un análisis de la calidad de vida en España

Poco formados, pero satisfechos con nuestra vivienda: así nos ve la OCDE

La imagen que los españoles tenemos de nosotros mismos y de la situación de país no siempre se ajusta a la realidad. Un informe de la OCDE rompe los mitos

Foto: El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, durante una reunión con el presidente Mariano Rajoy, celebrada el pasado año. (EFE)
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, durante una reunión con el presidente Mariano Rajoy, celebrada el pasado año. (EFE)

La imagen que los españoles tenemos de nosotros mismos y de la situación por la que atraviesa el país no siempre se ajusta a la realidad, pecando tanto de agorera como de demasiado optimista. Para afinar nuestra visión, más allá del estereotipo de que “como en España no se vive en ninguna parte”, nada mejor que examinar la visión que desde el exterior tienen sobre nosotros. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) acaba de publicar un informe sobre calidad de vida en los países miembros, el Better Life Index, donde da un repaso exhaustivo a nuestro país a través de indicadores que van desde la seguridad hasta la salud pasando por el compromiso cívico.

El estudio realiza un completo repaso a las condiciones y forma de vida de los españoles y del resto de países miembros de la organización para establecer comparaciones. Una de las principales conclusiones que se pueden extraer es que el bienestar de los españoles ha caído estrepitosamente desde el inicio de la crisis, en concreto, en un 16% entre 2007 y 20012. Los recortes en el Estado de Bienestar han contribuido a que nos situemos por debajo de la media en lo que a gasto en salud por persona y año se refiere. Además, nos sitúa en la cola de los países que permiten la conciliación de la vida familiar y la laboral. En cambio, relativiza otras problemáticas instaladas en la conciencia colectiva, como es el caso de la inseguridad ciudadana o el acceso a la vivienda.

Seguridad

La seguridad personal es un indicador clave para el bienestar de los individuos, asegura la OCDE, y lo mide a través del riesgo que las personas tienen de ser víctimas de delitos. En los países que conforman la organización, los delitos han disminuido en general en los últimos cinco años. En España, el 4,2% de las personas han sufrido actos de delincuencia en los últimos 12 meses, un poco más que el promedio de la OCDE de 4,0%. La tasa de homicidios en España es de 0,8, inferior a la media de la OCDE de 2,2.

En cuanto a la percepción del riesgo, el 73% de los españoles se sienten seguros caminando solos por la noche, mientras que la media de la OCDE es sólo del 67%. Según el informe, las mujeres tienen un menor sentimiento de seguridad que los hombres, explicable por el temor a las agresiones sexuales, pero también por la sensación de que deben proteger a sus hijos.

Vivienda

Los gastos derivados de la vivienda representan el 20% de los ingresos totales de la familia, en los que se incluye tanto el alquiler o la hipoteca como el coste de los suministros de luz, agua o gas. En comparación con la media de países de la OCDE, los españoles destinan un uno por ciento menos a estos gastos.

España es uno de los países con menos posibilidades de conciliar la vida familiar y la laboral y, por ende, con las tasas de fertilidad más bajasEl acceso a la vivienda y las condiciones habitacionales son un elemento básico que determina en gran medida el bienestar y la satisfacción de los personas, por lo que los expertos que han elaborado el informe insisten en que los indicadores relacionados con este asunto se encuentran entre los más importantes para anticipar las posibilidades de desarrollo de un país. En lo que a satisfacción personal se refiere, los españoles se encuentran en la parte más alta de la clasificación, pues el 94% de los encuestados aseguró sentirse a gusto con su vivienda, frente al 87% de la media del resto de países.

Una percepción subjetiva, pero en la que posiblemente influye el hecho de que no se sufren condiciones de hacinamiento, pues cada hogar tiene un promedio de 1,8 habitaciones, por encima de las 1,6 de la media de la OCDE. Otro de los indicadores que dan sentido a esta percepción es que casi la práctica totalidad de las viviendas cuentan con, al menos, un baño propio, mientras que la media del resto de países se sitúa en el 97,8%.

Educación

La formación está directamente relacionada con la calidad del empleo y por tanto, con los ingresos. Las diferencias en el nivel educativo de los españoles son bastante sustanciales dependiendo de los grupos de edad. Si entre las personas de 25 a 64 sólo un 53% cuenta con estudios más allá de la enseñanza obligatoria (muy inferior a la media de la OCDE que se sitúa en el 74%), en la franja de edad de 25 a 34 años este porcentaje se eleva hasta el 65%. Estas cifras tumban el mito de que existen demasiados licenciados en comparación a los países miembros de la organización, que tienen un 18% más de jóvenes con títulos universitarios.

La cantidad tampoco es sinónimo de calidad y, según el último informe PISA, los estudiantes españoles obtuvieron calificaciones inferiores a la media en lo que a competencia lectora y matemática se refiere. La OCDE también hace hincapié en las amplias diferencias formativas que existen en España debido a las desigualdades económicas, ya que los niños pertenecientes a las familias encuadradas entre el 20% con más ingresos obtuvieron 92 puntos más que los que pertenecían al 20% de familias más pobres.

Compromiso cívico y confianza en instituciones públicas

Los indicadores que, según la OCDE miden una sociedad cohesionada son la confianza en las instituciones gubernamentales y la administración pública, que en España es del 50%, menor que el promedio de la OCDE (56%) y la alta participación electoral. En las últimas elecciones, el dato que ha utilizado el informe, la participación electoral en España fue del 69% de los inscritos mientras que la cifra media en la OCDE es del 72%.

