La enfermedad que afectará a la mayoría de los españoles
  1. Alma, Corazón, Vida
LA SUFREN 7 MILLONES, Y SERÁN MUCHOS MÁS

La enfermedad que afectará a la mayoría de los españoles

Es la verdadera culpable de que el Rey Don Juan Carlos haya tenido que pasar varias veces por quirófano pero, también, es la responsable actual del

Foto: La enfermedad que afectará a la mayoría de los españoles
La enfermedad que afectará a la mayoría de los españoles

Es la verdadera culpable de que el Rey Don Juan Carlos haya tenido que pasar varias veces por quirófano pero, también, es la responsable actual del dolor y de la discapacidad funcional de más de siete millones de españoles anónimos. Y serán muchos más. Los expertos advierten de que la artrosis, una enfermedad crónica de las articulaciones caracterizada por la degeneración del cartílago y del hueso adyacente, que puede causar dolor y rigidez, está aumentando su incidencia y lo hará aún más en el futuro llegando a convertirse en la cuarta causa de discapacidad en el mundo en 2020.

Este es el precio que hay que pagar por el progresivo envejecimiento de la población que permite predecir un aumento remarcable de los casos. Hoy sabemos que afecta al 17% de la población española y al 80% de la de más de 65 años en los países industrializados. Además, está detrás del 30% de las incapacidades laborales permanentes y temporales en nuestro país y desencadena el 35% de las consultas de atención primaria.

Pero la artrosis no es sólo cosa de la tercera edad. De hecho, como consecuencia de traumatismos o problemas congénitos que afectan a la articulación es común que un 24% de los españoles la padezca a partir de los 40-45 años en cualquier localización del cuerpo. Es más, al llegar a los 40 años, muchas personas presentan signos de la enfermedad en las radiografías, especialmente en las articulaciones que sostienen el peso (como la cadera), aunque relativamente pocos presentan síntomas. Tampoco los deportistas de alto nivel se librarán de ella. Es más, la mayoría será su víctima.

Todos lo sufriremos

Así lo reconoce Francisco J. Blanco, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología y Director Científico del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (INIBIC). “Pese a que es una patología asociada al envejecimiento, de ahí que esté aumentando su prevalencia, actualmente sabemos que está debutando a edades cada vez más tempranas debido, por un lado, a la obesidad, un claro factor de riesgo, pero también a la práctica de deporte profesional. Estamos ante un verdadero problema porque el sobrepeso es cada vez más frecuente en niños y adolescentes”, reconoce el experto gallego.

El 29 de los futbolistas de élite tienen un elevado riesgo de desarrollar la patologíaAsevera, también, que “buena parte de los atletas que practican el deporte más agresivo, el que causa más estrés físico a sus articulaciones, padecerá artrosis. Los futbolistas la sufrirán fundamentalmente en las rodillas y los jugadores de balonmano, en el hombro. El ejercicio es saludable, pero en exceso, poner al límite la capacidad del cuerpo humano, acaba pasando factura”.

Tal y como le sucedió al corredor Carl Lewis o al estadounidense Gary Stevens, por poner dos ejemplos. De hecho, un estudio reciente, publicado en Arthritis and Rheumatism establecía que el “el 29 de los futbolistas de élite, el 31% de los levantadores de pesas, el 14% de los corredores y el 3% de los jugadores aficionados tienen un elevado riesgo de desarrollar la patología”. 

Unos dolorosos síntomas

Consuelo Martín tiene 83 años pero arrastra los síntomas de la artrosis (dolor, rigidez, deformidad…) desde hace más de veinte. Los dedos de ambos manos no guardan la ‘línea’ natural, están arqueados, rígidos y, cómo dice ella: “Si sólo fuera eso. Me tuvieron que operar de la rodilla izquierda hace siete años, pero ahora estoy con dolores en la otra, en la cadera, en el cuello y en la espalda”.

Algunos tipos de artrosis se asocian a alteraciones metabólicas como niveles elevados de azúcar y de colesterolLa enfermedad afecta a más mujeres que a hombres y a diabéticos. “La artrosis de cadera por ejemplo es más frecuente en varones que en féminas menores de 45 años pero, posteriormente, tras los 55, ellas se igualan. Y más adelante, la mayor prevalencia está en el sexo femenino, que la sufre en cualquier articulación”, puntualiza Blanco.

La razón de esta ‘desigualdad de género’ en la enfermedad se desconoce, pero se sospecha “del papel de los estrógenos. Deben de ejercer algún tipo de protección que aún no hemos descubierto de qué tipo y con su pérdida, en el momento de la menopausia, se inicia o acentúa la degeneración”, añade el experto.

Sí se sabe, en cambio, que algunos “tipos de artrosis se asocian a alteraciones metabólicas como niveles elevados de azúcar y de colesterol. Estos últimos hallazgos nos han llevado a conocer que controlando la glucosa y el lípido se ralentiza la progresión de la enfermedad. El problema es que estamos ante un círculo vicioso. Porque está demostrado que, además de los fármacos, el ejercicio contribuye decisivamente a disminuir ambos valores. Pero para las personas con dolor por la artrosis y con discapacidad funcional hacer deporte supone un reto”, recuerda el director científico del INIBIC.

Un problema difícil de solucionar, aunque tratable

Todos los expertos consultados reconocen que es un verdadero problema de salud pública, frente al que todavía hoy no hay solución definitiva, pero sí tratamientos que reducen los síntomas. Por eso, el quirófano es la última opción, aunque sus puertas han empezado a abrirse a un número cada vez mayor de pacientes.

Lo explica el doctor Manuel Villanueva, traumatólogo y cirujano ortopédico de la Clínica Ruber de Madrid y primer español tres veces premiado por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) por sus avances en prótesis de cadera y de rodilla. “El aumento de pacientes con discapacidad funcional por artrosis que ya no responden a la terapia farmacológica y que desean mejorar su calidad de vida, unido a nuevas técnicas quirúrgicas y mejores prótesis ha servido para que este tipo de intervenciones, antes muy reducidas, sean muy demandadas y hayan aumentado considerablemente. Primero porque las tasas de éxito han aumentado, por la experiencia de los cirujanos y la superespecialización, las mejoras que han supuesto las nuevas técnicas, la mejoría en las técnicas de anestesia y reanimación, lo que ha derivado en que se amplie el perfil de pacientes que son candidatos a una operación”.

Muchos pacientes que antes no pasaban por quirófano por su edad, ahora lo demandanSi antes, añade este experto, “la edad o las patologías asociadas eran un impedimento para realizar la intervención, ahora, lo es menos. La edad no es una enfermedad, aunque con la edad aumenta la prevalencia de enfermedades como la artrosis. Hace unas décadas era impensable poner una prótesis de cadera a una persona de 80 años o a una de 50 y ahora podemos seleccionar la prótesis más adecuada para cada paciente concreto o para cada grupo de edad”. Además, la superespecialización ha permitido progresar en las técnicas de revisión de prótesis, es decir, cuando estas ya han fallado, siendo posible el recambio con reconstrucción de la pérdida de hueso y manteniendo una buena función, aunque son cirugías complejas y no exentas de riesgos”.

Gonzalo Mora, especialista en traumatología y cirugía ortopédica de la Clínica Universitaria de Navarra, confirma esta tendencia. “No existe el límite de edad. Este tipo de intervenciones se ha incrementado porque también se está aceptando a gente más joven. Las prótesis tienen una vida aproximada de 15 años, por lo que las operaciones se retrasaban para no tener que volver a intervenir. Pero si un paciente con 50 años está teniendo problemas habrá que ofrecerle una solución. Se suma a este hecho, el que la población está envejeciendo y demanda mayor calidad de vida, de ahí que muchos pacientes que antes no pasaban por quirófano por su mayor edad, ahora sí lo demandan. También es importante la pericia del cirujano, no es lo mismo una personas que coloca tres o cuatro prótesis al año que el que implanta 100”.

A Consuelo le han recomendado volver a pasar por quirófano, pero ella no lo ve nada claro. “Tengo la edad que tengo y, sobre todo, aunque me operen de la otra rodilla, tengo artrosis en las manos, en la espalda, cadera y cuello. Tomo una media de cinco analgésicos al día, a veces me alivian y, otras, no. Procuro moverme, con cuidado. Voy a natación y me acabo de comprar una bicicleta estática. Pero no me veo en quirófano, otra vez, tendría entonces que pasar una operación detrás de otra”.

