¿HA HABIDO RESPETO PARA LA DIFUNTA?

“La bruja ha muerto”: no hay luto por Margaret Thatcher

Apenas habían pasado unas horas desde el anunció del fallecimiento de Margaret Thatcher. “¿Cómo deberíamos honrarla?”, se preguntó el cineasta Ken Loach a través de una

Foto: “La bruja ha muerto”: no hay luto por Margaret Thatcher
“La bruja ha muerto”: no hay luto por Margaret Thatcher
Autor
Tags
    Tiempo de lectura7 min

    Apenas habían pasado unas horas desde el anunció del fallecimiento de Margaret Thatcher. “¿Cómo deberíamos honrarla?”, se preguntó el cineasta Ken Loach a través de una red social. “Privaticemos su funeral. Saquémoslo a concurso público y aceptemos la oferta más barata. Es lo que ella habría querido”. No es, ni mucho menos, el único británico que no guardó ni un minuto de luto para la 'Dama de Hierro'. La muerte de Thatcher ha cosechado unas reacciones poco comunes tras la muerte de un dirigente democrático, quizás porque no era una líder común, quizás por lo polémico de su mandato, quizás, también, porque el luto ya no se vive como antes.

    Los detractores de Thatcher celebraron su muerte, champán en mano, en las calles de ciudades como Glasgow, Bristol, Belfast o Londres. Y la canción de El Mago de Oz , «Ding Dong The Witch Is Dead», que celebra la muerte de la bruja, ha alcanzado el número 2 de las listas de ventas de Reino Unido, tras una campaña de los detractores de la exprimera ministra para auparla en la lista de ventas. 

    Un funeral marcado por la polémica

    Pese a las fuertes críticas, el gobierno británico, en manos de los conservadores, ha celebrado las exequias de su antigua líder por todo lo alto. El funeral no ha recibido el grado de ceremonia de Estado, pero se ha celebrado con honores militares y con la presencia de la reina y su esposo, el duque de Edimburgo, de luto riguroso, algo no visto desde el deceso en 1965 de Winston Churchill.

    Se calcula que el funeral ha costado a las arcas británicas unos 10 millones de libras (11,6 millones de euros), algo que ha sido muy criticado por la oposición laborista y ha llevado a la calle a cientos de ciudadanos londinenses, que no han dudado en manifestarse lo más cerca posible del cortejo fúnebre. El periodista Owen Jones, autor de Chavs, y una reconocida figura de la izquierda británica ha sido, quizás, el más duro con la ceremonia: “Esto no ha sido sólo un funeral. Ha sido una maniobra política; una retransmisión de un acto político pagado por todos los contribuyentes”.

    Ni siquiera el deán de la catedral de San Pablo, David Ison, donde se ha celebrado el oficio religioso, logró mantenerse en silencio durante los días previos al funeral. “Uno tiene que preguntarse por qué, después de haber dejado el Gobierno hace 23 años, Margaret Thatcher es aún una figura controvertida y creo que parte de la respuesta es que aún no se ha superado el dolor y el enfado que parte de la sociedad ha sentido debido al legado de sus políticas”, dijo el reverendo anglicano, en unas declaraciones que publicó ayer el periódico británico The Times.

    El funeral de Thatcher ha sido, según Morrissey, como echar sal en una heridaDurante la celebración del funeral el obispo de Londres, Richard Chartres, pidió dejar a un lado la controversia que ha rodeado la vida política de Thatcher, e insistió en que el debate sobre sus políticas debe realizarse en el Parlamento porque “hoy y aquí, no es ni el momento ni el lugar” para hacerlo. Justo antes miles de personas se habían congregado a lo largo del recorrido que hizo el cortejo fúnebre. Entre los aplausos de la mayoría, fervientes admiradores, se pudieron escuchar los abucheos de sus detractores, que le dedicaron frases como “Maggie, Maggie, Maggie, muerta, muerta, muerta”; mientras el cantante Morrissey, a través de su blog, no dudaba en afirmar que el funeral de Thatcher ha sido “como echar sal en una herida”.

