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Las ocho estrategias que utilizamos para ser felices (y cuáles realmente funcionan)

Aunque la búsqueda de la felicidad ha sido una de las principales preocupaciones de la humanidad, los intentos por explicar en qué consiste y cómo podemos

Foto: Todos utilizamos técnicas parecidas para aumentar nuestra felicidad. Y muchos nos equivocamos. (Corbis)
Todos utilizamos técnicas parecidas para aumentar nuestra felicidad. Y muchos nos equivocamos. (Corbis)
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    Aunque la búsqueda de la felicidad ha sido una de las principales preocupaciones de la humanidad, los intentos por explicar en qué consiste y cómo podemos alcanzarla han partido siempre de la filosofía y la religión. La ciencia siempre se ha mantenido alejada de un campo de conocimiento que consideraba fuera de su negociado, pero cada vez son más los estudios sociales y biológicos –en particular desde el auge de la psicología positiva– que tratan de explicar qué hace verdaderamente feliz al ser humano, y qué estrategias puede desarrollar para perseguir ésta.

    En la actualidad, muchos psicólogos creen que nuestro bienestar se puede cuantificar, pues la felicidad puede entenderse fácilmente como un estado de ánimo opuesto a la depresión. Así, las personas más felices son las que cumplen con menos requisitos para desarrollar este trastorno. En una escala del 1 al 10, la depresión crónica ocuparía la primera posición, la felicidad crónica, la última. Hay, por tanto, distintos niveles de felicidad y, como en cualquier escala, tenemos la posibilidad de subir o bajar peldaños.

    En 2006, los psicólogos Chris Tkach y Sonja Lyubomirsky, profesores de la Universidad de California en Riverside publicaron un rompedor estudio en la revista Journal of Happiness Studies en el que trataron de identificar las estrategias que usamos para alcanzar la felicidad. Según los investigadores, aunque les demos distintos nombres, todos realizamos actividades similares de cara a aumentar nuestro bienestar, pero no todas tienen la misma eficacia.

    La felicidad y los perfiles afectivos

    Las estrategias apuntadas por Tkach y Lyubomirsky han sido ampliamente estudiadas en los últimos años por otros psicólogos. La última investigación al respecto, publicada esta misma semana en la revista PeerJ, ha tratado de asociar estas estrategias con los distintos perfiles afectivos y de personalidad.

    Según Danilo García, investigador del Instituto de Neurociencia y Psicología de la Universidad de Goteburgo (Suecia) y autor principal del nuevo estudio, la promoción de emociones positivas –a través de algunas de las estrategias estudiadas por Tkach y Lyubomirsky– puede aumentar significativamente nuestros niveles de felicidad y satisfacción vital, pero su efecto depende en gran medida de nuestra personalidad y perfil afectivo.

    Al adoptar estrategias para alcanzar la felicidad es importante saber cuáles van a tener realmente una influencia positivaEn opinión de los investigadores suecos, las estrategias encaminadas a promover nuestra felicidad son responsables del 52% de ésta y un 46% depende de nuestra personalidad (medida según el "modelo de los cinco grandes": extraversión, apertura a la experiencia, responsabilidad, amabilidad y neuroticismo). Ambos factores, aseguran, funcionan de forma combinada: hay estrategias que funcionan de distinta manera en función de cada tipo de personalidad. Por ello, aseguran los investigadores, cuando las personas adoptan estrategias para aumentar su bienestar general, es importante saber cuáles van a tener realmente una influencia positiva.

    Las personas 'autosatisfechas' (las que presentan un alto afecto positivo y un bajo afecto negativo) son las que muestran niveles menores de depresión, una mayor tendencia a la felicidad y una mayor satisfacción vital. Son además, las que escogen las estrategias más adecuadas, al contrario de las personas autodestructivas (con bajos niveles de afectos positivos y altos niveles de afecto negativo) que suelen caer en estrategias equivocadas. 

    Las ocho estrategias que utilizamos para alcanzar la felicidad

    1. Afiliación social

    Es la estrategia que más emplearon los sujetos estudiados por Tkach y Lyubomirsky –500 estudiantes estadounidenses– para alcanzar la felicidad. Consiste en todo tipo de actividades que nos conectan con la gente que nos rodea, ya sea “ayudar a otros” o “comunicarse con los amigos”. Se trata, además, de una de las estrategias más estudiadas: son numerosas las investigaciones que han asociado el incremento de la actividad social con la felicidad. En opinión de los psicólogos además de ser la estrategia más empleada, es una de las más efectivas para todo tipo de perfiles.