La cirugía, la última opción

El doctor Villanueva explica que es “frecuente que muchos pacientes mayores de 65 años asocien problemas en varias articulaciones y se tengan que operar primero de las caderas, luego de las rodillas y, finalmente, superadas estas intervenciones, de la columna. Es una presentación común y muy limitante de la artrosis como proceso degenerativo. Para los cirujanos ortopédicos resulta, a veces, un reto dar un valor a la limitación que cada una de las articulaciones afectadas representa para el paciente. Aún más difícil es explicar, en una cirugía de calidad de vida, la limitación para conocer cuanta mejoría funcional puede aportar una operación de cadera, de rodilla o de la columna a nuestros pacientes”.

La “cirugía es la última opción cuando han fallado todas las anteriores. Se suele empezar por el tratamiento fisioterapéutico y educativo y posteriormente se pasa la farmacológico”, recuerda Francisco J. Blanco.

Existen fármacos “con distintos mecanismos de acción, contra el dolor o antiinflamatorios, pero que no detienen el progreso de la enfermedad, aunque mejoren la calidad de vida de los pacientes”, recuerda el doctor Mora.

Actualmente los pacientes llegan con la enfermedad muy avanzada, lo que complica el tratamientoA este grupo se suman los conocidos como “SYSADO (Slow Action Drugs Osteoarthritis) que en los estudios han demostrado frenar la progresión de la enfermedad, aunque son de acción lenta contra el dolor. Y los DMOAD (Disease Modifying Osteoarthritis Drugs) que actúan antes contra las molestias pero que como los anteriores aún no hay datos definitivos sobre su capacidad para detener la progresión de la patología”.

Los ojos de la ciencia se han vuelto desde hace unos años hacia las terapias biológicas como tratamiento novedoso y prometedor. Actualmente se están utilizando tanto factores de crecimiento como células madre con el fin de regenerar el cartílago, aunque habrá que esperar a los resultados últimos de los ensayos clínicos en marcha.

Lo mismo sucede con las investigaciones encaminadas al diagnóstico precoz de la enfermedad. “Actualmente los pacientes llegan con dolor, con la enfermedad muy avanzada y eso limita la eficacia de los tratamientos. El interés actual es detectar la artrosis cuanto antes, incluso previamente a los primeros síntomas. Para ello estamos estudiando biomarcadores que nos permitan saber qué persona puede desarrollar la patología 15 años antes de dar la cara. Sabemos que hay proteínas que liberamos desde la articulación y que podemos medir en orina o suero que nos detallan si se está empezando o no un proceso degenerativo, pero todo está en fase de ensayo”, apostilla el experto de Galicia.

Mientras tanto, para todos los afectados, seguir unos consejos sencillos puede ser una herramienta útil.

  • Peso. La obesidad es una de las causas de la enfermedad. Procure mantener un peso adecuado y haga ejercicio.
  • Calor o frío. El calor es más beneficioso, y se puede aplicar de forma local. Pero en caso de brote inflamatorio se recomienda el frío.
  • Medicación. No se auto-medique, consulte a su médico cualquier duda.
  • Hábitos posturales. Duerma en cama plana y no se siente en sillones hundidos.
  • Ejercicio. Es bueno hacer deporte, caminar, bicicleta y natación.
  • Reposo. Se debe intercalar con el ejercicio.
  • Evitar sobrecargas. No se debe coger peso excesivo  o estar de pie mucho tiempo
  • Calzado adecuado. Si padece artrosis lumbar, de caderas o de rodillas, debe emplear un calzado de suela gruesa que absorba la fuerza del impacto del pie contra el suelo al caminar   
  • Balnearios. Aplican aguas mineromedicinales, generalmente termales, para el tratamiento de la artrosis. Con ello consiguen mejorar el dolor y relajar la musculatura contracturada.
  • Mantener una actitud positiva. La artrosis, a pesar de todo, permite mantener una vida personal y familiar completa, con muy escasas limitaciones. En los casos más avanzados y de peor evolución, existen tratamientos quirúrgicos que pueden solucionar el problema.