solucionar lo más pragmático. No te agobies por el desorden de tu casa y ve poco a poco. Reserva 20 minutos y céntrate en esta habitación en la que no se atreve nadie a entrar. Darle un lavado de cara absoluto seguramente será demasiado trabajoso, pero no lo es ir paso por paso: haz una lista de todo aquello que necesita el cuarto (ordenar estanterías, barrer, quitar telarañas del techo) y resérvalo para los días pensados a tal efecto.

Dos días para hacerlo todo

Esta regla también sirve para los hobbies, asegura Harrison. No se trata de que sólo lo puedas pasar bien durante los dos días designados a tal efecto, pero arrancar con una nueva actividad en tus días “especiales” te hará sentir mejor. En ese sentido, puede ser útil realizar la llamada “lista del placer”. Apunta en ella todo lo que te gustaría hacer (leer más, aprender bricolaje, cocinar nuevos platos) y organiza el tiempo de manera que te dé tiempo a todo.

Jamás debemos culpabilizarnos por no haber hecho algoTal y como Harrison lo presenta, el enfoque 5:2 parece aún más estresante que simplemente hacer lo que nos apetece o lo que buenamente somos capaces de hacer. Quizá por eso la periodista recuerda que el enfoque que debemos mantener es flexible, y que lo que jamás se debe hacer es culpabilizarse por no haber sido capaz de cumplir los objetivos diarios.

Por el contrario, lo importante es dar pequeños pasos que nos conduzcan en una dirección determinada y, sobre todo, no agobiarnos y distinguir aquello que verdaderamente nos hará felices de lo que simplemente hacemos por obligación o dejándonos llevar por la costumbre. A fin de cuentas, el 5:2 aplicado a la vida no es más que la antigua enseñanza de la psicología cognitiva que recuerda que para alcanzar grandes objetivos no hay nada como plantearse pequeñas metas, sólo que con una nueva vuelta de marketing

Alma, Corazón, Vida
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