EL CASO QUE ESCANDALIZA EL REINO UNIDO

“Nos aterra que la criminal sea mujer”: Joanna Dennehy, asesina en serie

"Sí, soy una asesina en serie", confesó la británica Joanna Dennehy en los tribunales. Su caso pone de manifiesto que las asesinas nos impactan más

Foto: Joanna Dennehy. (Cambridgeshire Police)
Joanna Dennehy. (Cambridgeshire Police)

En los años 70 el agente del FBI Robert Ressler acuñó la expresión de “asesino en serie” para referirse a todos aquellos homicidas que habían matado a tres o más personas con un período variable de inactividad entre una y otra, conocido como “período de enfriamiento”. Aunque los casos de asesinos en serie están bien documentados desde el siglo XIX, no fue hasta entonces cuando se popularizó el término y, con él, el miedo y el morbo hacia un tipo de criminal que provoca terror y fascinación a partes iguales.

Los asesinos en serie son los criminales más mediáticos y los que más atraen a las publicaciones sensacionalistas, quizás porque su aparición, a Dios gracias, es relativamente escasa. El FBI calcula que sólo el 1% de todos los asesinatos que se comenten al año están perpetrados por un asesino en serie. Pero, si ya es rara la aparición de este tipo de crímenes, aún es más extraño –y, por tanto, más mediático– que los cometa una mujer.

Es por ello que el caso de Joanna Dennehy, una joven británica que ha confesado el apuñalamiento de su casero y de sus dos compañeros de piso, ha copado las portadas de toda la prensa del Reino Unido. La joven, de 31 años, admitió ante el juez haber cometido la serie de asesinatos, haber enterrado los cuerpos en diversas zanjas y reconoció, asimismo, los cargos adicionales por haber intentado matar a otros dos hombres.

"Me he declarado culpable y eso es todo", dijo Dennehy, que compareció al lado de su novio, Gary Richards, que negó tres cargos por evitar un entierro digno y dos por intento de asesinato. 

Las mujeres asesinan menos

Según los datos de Estados Unidos, el país donde más se ha investigado este tipo de crímenes, sólo el 15% de los asesinos en serie de toda la historia son mujeres. De hecho, en general, las mujeres comenten muchos menos crímenes: en Reino Unido, sólo el 5% de la población penitenciaria es femenina y en España no llega al 8%.

Los asesinatos cometidos por mujeres son más chocantes debido a nuestra incapacidad para comprender cómo el rol materno tradicional de la mujer puede ponerse tan patas arribaEl modus operandi de las asesinas en serie es, además, muy distinto al de los hombres. Según la criminóloga española Marisol Donis, autora del libro Envenenadoras (La Esfera de los Libros, 2006), el 80% de las mujeres que asesinan utilizan el veneno. Las mujeres suelen ser más silenciosas, no suelen cometer crímenes de índole sexual (como sí lo hacen la mayoría de los hombres) y suelen matar a las personas de su entorno –¿quién no recuerda la historia de Remedios Sánchez, “la asesina de ancianas”?–.

En general, sus crímenes son menos aparatosos que los de los hombres pero, aún así, son mucho más mediáticos. Es claro que, en el caso de Dennehy, la prensa no ha puesto el foco en el móvil, las circunstancias del crimen o el modus operandi, sino en el género del asesino. Parece que es mucho más aterrador que el criminal sea una mujer: no es el tipo de cosa que se espera del “sexo débil”. Para la periodista británica Cathy Newman, parte de esta reacción mediática se puede explicar, como es lógico, por la rareza de las asesinas en serie. Pero, aparte de esto, según ha explicado en The Telegraph, “los asesinatos cometidos por mujeres son más chocantes debido a nuestra incapacidad para comprender cómo el rol materno tradicional de la mujer, como creadora de vida y cuidadora, puede ponerse tan patas arriba”.

Un caso excepcional, pero no único

Pese a su carácter excepcional, a lo largo de la historia ha habido bastante asesinas en serie, y no siempre han sido silenciosas: Mary Bell estranguló con 11 años a otros dos niños sólo por el placer y la excitación que le provocaba; Rosemary West mató a 10 personas, incluida su hija mayor, su hijastra y la amante de su marido; y Aileen Wuornos mató a quemarropa a siete hombres en las carreteras de Florida. Son casos puntuales, mucho menos numerosos que los de hombres, pero su impacto es muchísimo mayor.

A la sociedad le cuesta mucho menos definir a las mujeres como víctimas que como asesinos“Desde que nacemos, tratamos a los niños de forma diferente a las niñas, y les animamos a ser más agresivos en sus juegos”, explica Newman. “Hay un montón de suposiciones anticuadas sobre la incapacidad de las mujeres para matar, porque no tienen la suficiente fuerza física y porque, al fin y al cabo, el sexo débil no es capaz de hacer algo así. Una teoría que convenientemente ignora las múltiples formas con las que se puede llevar a cabo un asesinato”.

“Es por esto”, continua Newman, “que a la sociedad, y a la prensa, les cuesta mucho menos definir a las mujeres como víctimas que como asesinos. Así que, sí, lo que ha admitido Joanna Dennehy es muy chocante, pero si las mujeres demandamos ser tratadas igual, es hipócrita que nos indignen más los crímenes si han sido cometidos por un hombre”. Y no tiene sentido que el Daily Mail apunte, a modo exculpatorio, que era “una chica brillante” que se mezcló con “la compañía equivocada”. Que le pregunten a sus compañeros de piso qué es una mala compañía. 

Alma, Corazón, Vida
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios