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"A veces, me indigno un poco": de qué se quejan los médicos
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¿control, autonomía o rendimiento?

"A veces, me indigno un poco": de qué se quejan los médicos

¿Puedes cumplir los profesionales de la medicina con todo que les está pidiendo? Ellos creen que no, que a veces se es injusto con ellos y que se les exige mucho

Foto: Los médicos se sienten cada vez más frustrados. (Corbis)
Los médicos se sienten cada vez más frustrados. (Corbis)

La crisis económica está trayendo consecuencias negativas para los profesionales del sector sanitario en muchos órdenes, pero sobre todo porque está haciendo más profundas algunas de las contradicciones que los médicos viven a la hora de realizar correctamente su trabajo: se les pide que sus diagnósticos sean los mejores posibles, que su atención al paciente sea adecuada y que los tratamientos que recetan sean eficaces, pero se les concede menos tiempo para que examinen a cada enfermo y cada vez cuentan con menos medios y menos personal.

El sector de la atención sanitaria ha vivido cambios sustanciales en los últimos años. En primera instancia, por la transformación en la actitud del paciente, que ya no es esa persona que profesaba un respeto reverencial por el viejo doctor, sino alguien que ha entendido que su carácter de consumidor le permite ejercer un papel mucho más activo. En segundo lugar, por la llegada de nuevas formas de gestión, tanto en el sector público como en el privado, que obligan a congeniar los principios del profesionalismo médico con las exigencias económicas, lo que está provocando que emerjan crecientes focos de tensión.

Paola Ochoa, profesora de la Universidad de Barcelona, ha estudiado esta nueva situación en su tesis doctoral sobre El significado del trabajo en la profesión médica, para la que entrevistó a un grupo de 305 profesionales de la medicina de Chile, Colombia, Brasil, Venezuela y España que reconocieron tener ciertas dificultades para encontrar un equilibrio entre las demandas gerenciales y las exigencias de su conciencia profesional, asegura Ochoa a El Confidencial. “Esta tensión se explica porque se encuentran con la presión asistencial en forma de sobrecarga de trabajo y de déficit de tiempo disponible, pero también por la profesionalidad, que requiere dar una atención personalizada y mantener un adecuado vínculo médico-paciente. Es por ello que hablamos de una crisis del profesionalismo médico”.

¿Escuchar al paciente?

Estos dilemas suelen dar forma a un malestar habitual que una médica española entrevistada por Ochoa explica “porque desde arriba se pretende solucionar el colapso de las salas de espera atendiendo rápido a los pacientes poco urgentes. Y nosotros nos sentimos muy presionados y, a veces, poco valorados con la realización de nuestro trabajo". Además, esa insistencia en prestar atención al mayor número posible de personas lo más rápido posible, acaba por producir una prestación de menor calidad. Como señala una doctora chilena, el factor tiempo afecta mucho. “Yo requiero escuchar al paciente para hacerlo sentir acogido y para un mejor diagnóstico. El tiempo asignado por paciente siempre es insuficiente”. Eso provoca, como afirma una médico colombiana, que se acabe echando de menos en esa relación entre experto y paciente “la humanidad, el sentido humano, la calidez en la atención”, pero también que los médicos no se sientan nada cómodos, ya que no pueden trabajar cumpliendo los parámetros cualitativos que su oficio les demanda: "A veces me indigno un poco, ya que mis valores éticos me exigen dedicarme más a las personas y de manera distinta. Esto me crea un poco de tensión, ya que choca con mis valores morales…" (Médica española).

Un segundo núcleo de problemas proviene de la pérdida del control en el proceso, ya que las nuevas exigencias de directivos y gestores sobre cómo deben llevar a cabo su trabajo hacen que, por una parte, “la dedicación, ahora, no sea exclusiva para el paciente…” (Médico venezolano) y, por otra, que los profesionales sientan que no poseen la autonomía necesaria: "En cierta manera se impide actuar con total libertad. Hay cierta coacción en el sentido de que la productividad y la reducción de costes deben primar por encima de todo". (Médico español)

Impotencia y desconcierto

Según Ochoa, este aspecto es sustancial, toda vez que “la autonomía en la toma de decisiones en el trabajo es un factor importante de la calidad de vida laboral. Y esto es particularmente relevante en el caso de la profesión médica. Las condiciones como la limitación del tiempo para la atención a los pacientes restan autonomía y capacidad de control en el trabajo médico”.

Estas diferencias entre los parámetros que se les obligan a cumplir y lo que perciben como necesidades de su profesión son vividas a menudo en términos de impotencia, frustración y desconcierto, que suelen traducirse en problemas físicos. “En general, las condiciones de trabajo influyen directamente en la salud y el bienestar ocupacionales. En el caso particular de los profesionales de la medicina participantes en nuestro estudio, una parte considerable de ellos declara trabajar en situación de sobrecarga crónica de trabajo; lo cual es un factor de riesgo de burnout; esto es, de desgaste psicológico en el trabajo. Otro factor de malestar profesional es la experiencia de frustración por el poco tiempo disponible para cumplir con la misión hipocrática de dar un trato personalizado al paciente. Y estos efectos se manifiestan en puntuaciones moderadas en nuestras escalas de desgaste y de somatización”.

Eficiencia y ahorro

En todo caso, la crisis del profesionalismo médico señala cómo se están rearticulando las formas de prestación de servicios por parte de los expertos, una tendencia que no hará más que incrementarse en los próximos años y no siempre desde una perspectiva positiva.

Y el asunto central, aquel que provoca más contradicciones, es el que opone “la mercantilización que está operando en el sector público y los valores humanistas. Mientras los médicos exigen autonomía, tiempo y medios para examinar correctamente a cada paciente, los sistemas de gestión insisten en la eficiencia y en el ahorro, lógicas difícilmente compatibles. Pero parece que los tiempos que nos esperan ahondarán en ese camino…

La crisis económica está trayendo consecuencias negativas para los profesionales del sector sanitario en muchos órdenes, pero sobre todo porque está haciendo más profundas algunas de las contradicciones que los médicos viven a la hora de realizar correctamente su trabajo: se les pide que sus diagnósticos sean los mejores posibles, que su atención al paciente sea adecuada y que los tratamientos que recetan sean eficaces, pero se les concede menos tiempo para que examinen a cada enfermo y cada vez cuentan con menos medios y menos personal.

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