Una guía psicológica para evitar las trampas y alcanzar tus objetivos
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Una guía psicológica para evitar las trampas y alcanzar tus objetivos

Ha comenzado otro año y probablemente la mayor parte de nosotros se fijó alguna clase de objetivo o meta para el 2014. ¿Cómo podemos cumplirlos?

Foto: Para que los propósitos no acaben paralizándonos hay que realizarlos cuanto antes. (Corbis)
Para que los propósitos no acaben paralizándonos hay que realizarlos cuanto antes. (Corbis)

Ha comenzado otro año y probablemente la mayor parte de nosotros se fijó alguna clase de objetivo o meta para el 2014. Es posible que en los últimos días del año pasado, hasta justo antes de las campanadas,tuviéramos la sensación en que este año sí, que está vez es la buena y que ahora por fin lo conseguiremos, ¿por qué no? Incluso puede ser que a día de hoy vayamos por buen camino. Si es así ¡enhorabuena! y mucho ánimo para seguir. Pero también puede ser que en estos díasun escalofrío de insatisfacción y culpa recorra de vez en cuando nuestro estómago al darnos cuenta de que, una vez más, hemos vuelto a caer en las mismas trampas, que está ocurriendo exactamente lo mismo que todos los demás años en los que nos propusimos cambiar algo y no lo conseguimos.

Lo primero voy a darte una muy buena razón para que te perdones. Después de consultar con diferentes expertos hemos llegado a una importante conclusión: no existen cambios en las leyes que rigen el universo asociados al día uno de enero. Es decir, el uno de enero no es distinto de cualquier otro día del año en sus propiedades objetivas. Se convierte en especial por el significado que le damos, por cómo pensamos sobre él. Esto quiere decir que podemos convertir cualquier día de nuestras vidas en un día especial, en el primer día de un nuevo ciclo o etapa, dicho de otra forma, en una nueva oportunidad. Por lo tanto hoy es tan buen día para empezar como lo fue el día uno de enero.

Lo segundo que voy a sugerirte es que revises tu lista de objetivos, no para cambiarla sino para romperla. Es evidente que esa lista no sirve. Quizá te propusiste demasiadas cosas, o fuiste demasiado exigente o sencillamente las cosas que te propusiste en esa lista no tienen nada que ver con la persona que quieres ser de verdad. No pienses en lo que quieres conseguir en el 2014 o en el resto de tu vida, empieza por pensar en lo que quieres que te esté pasando dentro de un mes. Después, piensa en lo que tendrías que estar haciendo hoy para que eso pudiera ocurrir. Imagina que el próximo mes es como una película en la que al final las cosas salen como tú quieres y rebobina lentamente para ver cómo llegaste hasta ese punto, qué pasos tuviste que dar para acabar consiguiendo tu meta. Esos pasos son las cosas que deberían aparecer en tu nueva lista.

No esperes, ¡hazlo ya!

Lo tercero es hacerte una pregunta para cada uno de los elementos que hay en tu lista:"¿puede hacerse?". Es una pregunta sencilla pero es importante responderla con honestidad, la respuesta es crucial. Todos tenemos ciertas limitaciones de tiempo y otros recursos que debemos gestionar para sacar adelante todos nuestros proyectos. En muchas ocasiones fracasamos en nuestros intentos de cambio por fijarnos pasos demasiado ambiciosos o que entran en conflicto con otros valores o áreas importantes de nuestras vidas. En estos casos los resultados son frustrantes porque terminamos posponiendo indefinidamente nuestras acciones o, en el peor de los casos, quitándole tiempo a lo verdaderamente importante. Decidir que un pequeño cambio es posible implica que tenemos el tiempo y los recursos necesarios para hacerlo sin que esto suponga quitárselo a cosas que nos importan más.

Si las cosas no han ido bien, te garantizo que dentro de un mes tendrás una nueva oportunidad para volver a empezar

Si decides que puede hacerse ¡hazlo ya!, no esperes al próximo día uno de enero, empieza hoy mismo y si hoy mismo no puedes comprométete a hacerlo en un día y una hora concreta tan pronto como sea posible. En la consulta nos encontramos a menudo con personas bloqueadas en este punto. Pierden horas utilizando complejas aplicaciones informáticas para organizar listas de tareas que al final terminan por consumir su tiempo, ese poco tiempo que tenían para hacer realidad los cambios que deseaban. Otras personas se paralizan buscando una especie de motivación o estado mental mágico que les lleve a actuar al margen de su voluntad y sin esfuerzo. Normalmente es mucho más sencillo. Si puede hacerse, hazlo.

Si no puede hacerse tienes tres opciones: a) torturarte pensando que ya nunca podrás conseguir tus objetivos, b) engañarte pensando que algún día si podrás y que solo es cuestión de esperar al día uno de enero del año que viene; o c) volver a perdonarte, revisar tus objetivos y trazar un nuevo plan de acción. Una decisión difícil ¿verdad?

Por último ¿qué pasará dentro de un mes? Me encantaría decirte que tendrás un éxito abrumador y te sentirás rebosante de satisfacción y seguridad. Pero francamente no tengo ni idea. Ojalá dentro de un mes sientas que has conseguido lo que te propusiste, ojalá te hayas demostrado que eres capaz de ponerte en marcha y estés deseando diseñar tus próximos tres meses, tres años o el resto de tu vida. Pero si no es así, si las cosas no han ido bien, hay una cosa que puedo garantizarte, dentro de un mes, si tú quieres, tendrás una nueva oportunidad para volver a empezar. Mucha suerte.

*Daniel Peña Molino es doctor en psicología, consultor de Recursos Humanos y coachejecutivo

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