¿ES UN engaño PARA INCAUTOS?

“Si has llegado aquí, es por algo”: lo que de verdad se aprende con el 'coaching'

Matti Hemmi, nació en Helsinki pero se crió en Madrid. Ingeniero de formación, estuvo al frente de la filial española de una multinacional del sector industrial

Foto: Matti Hemmi cambió de vida en 2004 y desde entonces ha trabajado como asesor y 'coach'.
Matti Hemmi cambió de vida en 2004 y desde entonces ha trabajado como asesor y 'coach'.

Matti Hemmi nació en Helsinki pero se crió en Madrid. Ingeniero de formación, estuvo al frente de la filial española de una multinacional del sector industrial, y su carrera estaba plenamente encauzada hacia la gestión, probablemente más como exigencia interiorizada que como deseo propio. Por eso en 2004 decidió que había que cambiar el rumbo y que debía dedicarse a aquello que le apasionaba: “Disfruto con lo que hago, me encanta llevar propuestas a clientes con las que me lo paso bien y mi trabajo me parece un verdadero lujo”. Hemmi, que ha trabajado como asesor y coach para grandes firmas, es el autor del vídeo ¿Te atreves a soñar? que cuenta ya con cuatro millones de visitas, y del libro de mismo título que acaba de editar Paidós. En él maneja una serie de conceptos que reflejan con bastante precisión las ideas que maneja el mundo del coaching, y que suelen aplicar la mayoría de estos expertos. Nos explica alguna de ellas en conversación con El Confidencial.

¿Hay alguien que se crea esto?

Una de las objeciones más frecuentes (y con más sentido) a los libros de crecimiento personal y autoayuda tiene que ver con su carácter superficial, como si no fueran más que un engaño para incautos. ¿De verdad puede alguien que tiene más de cuarenta años, ha sido despedido y cuenta con hijos a su cargo plantearse en serio vivir su sueño? Hemmi entiende las reticencias, que él mismo sufrió cuando se topó con el famoso libro de Napoleon Hill, Piense y hágase rico. A pesar de sonar a cuento chino, Hemmi compró el libro, y es hoy uno de sus textos de cabecera. “Entiendo a quienes piensan así, es una postura muy legítima. Pero también sé que una de las cosas que nos pasa como sociedad es que  sufrimos de baja autoestima, algo que depende en gran medida de si nos ayudaron o no a creer en nosotros mismos. Del mismo modo que decimos en una empresa que no tiene sentido que un equipo trate de cumplir visiones si no está cohesionado, si uno no cree en sí mismo mejor que no persiga su sueño porque va a fracasar.  Si aún no crees que tienes en tu cerebro una capacidad maravillosa que no has descubierto, si no estás en esa actitud, tendrás que dar un paso previo, como es comenzar a confiar en ti para que todo sea posible”.

Cuestiona tus creencias

Los pequeños pasos son los más importantes y los que más cuestan

Alcanzar esa autoconfianza no tiene tanto que ver con entender el pasado como con ser capaz de tomar una decisión respecto de cómo quieres que sea tu futuro. Pero para llegar a ese paso tendrás que cuestionar tus creencias, y en especial las limitantes, esas que te impiden dsearrollar todo tu potencial. “Mucha gente nos dice que debemos ‘desaprender’, pero eso es imposible, porque el cerebro está cableado de una manera que hace que no podamos borrar lo que tenemos ahí. Pero sí podemos añadir al repertorio más herramientas y nuevas perspectivas, y ese es el objetivo. Antes se decía que había que matar al padre. No es así, lo que hay que hacer es revisar lo que aprendiste. Habrá cosas que debas conservar y otras que no.

Desecha las creencias limitantes

Hay situaciones, asegura Hemmi, donde la gente no está en situación de cumplir su sueño. No todos los momentos de la vida ofrecen posibilidades En esos instantes difíciles, lo importante es que “no perdamos la esperanza de que lo podamos cumplir más adelante. Manejar bien las emociones es crucial, y más aún en la medida que no tenemos una educación sentimental bien hecha. Las mujeres no tenían permiso para mostrar la rabia y los hombres para mostrar el miedo. Tenemos que olvidarnos de eso, sentir lo que tengamos que sentir, afrontar la tristeza y llorar si es necesario y después, poco a poco, empezar a dar pequeños pasos. Uno de mis sueños es hacer el París Dakar. Para ello sé que tengo que ir al gimnasio, fortalecer musculatura, mejorar la forma física; tendré que ponerme en contacto con gente que ha estado allí, tendré que empezar a prepararme técnicamente… Pues esos pasos, que ahora son pequeños, y que no parecen de mucha utilidad, son la parte más difícil. Pero son esenciales”.

