mentiras, verdades y exageraciones

Los ácidos grasos omega-3, ¿otro mito de la alimentación milagrosa?

Los alimentos milagrosos o superalimentos se han convertido en la base de un fecundo campo de investigación científica con más dudas que certezas

Foto: El consumo de omega-3 sí sería beneficioso para mejorar las funciones cognitivas. (Corbis)
El consumo de omega-3 sí sería beneficioso para mejorar las funciones cognitivas. (Corbis)

Los alimentos milagrosos o 'superalimentos' se han convertido en la base de un fecundo campo de investigación científica. No hay un solo mes en el que no se publiquen nuevos estudios que analizan sus propiedades y efectos sobre la salud de los consumidores. Sin embargo, sus conclusiones son tan variadas como contradictorias.

Los ácidos grasos omega-3, que se encuentran de forma natural en el pescado azul y otros alimentos como las nueces, son uno de esos ‘superalimentos’ que más investigaciones alimentarias ha protagonizado. De ellos se ha llegado a afirmar desde que son beneficiosos para la memoria y que previenen diversas enfermedades, hasta que no representan ningún tipo de ventaja y que, en exceso, pueden llegar a ser perjudiciales, por ejemplo, para el cáncer de próstata. Pero, entonces, ¿cuál es la realidad? ¿Se trata de otro mito de la alimentación milagrosa?

Si atendemos a la magnitud de los estudios, sobre todo a los metaanálisis que tienen en cuanta más datos frente a los epidemiológicos o estadísticos, la respuesta es 'depende': según el estado de salud de cada persona y de la cantidad de pescado azul o suplementos que se consuman. Así, el exceso de estos suplementos podría llegar a ser perjudicial para los diabéticos (o cuando menos no tendría ningún beneficio), mientras que no disminuiría el riesgo de fallecer por cualquier causa relacionada con la salud cardiovascular (ataques cardiacos o derrames cerebrales).

Nada indica que los ácidos grasos omega-3 reduzcan el riesgo de contraer algún tipo de cáncerPor tanto, sus supuestos beneficios para el corazón sí son un mito, según los resultados del metaestudio Effects of Omega-3 Fatty Acids on Cancer Risk publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA). Esta misma investigación, basada en el análisis de otros 38 estudios que suman una muestra de más de 70.000 pacientes, también echa por tierra otra de las creencias más extendidas sobre estos suplementos: “Nada indica que los ácidos grasos omega-3 reduzcan el riesgo de contraer algún tipo de cáncer”.

El elixir de la vida

La identificación de estos dos mitos en torno a los supuestos beneficios del omega-3 fue ratificada en otro metaestudio más reciente, también avalado por la American Medical Association, titulado Association Between Omega-3 Fatty Acid Supplementation and Risk of Major Cardiovascular Disease Events. En esta ocasión, los resultados se obtuvieron a partir del análisis de una veintena de estudios que incluían a más de 68.000 pacientes.

Los estudios epidemiológicos con resultados contradictorios se suceden mes a mesUnas conclusiones que no sentaron nada bien a los fabricantes de suplementos dietéticos y nutricionistas defensores de los alimentos milagrosos. Este sector se apresuró en denunciar sus supuestos defectos formales en un “contraestudio”.

En definitiva, este ácido graso no parece ser la panacea que todo lo cura, más allá de ayudar a disminuir ciertos riesgos en las personas que no consumen pescado azul o que tienen altos niveles de triglicéridos. De ahí a que eviten en un alto porcentaje los infartos o el desarrollo de todo tipo de cánceres hay un trecho.

Verdades, exageraciones y dudas sobre la veracidad científica

Sobre lo que sí existen más evidencias científicas es respecto a los beneficios de estos suplementos para retrasar el deterioro cognitivo. Varios estudios, publicados en prestigiosas revistas como Neurology (el último de ellos titulado Higher RBC EPA + DHA Corresponds with Larger Total Brain and Hippocampal volumes) establecen una clara correlación entre los niveles elevado de omega-3 y la mejora de las funciones cognitivas, sobre todo en mujeres.

Unas conclusiones que todavía no han podido ser rebatidas, pero que tampoco deberían exagerarse con afirmaciones del tipo ‘el omega-3 previene el alzhéimer’. De hecho, si continúa La promiscua actividad investigadora sobre estos supuestos alimentos milagrosos no tardará mucho en publicarse alguna otra investigación que trate de darle la vuelta a estos resultados.

Así las cosas, estas manifiestas contradicciones no pasarían del simple ‘divertimento’ si no fuese porque cuestionan los principios científicos. Por otra parte, también se ponen en entredicho los estudios epidemiológicos, al incurrir en resultados tan contradictorios entre sí.

Esto es porque el hecho de que una docena de pescadores de un pueblo de Groelandia, con unos hábitos alimenticios ricos en omega-3, tengan un corazón de hierro, no debería ser suficiente para demostrar una relación causa y efecto, como pretende el estudio fundacional de esta promiscua corriente: Lipid Metabolism and Ischemic Heart Disease in Greenland Eskimos.

Alma, Corazón, Vida
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