EL AMOR Y LA TRAICIÓN, CADA VEZ MÁS CONFUSOS

Los nuevos límites de la infidelidad (y otras costumbres amorosas del siglo XXI)

Si hay un terreno abonado para la incertidumbre, ese es el de las relaciones personales, como pone de manifiesto una nueva encuesta estadounidense

Foto: Un 8% de las mujeres considera que el coito continuado con una tercera persona no es una infidelidad. (Corbis)
Un 8% de las mujeres considera que el coito continuado con una tercera persona no es una infidelidad. (Corbis)

Si hay un terreno abonado para la incertidumbre, ese es el de las relaciones personales. Si en otros ámbitos de la vida podemos asegurar con un mínimo margen de error que dos y dos suman cuatro, no existe ninguna guía que pueda ayudarnos a distinguir entre una aventura o una relación seria o entre el mero deseo y el amor, más allá de lo que exprese cada uno de sus implicados a partir de sus impresiones subjetivas e intereses personales.

Estas dudas constantes tienen su reflejo en los usos amorosos de las parejas contemporáneas, como se desprende de una interesante encuesta que acaba de ser publicada bajo el nombre de Second Annual State of Dating in America y que, en comparación con su primera versión, arroja reveladores datos sobre la evolución de las relaciones humanas de pareja. Sobre todo, para confirmar que, como cantaban Blur, “el amor es paranoia”

Si sólo ha sido un beso…

Como ocurre con las lenguas y las diferentes academias que las regulan, el uso antecede al reconocimiento. Lo que estamos dispuestos a perdonar o no depende en un alto grado de las costumbres del momento, por mucho que pensemos que responde únicamente a nuestros principios morales. De esa manera, las relaciones extramatrimoniales estaban menos censuradas antes del siglo XX, cuando el reconocimiento social de la mujer dejó de presentarla como una figura plegada a los deseos masculinos.

El 92% de las mujeres considera que tener sexo repetidamente con otra persona es sinónimo de ser infielQuizá esté ocurriendo un proceso semejante en el siglo XXI, sólo que reconociendo la libertad de ambos sexos por igual. Si en la primera encuesta, realizada el pasado año, el 100% de las mujeres encuestadas señalaba que un beso es motivo de infidelidad, en esta ocasión el porcentaje desciende hasta el 90%. Los hombres son mucho más tolerantes en este sentido, y tan sólo el 76% de los mismos cree que un apasionado ósculo en la boca conlleva necesariamente ser infiel.

La vara de medir es, por lo tanto, diferente para ambos sexos. El 92% de las mujeres consideran que tener sexo repetidamente con otra persona es sinónimo de ser infiel, mientras que entre los hombres, un 86% lo cree. Pero quizá la principal diferencia entre hombres y mujeres se encuentre en uno de los aspectos de las relaciones modernas que más se han sometido a discusión durante los últimos años, y es el de internet y el empleo de móviles. 

Según los datos de la encuesta, el 68% de las mujeres y el 51% de los hombres considera que el flirteo a través de estas herramientas con otras personas constituyen un acto de deslealtad, porcentajes que, no obstante, descienden desde el pasado año, cuando representaban el 82 y el 56%, respectivamente.

¿Infiel? Se puede perdonar

Los resultados han sido obtenidos a partir de una encuesta realizada a 2.600 solteros estadounidenses de una edad comprendida entre los 18 y los 59 años que, además, parecen bastante proclives al perdón. Ello se demuestra en el hecho de que muchos manifiesten que una infidelidad no tiene por qué ser en todos los casos un motivo de separación. Una cuarta parte de los encuestados no tendrían problema en casarse con alguien que les ha sido infiel durante el noviazgo.

Un 69% de los participantes manifestó que se sentía confuso en sus citasQuizá ello se deba, por qué no, a que un porcentaje semejante fue infiel en una relación pasada, tal y como han confesado en la encuesta. Hasta un 28% de los encuestados admitieron tal extremo, aunque teniendo en cuenta que este tipo de investigaciones siempre hacen descender dicho número, el porcentaje puede ser aún mayor. Lo que es seguro es que esta cifra ha aumentado en un 6% desde el pasado año.

¿Cuáles son  las razones más frecuentes para descartar una cita? Según sugieren los resultados, para los hombres son descuidar la higiene (un 35%), fumar (24%) y el peso (14%). Las preferencias de las mujeres no son muy diferentes, y sitúan en el podio la higiene (un 34%), la situación de desempleo de la otra persona (un 21%) y fumar o beber (16%). En lo que ambos sexos se ponen de acuerdo es en que es importante que el nuevo ligue se lleve bien con sus amigos, algo que comparte el 66% de los consultados.

Curiosamente, dicha investigación viene financiada por dos redes sociales para solteros de origen religioso, ChristianMingle (como su nombre indica, cristiana) y JDate (judía). Quizá no haya tanto de qué extrañarse: sus datos dan buenas razones a los feligreses para llevarse las manos a la cabeza mientras, por otra parte, buscan una pareja fiel que les comprenda.

El fin de la formalidad de las citas

Si difusos parecen ser los límites que separan una infidelidad de un mero desliz, también lo son aquellos que distinguen un encuentro amistoso de una cita, y que tantos quebraderos de cabeza (y dinero malgastado) dan a los que se encuentran en caza y captura de su media naranja. Hasta un 69% de los participantes manifestaron que se sentían confusos a menudo sobre la auténtica naturaleza de sus encuentros con el sexo opuesto.

Dos tercios de los consultados creen que el hombre debe pagar en la primera citaLa razón principal que aducen la mayor parte de los encuestados son las comunicaciones a través del móvil o en internet. Un 57% de ellos esgrimían esta argumentación, si bien se trataba de aquellos de una edad comprendida entre los 18 y 24 años.

Para finalizar, la encuesta propone una interesante guía de cómo debernos comportarnos si queremos triunfar en una primera cita. En resumidas cuentas: no hay que tomar más de dos vasos de la bebida alcohólica que estemos consumiendo –aunque un 17% de los hombres es un poco laxo en este sentido y admite hasta tres o cuatro–; no emborracharse (algo que sólo toleran un 41% de mujeres, pero hasta un 72% de hombres) ni comer como un cerdo.

¿Quién paga en una primera cita? Según dos tercios de los consultados, el hombre. Una visión que comparten, curiosamente, más hombres (69%) que mujeres (55%). Un porcentaje, el de los hombres, no obstante, muy inferior al 78% del año pasado.

Alma, Corazón, Vida
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