EL ESTATUS DETERMINA LA ACTITUD FACIAL

Si te devuelven la sonrisa, preocúpate: esa persona te considera alguien inferior

Si le sonríes a una persona y ésta te devuelve el saludo, ten cuidado, podría ser un signo de que considera que tu estatus es inferior.

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Si te devuelven la sonrisa, preocúpate: esa persona te considera alguien inferior
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    Si le sonríes a una persona y ésta te devuelve el saludo, ten cuidado, podría ser un signo de que considera que tu estatus es inferior. Según un nuevo estudio, que se presentó ayer con motivo de la conferencia anual de la Sociedad de Neurociencia que se está celebrando en Nueva Orleans, las personas que se sienten poderosas son más proclives a mimetizar las sonrisas de aquellos a los que perciben con un menor estatus, algo que no hacen con las personas a las que consideran de mayor rango. Sin embargo, las personas que no se sienten particularmente poderosas mimetizan las sonrisas de la gente más o menos por igual.

    Imitar los comportamientos de otras personas –devolviendo, por ejemplo, la misma sonrisa forzada a modo de saludo–, se trata, según la psicóloga de la Universidad de California Evan Carr, autora del estudio, de un importante mecanismo para reforzar la unión del grupo. Por eso es tan habitual en los ambientes laborales, donde hay muchas personas a las que conocemos, y debemos saludar, pero con la que muchas veces ni siquiera tenemos un trato cercano.

    “Está demostrado que la mímica ayuda a construir las relaciones sociales”, explica Carr, “y tanto el poder como el estatus parecen afectar a la manera en la que, inconscientemente, utilizamos esta estrategia. Este nuevo hallazgo puede darnos pistas de cómo las jerarquías sociales funcionan sin que podamos percibirlas, de una forma rápida, eficiente y que se escapa a nuestra percepción”.

    Expresión de poder, reflejo del estatus

    Para la realización del estudio el investigador estudió el comportamiento de 55 individuos, respecto a una serie de vídeos en los que aparecían saludando diferentes perfiles de personas, desde altos ejecutivos a empleados de restaurantes de comida rápida. Mientras los participantes veían las cintas, Carr midió la actividad de dos músculos faciales: el cigomático mayor, también conocido como el “músculo de la sonrisa”, y el corrugador superciliar, encargado de fruncir el ceño.

    Las personas que se sienten más poderosas desafían el orden jerárquico y no devuelven el saludo a los que están por encimaTras analizar los resultados Carr se encontró con unas respuestas a las sonrisas más complejas de lo esperado. En un principio parecería más lógico que se respondiera el saludo precisamente a las personas que consideramos más poderosas o de mayor estatus, a modo de señal de respeto, pero no ocurre así. Las personas más sumisas, que se sienten menos poderosas, responden a todo el mundo, pero las que se sienten más poderosas, de algún modo, desafían el orden jerárquico y no devuelven el saludo a los que están por encima. Estas respuestas, además, son casi automáticas. En ocasiones siquiera se notan a simple vista, pero si se mide con detalle el movimiento de los músculos, tal como se hizo en el experimento, se puede observar siempre una respuesta respecto a los movimientos faciales de nuestros interlocutores.

    El estudio de este tipo de mecanismos de interacción social nos puede ayudar a entender en qué medida se relaciona el poder con el estatus que, pese a tratarse de conceptos parecidos, no son iguales. El poder, según ha explicado Carr en la conferencia, se refiere a la sensación que aparece cuando creemos tener la capacidad de controlar a otros individuos; el estatus, sin embargo, se trata de una cualidad que aparece definida desde fuera. En definitiva, el poder sale de uno mismo, pero el estatus viene dado por nuestro entorno y, según Carr, “tiene más que ver con la jerarquía social”. Quizás por esto, las personas que no se sienten poderosas saludan a todos por igual, por si acaso, pero las que sí se creen más fuertes sólo devuelven el saludo a quién perciben por debajo en la escala jerárquica, quizás a modo de desafío respecto a las personas de estatus superior. 

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