    Thatcher levanta pasiones

    Tal como explica el psicólogo Enrique García Huete, todo personaje público despierta en su muerte sentimientos de identificación y contraidentificación: “Si la persona ha sido querida y apreciada hay una contaminación generalizada en su recuerdo, aunque no sea un familiar. Algo que han manifestado con fervor los partidarios de Thatcher. Pero también existe una contraidentificación. Todos los obreros de Liverpool que tuvieron que pelear y pasar necesidades tienen fuertes emociones en el recuerdo, que se han avivado con su muerte. La gente se alegra y manifiesta su alegría. Ya pasaba en Roma cuando morían los tiranos”.

    El caso de Thatcher es especial, no sólo por la magnitud del personaje, también porque apenas se ha prodigado tras su retirada, algo que ha hecho, tal como explica Huete, que el recuerdo de su persona (para bien y para mal) se mantenga intacto. Salvando las distancias, cabe recordar las últimas muertes de políticos en España. Carrillo y Fraga, en las antípodas políticas, han sido personajes que generaron mucha animadversión en su momento pero, con el tiempo, sus figuras se suavizaron, al menos entre la gente más joven: se fueron sin grandes halagos, ni reproches, y con pocas voces que se saltaran el tiempo de duelo. Pero Thatcher, cuenta Huete, “se retiró en todo su esplendor, dejando las emociones a la vista”. Y a la vista vuelven a estar tras su muerte. 

    Un personaje excesivo

    Para entender las reacciones que ha despertado la muerte de Thatcher hay que entender también la importancia que su persona tiene en Gran Bretaña y en el mundo. Para Fermín Bouza, catedrático de sociología y opinión pública de la Universidad Complutense de Madrid, Thatcher es la figura política conservadora más importante desde la II Guerra Mundial, y tiene muchos enemigos que no han pensado ni por un momento en guardar luto.

    “Aunque el luto ha cambiado a nivel sociológico”, explica Bouza, “siempre se respeta a la gente durante un tiempo, algo que se cumple con todos los políticos”. Excepto con Thatcher que, según explica el catedrático, despierta una animadversión en sus detractores, y una admiración en sus defensores, muy especial: “Thatcher es una política excepcional. Cuando acabó la II Guerra Mundial trabajadores y empresarios llegaron a un pacto tácito. Los trabajadores podrían montar sindicatos, y reivindicar sus derechos, si se olvidaban de la revolución. Thatcher fue la primera que rompió este pacto y polarizó a su país y al mundo. Tiene muchos amigos feroces, y muchos enemigos cuyo odio es muy enconado, muy superior al duelo”.

    Thatcher tiene muchos amigos feroces, y muchos enemigos cuyo odio es muy enconadoJuan Carlos Jiménez, profesor de sociología y relaciones internacionales de la Universidad CEU-San Pablo, cree que Thatcher “es una figura imposible de meter en el marco del consenso, ni viva ni muerta”. En su opinión, el funeral ha sido excesivo para un premier, pues ni siquiera la reina recibió tantos honores, pero no deja de estar en consonancia con su figura: “Todo se exagera en torno a Thatcher. Y es magnífico. Es un personaje que ha dejado huella y no hay tantos. Con ella podríamos resumir la historia de la segunda mitad del siglo XX”.

    En opinión del profesor del CEU, independientemente de que se compartan o no sus ideas, es lógico que la falta de duelo haya caracterizado a la muerte de la ‘Dama de Hierro’. Al fin y al cabo, explica el profesor, la valoración de alguien no debería cambiar porque se muera y Thatcher fue una persona que marcó a los británicos y a los europeos para siempre: “¿Si se hubiera muerto John Major se habría acordado alguien de él, para bien o para mal? No, aunque fue su sucesor y sus políticas fueron similares. Hay que entender las reacciones de sus enemigos, porque fue muy dura con ellos. Rompió grandes tópicos. Les dijo a los sindicatos que eran menos democráticos que ella y a la gente de la cultura les avisó de que el Estado no estaba para subvencionarles. Nunca admitió el consenso y marcó un hito polarizador”. Una polarización que sigue muy viva tras su muerte. 

    Alma, Corazón, Vida
    Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
    17 comentarios
    Por FechaMejor Valorados
    Mostrar más comentarios