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¿Hay que tratar a los trabajadores nacionales (blancos) como si fueran una minoría étnica?
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ASÍ LO CREE EL SECRETARIO DE ESTADO BRITÁNICO DE UNIVERSIDADES

¿Hay que tratar a los trabajadores nacionales (blancos) como si fueran una minoría étnica?

David Willetts, Secretario de Estado británico de Universidades e Innovación acaba de declarar al diario The Independent que los centros de enseñanza superior deberían promover la

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¿Hay que tratar a los trabajadores nacionales (blancos) como si fueran una minoría étnica?

David Willetts, Secretario de Estado británico de Universidades e Innovación acaba de declarar al diario The Independent que los centros de enseñanza superior deberían promover la presencia de estudiantes blancos de clase obrera en sus aulas, igual que lo hacen con las minorías étnicas, ya que apenas cuentan con alumnos que provengan de ese entorno.

El precio en el aumento de las matrículas, las dificultades económicas generales y la insegura salida profesional que hoy ofrecen muchas titulaciones universitarias han provocado que la educación superior sea considerada cada vez menos una opción por los estratos poblacionales de menos recursos, y más aún si se tienen en cuenta los grandes esfuerzos que tienen que realizar para ser aceptados en centros de prestigio y para pagar sus facturas.

Las chicas de clase media no pueden ser rechazadas en favor de los varones de clase trabajadora

Es este tipo de situación la que quiere paliar Willetts, aunque su intención no está libre de polémicas, especialmente instigadas desde las escuelas privadas, que entienden que una acción en favor de la clase trabajadora iría en detrimento de los estudiantes de las capas medias y en especial de las mujeres. Así, William Richardson, el Secretario general de Headmasters' and Headmistresses' Conference, entidad que representa a 250 escuelas privadas de Gran Bretaña, aseguró que "las chicas de clase media no pueden ser rechazadas en favor de los varones de clase trabajadora. Cada solicitud debe ser considerada individualmente". Richardson se refería al deseo del ministro de primar la integración universitaria de los chicos, cuya presencia está decayendo a pasos agigantados (54.000 solicitudes de ingreso menos que el pasado año, lo que supone un descenso de un 13%, cuatro veces más que la caída en las solicitudes de las chicas).

Para el ministro, estas cifras son "la culminación de décadas siguiendo viejas tendencias según las cuales el sistema educativo ponía más obstáculos a los niños en el camino del aprendizaje. Cambiar esos sistemas es un gran reto”.

¿Populismo?

Una de las opciones que baraja Willetts para asegurarse de que los varones blancos de clase trabajadora tengan opciones reales de recibir una formación superior es emplear en ese propósito parte del dinero recaudado con la subida de las matrículas. Según aseguró a Radio 4, "cuando las tasas subieron, una de las cosas que hicimos fue decir a las universidades que con ese dinero extra debían mejorar el acceso. Son cientos de millones de libras que ahora están disponibles y que queremos ver que se utilizan tan eficazmente como sea posible”.

Pero más allá de esta perspectiva, las declaraciones del Secretario de Estado británico han generado polémica porque entroncan con una serie de argumentos muy extendidos (y no siempre explicitados) en las sociedades occidentales, según los cuales la clase obrera autóctona estaría sufriendo más las consecuencias de la crisis porque las minorías reciben las ayudas institucionales que antes estaban destinadas a ellos. La intención del gobierno británico, con acciones de esta clase, sería atraer el voto de una capa social especialmente sensible a las tesis populistas.

Si hay pocos estudiantes de clase obrera es porque rinden menos

Y, por otro lado, la medida está levantando reticencias entre sectores conservadores, para quienes la clase trabajadora, que entienden poco dada al sacrificio y muy aficionada a la fiesta y la cerveza, necesita más esfuerzo y menos premios. Para Wendy Piatt, directora general del Grupo Russell, que representa a 24 de las universidades más importantes del Reino Unido, se trata de un problema que los centros de enseñanza superior no puede resolver por sí solos: “Las causas fundamentales de la falta de representación de los estudiantes procedentes de entornos desfavorecidos son el bajo rendimiento en la escuela y los malos consejos sobre las asignaturas y los cursos que deben realizar para llegar a la enseñanza superior”.

En todo caso, estas medidas se enmarcan en el reciente debate no sólo acerca de las posibilidades reales de acceso y de desarrollo de una carrera universitaria para aquellos que han nacido en los sectores más desfavorecidos, sino de las opciones reales de rentabilizar la inversión para aquellos que, perteneciendo a la clase media, tienen estudios superiores que no siempre les sirven para encontrar trabajo.

David Willetts, Secretario de Estado británico de Universidades e Innovación acaba de declarar al diario The Independent que los centros de enseñanza superior deberían promover la presencia de estudiantes blancos de clase obrera en sus aulas, igual que lo hacen con las minorías étnicas, ya que apenas cuentan con alumnos que provengan de ese entorno.