"NO SE APRENDE, SE APRUEBA"

Por qué los profesores particulares son ídolos de masas en Hong Kong

El sistema educativo en Hong Kong es de una competitividad extrema que lleva a sus estudiantes a empollar hasta las últimas consecuencias

Foto: La educación en Hong Kong ha cambiado sensiblemente durante los últimos años. (Corbis)
La educación en Hong Kong ha cambiado sensiblemente durante los últimos años. (Corbis)

El sistema educativo en Hong Kong resulta ser de una competitividad extrema que lleva a sus estudiantes a empollar hasta las últimas consecuencias, como recogía recientemente la revista Time. De hecho, la ciudad tiene ahora mismo una demanda abrumadora de tutores que ayuden a rematar adecuadamente el currículum de los escolares –efectivamente, desde muy pronto se habla de la trayectoria del joven estudiante como del "currículum"–.

Aproximadamente el 85% de los estudiantes de secundaria de Hong Kong buscan un tutor privado, profesión que se ha convertido en una industria de 255 millones de dólares según el Asian Development Bank. "Necesitamos estrategias", explica Martin Hui, un estudiante de 17 años del King's Glory, "tácticas que podamos usar en esta guerra". Y no deja de sorprender que un alumno de 17 años contemple su educación como una guerra de la que salir indemne.

Los mejores estrategas pueden llegar a contar hasta 10.000 estudiantes al mes. Con semejante ejército de alumnos, y cobrando 65 dólares la clase, los mejores tutores han visto ascender su sueldo hasta los 3 millones de dólares al año: ser profesor particular en Hong Kong es todo un lujo.

Los más afortunados ven a su tutor en persona, pero la inmensa mayoría los siguen a través de un circuito cerrado de televisión. Un administrador en el King's Glory pulsa el play y el programa comienza. Así, los tutores se han convertido en verdaderos fenómenos televisivos, temas de moda y de conversación de la sociedad moderna.

La única clave del éxito

Shum, un reconocido estratega, construyó en el King's Glory un centro de tutoría que ya es una franquicia en expansión con 29 sucursales en Hong Kong. Muchos estudiantes llenan sus aulas cada día después del colegio. El King's Glory alega que pretenden mejorar las notas de sus alumnos en los exámenes y superar en dos cursos a la media. Shum reduce su éxito a una simple clave: antes fue profesor particular e iba de casa en casa, dándose así cuenta de que padres y alumnos tenían en todas partes la misma petición singular y descorazonadora: "Nulo conocimiento, sólo resultados".

Más que clases, son una serie de trucos que te capacitan para aprobar un examenAsí, Shum ordena sentencioso: "No enseñes basura", entendiendo por basura todo aquello que no aparece en el examen final. Divide el trabajo en lo que él llama "inyecciones", es decir, las lecciones diarias. Reunió, pues, a una serie de tutores que pudieran administrar dichas inyecciones de la manera más rápida e indolora posible. Y, según Shum, no hay nada que relaje más la mente del problemático adolescente que una cara bonita. "Clasifico a algunos profesores para que sean chicas guapas, chicos atractivos", afirma. "Kelly es muy guapa, ¿has visto a Kelly Mok?". Muchos alumnos –Aaron Cheng, Candy Wong– reconocen que es verdaderamente guapa y que "esa es una de las razones por las que pueden prestar atención".

La apariencia es sólo el gancho inicial, sin embargo. Después, más que clases, lo que vienen son una serie de trucos que, lejos de enseñarte, te capacitan para aprobar un examen. Por ejemplo, para el examen oral les dan una frase prefabricada –"Bueno, ese es un tema controvertido"– con la que empezar a hablar ya que, si reflexionan unos instantes, el profesor creerá que no han entendido la pregunta o que les falta vocabulario.

El carisma de una estrella

Lo que se requiere en cualquier caso de los tutores es, en calidad de los showmans que resultan ser, un gran carisma, un atractivo difícil de explicar. Todos están de acuerdo en que el tutor Alan Chan lo tiene. "Cuando está enfrente de la clase y dice cualquier cosa los estudiantes la recuerdan para siempre, de por vida", dice Mok.

Los alumnos pasan horas estudiando hasta quedar exhaustos con el fin de complacer a sus admirados tutoresSus clases son una verdadera obra de teatro y sus gestos y su manera de hablar se acercan más a los de un presentador de la tele que a los de un profesor. Mira a los ojos a los alumnos y pone pasión en lo que dice. Todo ello no es innato: Chan pasó los primeros años de docencia viendo vídeos de sí mismo dando clase y observando a los mejores oradores y comunicadores.

Si bien el desinterés por el aprendizaje y el mero objetivo de capacitarse para pasar una prueba –un examen no deja de ser un trámite burocrático– resultan desalentadores, quizá si hay algo que aprender de esta actitud por parte del profesorado. ¿Cuántas veces nos hemos visto frente a un docente que, efectivamente, sabía mucho, pero que era incapaz de transmitir lo que sabía?

Ídolos de masas

Todo este sistema ha llevado a los profesores particulares a tener un papel muy similar al de una estrella del pop. La consecuencia de esto es muy evidente: los estudiantes pasan horas estudiando hasta quedar exhaustos con el fin de complacer a sus admirados tutores.

Son innumerables los alumnos que abandonan las actividades extraescolares, los deportes, la música o la pintura. Joan Yeung, de 17 años, confiesa haber dejado de pensar en la poesía como algo creativo, ya que le impedía obtener buenos resultados en el examen de interpretación de literatura. "No me gusta ese modelo de respuesta. No se pueden explorar los sentimientos". ¿No es preocupante que en la balanza pese más aprobar un examen, aun a costa de matar los sentimientos y las inquietudes?

Alma, Corazón, Vida
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