Entiende el mensaje pero también el contexto

Antes se decía que había que matar al padre. No es así, lo que hay que hacer es revisar lo que aprendiste

A la hora de revisar nuestras creencias, tendemos a olvidar que aprendimos el mensaje pero nos olvidamos del espacio y del tiempo en el que fue pronunciado. “Cuando tus padres te decían que tenías que comerte todo lo que había en el plato tenía mucho sentido en el contexto de la posguerra, pero no lo tiene hoy. Y es lo que hacemos con mucha frecuencia, registrar el mensaje pero no el escenario. Si coges hoy un disquete de 5 1/4, ¿dónde lo colocasnbsp; Pues habitualmente cogemos creencias aprendidas en los sesenta o en los setenta y queremos meterlas en algún sitio cuando ya no encajan en ninguno”.

Si estás aquí es por algo: fíjate en lo bueno

Hay un interruptor que tiene que hacer click para que nos pongamos en marcha, afirma Hemmi, un pequeño cambio que es la base para que creamos en nosotros. Y muchas veces esa luz no se enciende porque reparamos demasiado en aspectos negativos. “Si descubres algo que has hecho mal no te machaques, porque también has hecho cosas bien. Incluso la gente que lo ha pasado muy mal ha sabido agarrarse a algo positivo y esa fuerza es la que les ha hecho seguir adelante y llegar hasta aquí. Es decir, sabes que tienes cosas buenas y sanas dentro de ti”,

Dejad de ser víctimas y asumid responsabilidades

Con la intuición acertamos muchas más veces en nuestra vida que utilizando la razón

A través del coaching se aprende que tienes responsabilidad sobre ti mismo, que debes reorganizarte, dejar de buscar culpables y empezar a decidir qué vas a hacer de diferente con  tu vida, afirma Hemmi, para quien “nos cuesta mucho aceptar que todo lo que está pasando ahí fuera tiene que ver con nuestras acciones”. El exdirectivo cree que ese elemento se hace especialmente patente “en esa terapia que es el emprendimiento, que te obliga constantemente a buscar una seguridad que nunca tienes y, al hacerlo, desarrollas esa resiliencia, una capacidad de aguantar que no imaginabas porque habías estado sobreprotegido en el sistema”.

La pasión es y será el centro

Desde su experiencia, la de alguien que abandonó el camino que le habían elegido para trabajar en lo que le hace feliz, Hemmi es un convencido del poder de la pasión. “Hasta 2008, esto era algo bien conocido en las empresas, que las galeras no funcionaban porque la gente se atrevía a irse nadando hacia otros barcos. Con la crisis ese movimiento se ha parado por miedo, pero no puede durar mucho. El verdadero lujo hoy es acercarte a lo que te apasiona”. El consejo que Hemmi da a quienes quieran seguir su sueño es que empiecen a hacer pinitos, que traten de conseguir la propuesta mínima viable en lugar de lanzarse a la piscina sin saber si hay agua, pero que se muevan. “Hay una consultora que está ayudando a las empresas a que la gente trabaje en el puesto en el que mejor va a desarrollar su pasión. Y ese es el futuro. Aprendimos a hacer lo que se nos pedía, ahora toca hace lo que nos apasiona”.

Fíate de la intuición, no de la lógica

La emoción es lo primero, es lo que nos llega de forma inmediata, y luego el neurocórtex justifica la decisión que hemos tomado. El problema, afirma Hemmi, es que muchas veces perdemos las posibilidades que tenemos por no seguir nuestra intuición. No es que siempre funcione, pero sí cuenta con un porcentaje más alto de aciertos que lo racional. El problema es que estamos entrenados para hacer aquello que no nos asusta, y no nos atrevemos a profundizar en lo intuitivo. Nos asalta una idea y al segundo siguiente ya estamos tratando de hacer juicios de valor, buscando la forma de protegernos. Pero no deberíamos. Una de las frases que entiendo más acertadas es aquella de que no brillamos porque nos da miedo el éxito”

 

Alma, Corazón, Vida
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