Adiós a las arrugas, la eterna juventud (de la piel) ya es posible
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CÓMO FRENAR EL DETERIORO DE LOS TEJIDOS

Adiós a las arrugas, la eterna juventud (de la piel) ya es posible

La industria farmacéutica ha centrado buena parte de sus esfuerzos en los últimos años en desarrollar cosméticos y tratamientos de belleza para el cuidado de la

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Adiós a las arrugas, la eterna juventud (de la piel) ya es posible

La industria farmacéutica ha centrado buena parte de sus esfuerzos en los últimos años en desarrollar cosméticos y tratamientos de belleza para el cuidado de la piel. La búsqueda de la eterna juventud sigue dando pasos, a la par que se extiende la llamada dictadura de la estética en un entorno donde la imagen física adquiere cada vez más importancia. El último avance científico en este campo se ha presentado como el tratamiento definitivo contra las arrugas, ya que un equipo de dermatólogos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan ha sido capaz de rejuvenecer las células de un grupo de pacientes mayores de 80 años, frenando el deterioro de los tejidos y devolviéndole a su piel el mismo aspecto que tenía en su fase de mayor vitalidad.

La técnica dermatológica consiste en rellenar con fibra los espacios intercelulares del tejido subcutáneo, que con el envejecimiento se van agrandando hasta formar arrugas en la superficie de la piel. Según el estudio publicado en la revista científica Journal of Investigative Dermatology, el procedimiento utilizado podría aplicarse para rejuvenecer las células de cualquier parte del cuerpo por el paso del tiempo. Desde la cara, una de las zonas con más acumulación de arrugas debido a su constante exposición a la luz ultravioleta y a las expresiones faciales repetitivas que hacen disminuir el colágeno, hasta las nalgas.

Una solución de por vida

Lo más sorprendente de los resultados obtenidos por este grupo de investigadores es que a partir del tercer mes después de inyectar los fibroblastos, estos comenzaron a secretar colágeno (proteína que forma las fibras) de forma natural, provocando así que las arrugas siguiesen desapareciendo a medida que las células se compactaban. Como consecuencia, el grupo de octogenarios voluntarios para participar en la investigación experimentaron un fortalecimiento de la piel y el aumento de los vasos sanguíneos, que nutren a las células.La cara es la zona con más arrugas debido a su exposición a la luz ultravioleta y a las expresiones faciales repetitivas

Los investigadores partieron de la base de que el factor más importante en el proceso de envejecimiento de la piel es la fragmentación de la matriz extracelular o ECM (que une las células), por encima de los genéticos, la exposición a los rayos solares, el viento, los ambientes húmedos, la falta de hidratación o el tabaco. “El desplazamiento de la ECM juega un papel importante en la formación de las arrugas, pero mediante la inyección de fibroblastos se puede desencadenar un segundo despertar de las células que acabe con estos pliegues corporales”, asegura el autor principal del estudio, el profesor de dermatología molecular Gary Fisher. Algo así como volver a una segunda juventud.

Tratamientos preventivos

En las conclusiones del estudio, los autores insisten en que sus esfuerzos no solo estaban orientados a acabar para siempre con las arrugas, sino también a producir el conocimiento sobre la ECM para aplicar estos avances a otro tipo de tratamientos y a la prevención de enfermedades. Al fin y al cabo, el envejecimiento de la piel muestra lo que le está pasando al resto del organismo. Para ello, seguirán adelante con sus investigaciones, ahora ya centradas en aplicar sus técnicas de rejuvenecimiento para acelerar la cicatrización de las heridas o incisiones y evitar que se hagan crónicas, un problema que afecta principalmente a personas con edades avanzadas o diabetes. Sin embargo, para lograr una mayor efectividad en la regeneración de los tejidos dañados sería necesario acelerar segregación de colágeno y evitar al mismo tiempo que otros factores lo degraden.Esta técnica fortalece la piel y nutre las células

“Todavía necesitamos conocer de manera más pormenorizada el modo en el que actúan las células en este entorno, pero será más fácil ahora que sabemos que son fundamentales para reestructurar la dermis”, añade Fisher. Sobre todo, dice, “habiendo demostrado que esta capacidad regenerativa se produce muy positivamente y con firmeza en las células de la piel de personas ancianas”.