Cómo sobrevivir a la crisis y no morir en el intento
  1. Alma, Corazón, Vida
DE NADA SIRVE LAMENTARSE

Cómo sobrevivir a la crisis y no morir en el intento

Hay dos cosas fundamentales en que la crisis económica nos ha torpedeado desde el punto de vista psicológico. La primera se llama seguridad, que es lo

Hay dos cuestiones fundamentales enlas que la crisis económica nos ha torpedeado desde el punto de vista psicológico. La primera se llama seguridad, que es lo mismo que sensación de control de lo que nos sucede, y por eso Rojas Marcos nos aconseja en su último ensayo sobre la felicidadque intentemos mantener siempre un último reducto de control personal ante la adversidad,un lugar de libertad interior, porque pensar que somos nosotros los que gobernamos nuestrodestino y no las circunstancias, nos hará más felices, más fuertes, y nos proveerá de másherramientas útilespara cambiar aquellos factores de nuestra realidad que nos causaninfelicidad. Ejemplos no faltan.Si pensamos en Nelson Mandela y sus años de cautiverio nosaparecerá meridianamente clarala importancia de la autonomía interior.

Es verdad que para muchos de nosotrosla crisis significa desempleo propio ode personasmuy próximas, con sus secuelas de escasez,deshaucios, pobreza, y lo que es peor, indefensión y desesperanza; pero no es menos cierto quetenemos armas con las quedefendernos. El cerebro humano es un ente prodigioso y la pregunta real es qué podemoshacer ante esta situación.

La primera decisión fundamental es tomarse el tiempo para decidir si nos vamos a declararvíctimas o supervivientes. De nada sirve lamentarse y esperar de forma pasiva a queescampe o a que otros solucionen nuestros problemas mientras morimos frente al televisorescuchando la crónica cotidiana de los desastres políticos y económicos.Al menos de nadasirve, si de esto no se desprende la idea clara de declararse superviviente y por lo tanto actorde la propia vida yponerse a actuar en consecuencia.

El lado positivo

Lo primero es plantearse cuál es el lado positivo de las cosas, que casi siempre existe,como planteaDavid O. Rusellen su película de 2012, donde los dos protagonistas debenluchar no sólo contra sus crisis personales desatadas por factores externos a ellos, y sobrelas que carecen de responsabilidad, sino que además deben hacerlo condicionados por el desequilibrio mental que les tortura y por elque tanto son estigmatizados por la sociedad.

La primera decisión fundamental es tomarse el tiempo para decidir si nos vamos a declarar víctimas o supervivientes

Pero a pesar de todo, estas dos personas comienzan a ser supervivientes y no víctimas cuandose unen en un empeño común de superación, simbolizado en el reto de componer un bailejuntos y presentarse a un concurso. No diré si ganan o pierden el concurso, porque espero quealguno de los que lean esto vaya a ver la película. El arte siempre se adelanta a la psicología,porque intuye los principios esenciales que gobiernan la naturaleza humana.

Casi cualquier situación humana tiene un lado positivo. Quizá nosotros perdimos el empleo,y con ello el norte y el sur de nuestra vida, pero, ¿qué hemos ganado? Contémonos las cosasbien. Quizá ahora podemos estar más tiempo con nuestros hijos, hablar con ellos, jugar conesoshijos que crecían muy deprisa mientrasno los veíamos casi nunca.Oes la ocasión depodernos formar en eso que siempre fuimos dejando atrás por falta de tiempo, y que quizános ayude a encontrar ahora empleo, o podemos planear ese negocio que siempre quisimostener, escribir nuestra historia, que es un ejercicio muy saludable para nuestra salud mental,o podamos leer, pasear por las mañanas tranquilamente, ir a un parque y tener el tiempode fijarnos en los árboles y hablar con desconocidos, disfrutar de los espacios de ocio yesparcimiento gratuitos que en casi todos los pueblos y ciudades existen, visitar a esos abueloso parientes lejanos.

Existen tantos y tantos placeres gratuitos y cotidianos que nos perdemoscuando estamos trabajandoque esta es la ocasión de vivir, o como diría Lennon, la vida es esoque pasa mientras nosotros estábamos ocupados en otra cosa.