    2. Salir de fiesta

    Según los psicólogos esta estrategia parece perseguir el mantenimiento de un buen estado de ánimo presente. El comportamiento implícito en esta estrategia es de tipo celebratorio: festejar, bailar, salir por discotecas… Sin embargo, la frecuencia con la que salimos sólo está moderadamente relacionada con nuestros niveles de felicidad. Según los psicólogos, salir de fiesta no es una actividad que esté directamente relacionada con la felicidad, pero es una estrategia propia de los extrovertidos, un rasgo de la personalidad que sí  se asocia con ésta.

    3. Control mental

    El control de nuestros pensamientos es la única estrategia encaminada a buscar la felicidad que parece tener el efecto contrario. De hecho, es una de las maniobras propias de las personas que están particularmente preocupadas, tristes o envueltas en asuntos desagradables. Se trata de acciones relacionadas con ocultar los pensamientos negativos, o pensar fuertemente en ellos para tratar de encontrar una solución. Es una estrategia un tanto ambigua, pero tiene siempre el mismo resultado: acabamos obsesionados con aquellas cosas que pretendemos olvidar.  

    Numerosas investigaciones han demostrado lo contraproducente que resulta intentar controlar o suprimir nuestros pensamientos o emociones, algo que sólo hace que se intensifique y prolongue nuestra infelicidad: al tratar de inhibir nuestras emociones sólo logramos que se mantengan. García asegura, además, que es la estrategia más utilizada por los perfiles afectivos autodestructivos –aquellas personas con baja autoestima y una gran disposición a aceptar las críticas ajenas–. En definitiva, se trata de una estrategia que es mejor desechar.

    4. Búsqueda de una meta

    Trazar un plan para lograr un objetivo, ya sea específico (por ejemplo, “aprobar un examen”, o “lograr un ascenso”) o abstracto (por ejemplo, “alcanzar todo mi potencial” o “ser más atento”) es una de las estrategias para alcanzar la felicidad más exitosas. No en vano, es un intento real por mejorar nuestra situación vital y, por tanto, ser más felices. Varios estudios han demostrado cómo el simple hecho de plantearnos un objetivo mejora nuestro humor y nuestro bienestar, aunque no lo alcancemos.

    5. Placeres pasivos

    Muchas personas buscan la felicidad a través de placeres pasivos como ver la tele, jugar a videojuegos o dormir. Estas actividades se ven siempre como relajantes y placenteras, pero no siempre están relacionadas con la felicidad. De hecho, su efecto en nuestro estado de ánimo es prácticamente inexistente. Se trata de un tipo de estrategia que funciona prácticamente igual para cada perfil afectivo: ni nos da felicidad, ni nos la quita.

    6. Placeres activos

    Al contrario que los placeres pasivos, la práctica de placeres activos sí está fuertemente relacionada con la felicidad. Hablamos de actividades como practicar ejercicio o trabajar en un hobby, que han sido señalados como importantes predictores del bienestar en muchos estudios. La práctica de ejercicio, en concreto, parece ser una efectiva estrategia para combatir los estados de ánimo negativos y está relacionada con menores niveles de estrés, ansiedad y depresión. Es una de las estrategias más empleadas por las personas 'autosatisfechas'.

    7. Religión

    Las estrategias espirituales son, hoy en día, unas de las menos utilizadas para alcanzar la felicidad, pero son de las más efectivas. La relación entre sentimiento religioso y bienestar ha sido constatada por numerosos estudios. Además, la práctica religiosa está asociada a otros factores positivos como la pertenencia a una comunidad –directamente relacionada con la primera de las estrategias– y la consecución de un objetivo –relacionada con la cuarta–. 

    8. Intentos directos por ser feliz

    Hay quien busca la felicidad de forma proactiva, siendo amable, sonriendo, siendo agradecido… Estos “intentos directos por ser feliz” están fuertemente relacionados con la felicidad, pero es difícil saber si son la causa o la consecuencia de ésta. Esta estrategia funciona especialmente bien entre los individuos 'autosatisfechos', que son los más proclives a utilizar este tipo de recursos.

    Alma, Corazón, Vida
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