No hay apenas diferencias de género, ya que la participación electoral de hombres y mujeres es similar (70% y 68%, respectivamente) pero sí las hay si tenemos en cuenta la variable ingresos. En ese 20% de la población que posee más recursos económicos, la tasa de participación es del 76%, mientras que en el 20% inferior sólo participan en los procesos electorales un 66%.

Comunidad

La OCDE entiende que la frecuencia de nuestro contacto con los demás y la calidad de nuestras relaciones personales son determinantes cruciales de nuestro bienestar y que la ayuda a los demás nos hace más felices, pero circunscribe esta tarea relacional al voluntariado, obviando que los lazos sociales más fuertes no provienen en España de ese ámbito y que, por otra parte, una sociedad civil basada en el voluntariado es enormemente pobre. Según la OCDE, los españoles empleamos un minuto al día en estas actividades, mientras que el promedio de la OCDE de 4 minutos por día. Alrededor de un 50%  afirma haber ayudado a un desconocido en el último mes, un poco más que el promedio de la OCDE, que es del 48%.

Los países miembros de la organización tienen un 18% más de jóvenes con títulos universitariosHay, además, una clara relación entre la disponibilidad de apoyo social y el nivel educativo de las personas. En España, alrededor del 90% de las personas que han completado la educación primaria aseguran tener alguien con quien contar en momentos de necesidad, mientras que el 99% de los que cuentan con una titulación universitaria creen que tendrán alguien a su lado en esas situaciones.

Felicidad

La OCDE define la felicidad o bienestar subjetivos en términos de satisfacción vital, de presencia de experiencias y sentimientos positivos y de ausencia de negativos, algo que los españoles puntuamos con un 6,3, mientras que la media de la OCDE es de 6,6.

En esa calificación hay diferencias de género, ya que las mujeres están más satisfechas, puntuando con un 6,4 por un 6,2 de los hombres, y de educación, ya que las personas que no han pasado de primaria sólo alcanzan un 5,6, mientras las que universitarias llegan al 7,1.

Medio ambiente

La calidad del aire, el agua y el medioambiente en general tiene un impacto directo en nuestra salud. En este sentido, los espacios verdes, por ejemplo, son esenciales, además de una fuente de satisfacción que mejora el bienestar mental y permite a las personas recuperarse del estrés o realizar algún tipo de actividad física. En España, el 17% de las personas se sienten prácticamente privadas de espacios verdes o zonas de recreo, más que la media de los países de la OCDE, que se sitúa cinco puntos por debajo.

La contaminación del aire en los centros urbanos, a menudo causada por el transporte y el uso, está vinculada a una serie de problemas de salud, como el asma, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer de pulmón, siendo los niños y los mayores los más vulnerables. España se encuentra a la cola en lo que a calidad del aire se refiere. Los niveles de PM10 (partículas suspendidas respirables) son de 25,4 microgramos por metro cúbico, mientras que la media se encuentra en 20,9, muy por encima del límite máximo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 20 microgramos.

Salud

En los últimos años la esperanza de vida de los españoles ha aumentado considerablemente hasta llegar a los 82 años, superando la media del resto de países analizados que está en los 80. Las mujeres siguen teniendo una esperanza de vida superior a la de los hombres, una diferencia que se refleja en seis años más, similar a la del resto de países.

La OCDE critica que una cuarta parte de los abuelos españoles tenga que cuidar de sus nietos a diario por la escasez de servicios públicosLos gastos en los sistemas públicos de salud son un factor determinante para el aumento de la esperanza de vida. En total, se destina el 9,6% del PIB, prácticamente lo mismo que la media de la OCDE, aunque si se divide este gasto por persona podemos comprobar que se invierten 150 euros menos de media. Por otra parte, las tasas de tabaquismo en España siguen siendo más altas que la media, con un 26,2% frente a un 21,1%. Respecto a los niveles de obesidad, un 16% de españoles padece esta enfermedad, un punto porcentual menos que la media de la OCDE.

Conciliación familiar

La distribución de las tareas dentro de la familia todavía está influenciada por los roles de género: los hombres pasan más horas en el trabajo, mientras que las mujeres dedican más tiempo al trabajo doméstico no remunerado. En concreto, las mujeres dedican a las tareas del hogar 15 horas semanales más que los hombres, lo que pone a España en el cuarto lugar de los países con más diferencias de género en este sentido, sólo por detrás de Japón (21 horas), Italia (21) e India (18).

Los varones españoles emplean 107 minutos al día a cocinar, limpiar o cuidar a los niños, casi media hora menos que la media internacional. En cambio, las mujeres dedican a estas tareas 294 minutos diarios. Si bien es cierto que las mujeres dedican menos tiempo al trabajo asalariado, éstas tienen menos tiempo libre que los hombres (una hora menos).

Tirón de orejas de la OCDE. Las diferencias de género son tan acusadas en el caso de España que la OCDE ha instado al gobierno español a que refuerce sus políticas para conciliar el trabajo y la vida familiar. Unas medias encaminadas a reducir las tasas de desempleo femenino y la baja fertilidad, que con 1,4 niños por mujer nos sitúa prácticamente a la cola de la OCDE.

Uno de los puntos negros subrayados por el informe es la falta de prestación de servicios públicos para la atención de los menores, tanto fuera de horario escolar para los niños en edad de ir a la escuela como guarderías. Una problemática que sólo logra salvarse porque “muchos padres confían en los proveedores informales: una cuarta parte de los abuelos españoles cuida de sus nietos a diario”.

Alma, Corazón, Vida
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