SÓLO LOS MEJORES SOBREVIVEN

Envenenan a sus compañeros de clase: el delirio competitivo de los universitarios chinos

El fomento de la competitividad entre los estudiantes universitarios chinos está arruinando la salud psicológica de miles de jóvenes, cuando no está acabando directamente con sus

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Envenenan a sus compañeros de clase: el delirio competitivo de los universitarios chinos
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    El fomento de la competitividad entre los estudiantes universitarios chinos está arruinando la salud psicológica de miles de jóvenes, cuando no está acabando directamente con sus vidas. Y es que la presión académica parece haberse vuelto insoportable para una multitud de estudiantes, a juzgar por el incremento de las tasas de suicidios y hasta de los asesinatos entre compañeros de clase. El arma letal más recurrente para eliminar a los adversarios en la universidad: el envenenamiento por talio.

    Solo durante la semana pasada se cometieron tres nuevos asesinatos en los campus chinos. En dos de ellos el causante de las muertes fue el talio, una sustancia altamente tóxica, mientras que en el tercero todavía se están analizando las causas del fallecimiento porque el cuerpo fue localizado ya totalmente descompuesto. ¿Qué es lo que realmente ha transformado el microcosmos de las universidades chinas? ¿Los efectos de la cara más oscura de la competitividad pueden llegar a estos extremos?

    La reforma educativa iniciada en los años 80 para reorientar las enseñanzas superiores a la lógica capitalista y a las exigencias del mercado se ha intensificado en los últimos años. La voluntad de modernizar y mejorar el rendimiento de sus estructuras de producción se ha trasladado a los programas universitarios, en un claro afán por convertirse en la primera potencia hegemónica mundial. Los universitarios lo saben muy bien, pero no todos han sido capaces de asimilar la competencia feroz en un país cuyos valores morales y culturales convencionales chocan de plano contra este tipo de exigencias.

    Envenenamiento por talio

    Al shock producido en los estudiantes por el salto sin transición alguna del sistema de enseñanza secundario, más centrado en un modelo ético y moral, al sistema universitario, basado en la explotación y desarrollo del talento sin límites, se suma la masificación de los campus como causa principal de la insoportable convivencia entre los futuros “cerebritos” del régimen.Las ansias por convertirse en la potencia hegemónica mundial se han trasladado a los campus universitarios

    “Solo los mejores sobreviven” y el aumento de la población universitaria dificulta todavía más el titánico reto a unos estudiantes que, en la mayoría de los casos, pasan todo el curso recluidos en los campus sin poder ir a visitar a sus familias. Una situación que ha llevado a muchos críticos a comparar los campus universitarios chinos con los centros de alto rendimiento deportivo.

    No importa la carrera ni la especialidad. Todos se enfrentan a los mismos desafíos educativos donde el tradicional enfoque maoísta de la educación integral –basada en la máxima marxista de compaginar el desarrollo intelectual en todos los ámbitos con el desarrollo físico­– es un residuo del pasado. Huang Yang, estudiante de medicina, murió el pasado martes en el campus de la Universidad Shanghai como consecuencia de un envenenamiento por talio. El principal sospechoso es uno de sus compañeros de clase.

    La universidad, el único reducto para escalar socialmente

    Solo un día después, las autoridades informaron de la muerte de un estudiante de aeronáutica y astronáutica en la Universidad de Nanjing. De este segundo asesinado aún no se ha proporcionado su identidad, a pesar de que ya hay un detenido. La tercera víctima apareció oculta en el campus de la Universidad de Nanchang Hangkong en un estado de descomposición avanzado. Unos crímenes que se han multiplicado hasta el punto de encender las alarmas entre el profesorado que comienza a cuestionar los métodos docentes en los que ni siquiera tienen capacidad de intervención. Muchos de ellos han pedido que se elaboren planes de seguimiento psicológico que mejoren el bienestar de la comunidad de estudiantes. Y es que el deterioro de su salud mental y su incapacidad para manejar la inteligencia emocional se están convirtiendo en un peligroso problema.

    Los casos de envenenamiento por talio no son un fenómeno nuevo. En 1994, esta sustancia química acabó con la prometedora carrera del físico-químico Zhu Ling. El envenenamiento no fue mortal, pero le provocó una parálisis permanente. Un asesinato que 19 años después sigue sin resolverse. La misma sustancia acabó con la vida de otros dos universitario. El primero en 1997 en la Universidad de Pekín, y el segundo en hace cinco años en la Universidad de Minería y Tecnología de China. Sin embargo, uno de los asesinatos dentro de los campus que más conmovió a la sociedad china fue el de Ma Jiajue en 2004, un prometedor estudiante becado en la Universidad de Yunnan que murió apaleado por cuatro de sus compañeros.

    La universidad es prácticamente el único método para escalar socialmente en la rígida sociedad del país asiático, lo que aumenta más aún la presión sobre los estudiantes. En un contexto así, el darwinismo académico se convierte en fuente de crueldad e insensibilidad entre los estudiantes, cuyos resultados han quedado patentes con la ola de asesinatos que han asolado las universidades chinas.

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