Es noticia
Menú
Frases que deberían estar prohibidas: las cosas que nunca debes decir a un parado
  1. Alma, Corazón, Vida
“ASÍ TIENES MÁS TIEMPO PARA TI”

Frases que deberían estar prohibidas: las cosas que nunca debes decir a un parado

Teniendo en cuenta que el 25% de los españoles está en el paro, es mejor que dejemos los tópicos sobre el desempleo a un lado y seamos realistas

Foto: El paro es un drama, y con los dramas debemos ser cuidadosos. (Corbis)
El paro es un drama, y con los dramas debemos ser cuidadosos. (Corbis)

Estamos cansados de oír el fatídico dato, pero es imposible hacer como que no lo escuchamos. Uno de cada cuatro españoles está en el paro y no parece que la cosa esté mejorando. El desempleo es un drama, destroza familias, condena a muchas personas a la exclusión social y mina nuestro bienestar, provocando importantes problemas de salud. Y aún así, nuestro tacto con los parados, y no digamos el de algunos políticos y empresarios, roza la infamia.

Hace sólo seis años, en 2007, cuando la tasa de paro era del 8,26%, perder un trabajo no era tan dramático. Nadie descorchaba botellas de champán al recibir la carta de despido pero, dada las circunstancias, la mentalidad era otra. Hay quien recibía el despido con alivio: tenía unos meses para replantearse las cosas, formarse y buscar un trabajo decente. Ahora es casi imposible tomarse un despido con tanto optimismo.

El paro es una insufrible cuenta atrás entre el día que pierdes el trabajo y el momento en el que se acaba el subsidio. Una cuenta atrás angustiosa y difícil de sobrellevar. Es por eso que nadie debería tomarse la situación a la ligera. Pero, pese a esto, los parados tienen que soportar cada día una serie de comentarios que no hacen más que desesperar al que los escucha. Si convives con un desempleado, algo que, estadísticamente hablando, es tan habitual como que el sol salga por la mañana, tratade no pronunciar estas frases.

“Así tienes más tiempo para ti, ¿no?”

Esta es la frase tópica por excelencia que se le suele soltar a un parado y no por ello es menos estúpida. Tal como está la cosa, los parados tienen tantas ocupaciones, o más, que cualquier trabajador, y muchas más dificultades. Buscar empleo es una tarea compleja, aburrida y cansina. Y hay algo de loque muchos se olvidan: si estás en el paro, y se te acaba el subsidio, no tienes ingresos. Muchas personas desempleadas de este país tienen un trabajo más duro que cualquier otro: sobrevivir. Muy similar a esta, y no menos patética: “Aprovecha ahora que puedes, que ya saldrá algo y volverás a quejarte del trabajo”.

“Es hora de que pienses en reinventarte, monta un negocio”

Reconozcámoslo, esta frase tiene buenas intenciones, pero a veces se pronuncia con una condescendencia que roza la estupidez. ¿Acaso es tan sencillo montar un negocio? Si no cuentas con ahorros ¿dónde vas a conseguir el dinero? Y una vez que montes el chiringuito ¿quiénes van a ser tus clientes? ¿Alguno de los 5 millones de parados?

Hay quien tiene suerte pero, no nos engañemos, fracasar es tan probable como tener éxito. Y cuidado, si vas soltando este lugar común a diestro y siniestro puedes encontrarte con alguien que ya montó un negocio al salir del paroy puede que no se lo tome bien. Es el caso de Nacho, un antiguo responsable de Recursos Humanos: “Monté un negocio cuando me quedé en paro, para nada relacionado con lo que había estado haciendo previamente. Ahora que me quiero reincorporar de nuevo a mi carrera profesional, lo tengo peor que antes. Aquí montar tu propio negocio y fracasar es un lastre”.

El discurso del emprendimiento está muy bien, pero tampoco está de más ser realista. O como dice Guillermo, un joven y precario diseñador gráfico: “Cuando los dearriba dicen emprende es como si dijeran sálvate solo porque nosotros pasamos de tu culo”.

“Ahora lo que tienes que hacer es rehacer tu CVy buscar trabajo”

Gracias, no lo había pensado antes. La gente que dice esta frase a un parado, y hay mucha gente que la dice, ¿en qué mundo vive? ¿Qué piensan que hacen los parados? ¿Tumbarse en el sillón para ver a Mariló Montero toda la mañana? Las cosas han cambiado: la mayor parte de la gente no tiene recursos para malgastar el subsidio esperando que les llegue algo por arte de magia. Claro que buscan trabajo, se desviven buscándolo, pero no lo encuentran.

“Lo importante es no dejar de hacer cosas”

Muy bien, no hay que dejarse llevar por la desidia. Un parado tiene que buscar trabajo de forma activa, formarse y tratar de no dejar el mercado. Un parado, en definitiva,no debe pararse: es mejor ser voluntario o hacer prácticas gratis que no hacer nada. “Lo importante es no dejar de hacer cosas”dicen, pero, en realidad, lo importante es tener dinero para poder vivir, y nadie te paga por “hacer cosas”, te paga por trabajar. Cocinar, montar en bici o tener un huerto puede hacer el proceso menos fastidioso, pero no te va a sacar de las listas del SEPE.

“Siempre puedes volverte al pueblo”

Es cierto, siempre puedes volverte al pueblo, pero tendrás que vivir de la agricultura de subsistencia como hace un siglo, teniendo en cuenta que no sabes siquiera cómo se cultivan las patatas. “En las zonas rurales la vida es mucho más barata y tienes casa”. Sí, es posible que en tupueblo no mueras de inanición, pero no esperes encontrar trabajo. Muchos visitamos nuestro pueblo en verano, cuando está animado y es todo muy bonito, pero basta hablar con los paisanos para ver que las cosas allí están igual de mal, o peor, que en la gran ciudad. El éxodo urbano es una opción, pero es dura y sacrificada:ponerte una boina no te convierte en campesino.

“Vale, estás en paro, pero ¿por lo demás todo bien no?”

Sí claro, al margen de que no sé si podré pagarme el alquiler el mes que viene, es posible que tenga que emigrar y en definitiva, no sé qué va a ser de mi vida,todo lo demás va fenomenal.

Estamos cansados de oír el fatídico dato, pero es imposible hacer como que no lo escuchamos. Uno de cada cuatro españoles está en el paro y no parece que la cosa esté mejorando. El desempleo es un drama, destroza familias, condena a muchas personas a la exclusión social y mina nuestro bienestar, provocando importantes problemas de salud. Y aún así, nuestro tacto con los parados, y no digamos el de algunos políticos y empresarios, roza la infamia.

El redactor recomienda