Herramientas psicológicas a poner en marcha

Pero esto es sólo un lado de la parte positiva. Existe un lado menos contemplativo. Tambiénpodemos asociarnos a entidades ocon otros para luchar por nuestros derechos legítimos,trabajar de voluntarios, aprender a cocinar, planchar o hacer bricolaje o encargos para losotros que aún trabajan y viven con nosotros, es decir, trabajar a favor por y con los demás.Cierto, todas las actividades del mundo enunciadas no nos devolverán el trabajo seguramente,ni la tranquilidad económica, y a los hijos, además de contemplarlos hay que alimentarlos,luego a la vez que buscar y disfrutar del lado positivo de las cosashay otro tipo deherramientas psicológicas que deberemos poner en marcha para volver a encontrar unempleo.

Otro factor fundamental es mantener una disciplina estricta en cuanto a horarios y actividades de autocuidado personal

Cada cualen su ámbito deberá entonces plantear las estrategias activas que más leconvengan, desde la reconversióna otro tipo de empleo, el autoempleo, la formaciónprofesional dirigida a los sectores de mayor demanda, oposiciones al estado o autonomías…Y entretanto, esa pequeña multitud de pequeños trabajos que se nos pueden pasardesapercibidos y que se encuentran dentro de la propia comunidad: llevar a los hijos de otrosal colegio, pequeños trabajos de bricolaje en el vecindario, cuidado de personas mayores yanimales domésticos, clases particulares de las materias en que estemos formados… truequeincluso de unos servicios por otros con otras personas paradas. Sacar ventaja de la desventaja,la imaginación al poder adquiere aquí todo su sentido.

Para conseguir todo esto, un método sencillo es plantearse una serie de metas a cortoplazo, día a día. Elaborar una lista al inicio del día y revisarla al día siguiente, tachando loconseguido o realizado y añadiendo nuevas metas, pero ojo, siempre metas realistas, node esas que seescapan a nuestro control nuevamente, como “ganar a la lotería”.Otrofactor fundamental es mantener una disciplina estricta en cuanto a horarios y actividadesde autocuidado personal, lo que se llama “no abandonarse”, y que es el paso previo ala depresión.

Hasta aquí el primer factor que ha truncado nuestra tranquilidad, la pérdida de nuestraseguridad y el cómo ir recuperándola. El segundo factor de supervivencia tiene que ver con laconvivencia social, la mayor o menor satisfacción con las normas sociales del mundo que nosha tocado vivir.Esta crisis ha afectado también a nuestra concepción del mundo social. Nada va a ser igualque ayer, nada es igual, como tanbien explica Antonio Muñoz Molina en su ensayo Todolo que era sólido, o más bien lo parecía, porque sólo era un remake moderno del antiguoRetablo de las Maravillas de Cervantes.

Control personal y aquiescencia social

Nada es nuevo entonces, pero lo que no cambia es la naturaleza humana. Esa naturalezaque se nutre de la necesidad de poder anticipar al menos en parte el futuro y adaptarse almedio social.Olo que es lo mismo, aceptar más o menos lo que es “políticamente correcto” yasumido por la comunidaden cada momento histórico.

La paz social se llama hoy familia, amigos, abuelos y personas anónimas que con su ayuda y sostén están consiguiendo más que todos los ministros

Control personal y aquiescencia social son las dos variables psicológicas necesarias paranuestra salud mental y nuestra felicidad: el sentimiento de gobernar nuestra propia vida y laconformidad con las reglas sociales formales e informales que nos toca asumir.Pero estamos descontentos con los que nos gobiernan y gobernaron y muchos consideranque esta es una situación catastrófica. ¿Por qué? ¿Existe algún motivo para pensar, con datoshistóricos en la mano que las cosas no van a mejorar de ahora en adelante?

No es un ejercicio de ingenuidad pensar que de todo el descalabro político actual vendrántiempos mejores, más racionales y menos corruptos, y no lo es, por el mero hecho de que lahistoria demuestraque tras cada crisis o debacle viene un tiempo mejor.Y toda debacle tiene también un lado positivo, que es el de la solidaridad y el altruismoabsoluto del género humano, cuando es preciso; o si no, ¿de verdad creen ustedes que conseis millones de parados es posible la paz social?

La paz social se llama hoy familia, amigos,abuelos y personas anónimas que con su ayuda y sostén están consiguiendo más que todos losministros y sesudos economistas europeos juntos en todas sus reuniones y conferencias.Así pues, contémonoslo otra vez bien. Otras cosas vendrán, pero no volveremos a sufrir casosUrdangarín, Bankia, Bárcenas o ERES andaluces. Y volveremos un día a estar satisfechos delpaís en que nos tocó vivir.