HAY QUE SABER QUÉ HACER CON TANTO DINERO

Cómo quedarse sin nada después de haberlo tenido todo

¿Qué ocurre si te dan un cheque de un millón de dólares cuándo no sabes ni siquiera como abrir una cuenta en un banco? Nada bueno. No

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Cómo quedarse sin nada después de haberlo tenido todo
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    ¿Qué ocurre si te dan un cheque de un millón de dólares cuándo no sabes ni siquiera como abrir una cuenta en un banco? Nada bueno. No importa cuánto dinero hayas ganado si eres incapaz de gestionarlo. Cientos de deportistas, cantantes, jugadores de lotería o artistas de todo pelaje pueden dar buena cuenta de ello. La fama es efímera y la bancarrota una realidad demasiado dolorosa. 

    Que se lo cuenten a Antoine Walker, otrora figura de la NBA, que tuvo que vender la pasada primavera su anillo de ganador del torneo con los Celtics porque debía a sus acreedores 10 millones de euros. A sus 35 años Walker ha tenido que volver a la pista, en concreto a la Liga de Desarrollo (una especie de segunda división de la NBA) pero no como Michael Jordan, por gusto, sino por necesidad. Lejos quedan los tiempos en los que llegó a acumular 82 millones de euros jugando en primera línea, y en los que viajaba a todo tren rodeado de sus amigos, vestía lujosos abrigos de piel y apostaba un par de miles de dólares en cada mano jugando al blackjack.

    Detrás de estas historias de miseria humana se esconden siempre los mismos factores: el juego, la ostentación, las amistades peligrosas y, en los peores casos, las drogas. Un cóctel explosivo que el director Billy Corben se ha propuesto retratar en su nuevo documental, Broke, que estrenó el sábado pasado la cadena estadounidense ESPN.   

    No es sencillo tener tanto dinero

    En el trabajo de documentación para su película, Corben visitó a jugadores que habían pasado de la gloria absoluta al fracaso más estrepitoso y, según ha relatado al Wall Street Journal, ha llegado a una conclusión: “La mayoría de las historias son prácticamente idénticas”.

    Entre la euforia y la falta de costumbre se cometen muchos erroresFrancisco Isidro, profesor de finanzas del ESIC cree que el mismo patrón se repite de una u otra forma cuando gente que no está acostumbrada a tener mucho dinero lo gana de la noche a la mañana, como le ocurrió a todos los deportistas que aparecen en el documental de Corben y a tantos otros ‘nuevos ricos’. “Hay una estadística”, cuenta el profesor, “que dice que más o menos el 70% de las personas que se hacen ricas en un corto periodo de tiempo, por ejemplo ganando la lotería, se terminan arruinando en un tiempo inferior a cinco años”.

    No es fácil tener tanto dinero. Gestionar una fortuna se convierte en una profesión. Mucha gente acaba delegando en personas que no son de fiar, que prometen el oro y el moro pero lo que quieren es chupar del bote, o familiares que no tienen ni idea de finanzas y acaban cometiendo errores de bulto. “Para tener una buena mentalidad financiera”, explica Isidro, “hay que saber qué hacer con tanto dinero, pero no es fácil. Entre la euforia y la falta de costumbre se cometen muchos errores. El primero de ellos suele ser que estas personas creen que el dinero no se acaba, que no tiene límite”.

    Enfrentarse a un mundo muy diferente

    En la mayoría de los casos que ha documentado Corben, el fracaso parece casi algo predeterminado, como si supieras de antemano que una persona que viene de un estrato social tan distinto fuera incapaz de adaptarse a su nuevo tren de vida. La realidad es que esto ocurre en muchísimas ocasiones. La psicóloga Helena Ibañez, explica que, por lo general, “se trata de personas que ganan una gran cantidad de dinero y dan el salto a un mundo muy distinto, que funciona con normas muy diferentes, y en el que no están acostumbrados a moverse”.

    Cuando experimentas un cambio tan grande en tu vida tienes una sensación de inseguridadDe repente estas personas, en su mayoría muy jóvenes, se empiezan a mover en ambientes donde todo es extremadamente caro y donde se pierde el sentido de la mesura. En este punto cobra especial importancia, según cuenta Ibañez, el entorno familiar. Si el “nuevo rico” cuenta con una red social que le apoye, y cuide sus intereses, puede que no tenga ningún problema, pero si la persona parte de un entorno desestructurado… El drama está servido. Es lo que le ocurrió a Walker, que tal cómo confesó a un reportero de ESPN, viajaba a todos lados con unos ocho o nueve amigos, lo que reconoció “era bastante caro”. Nadie le dijo que, quizás, estaba dilapidando su fortuna.

    Ibañez insiste en que enfrentarse a una situación como ésta no es sencillo y requiere una gran fortaleza psicológica: “Cuando experimentas un cambio tan grande en tu vida tienes una sensación de inseguridad, aunque parezca contradictorio para alguien que gana muchísimo dinero. Estas personas se encuentran con una incertidumbre total, y no todo el mundo reacciona de la misma manera”. De hecho, hay quién reacciona con muy poco sentido común. 

    En épocas de bonanza no se escuchan los buenos consejos

    La idea de hacer un documental sobre todo este asunto se le ocurrió a Corben cuando se enteró de que el jugador de fútbol americano Bernie Kosar se había declarado en bancarrota. Según ha explicado al WSJ la noticia le pareció muy chocante: “Bernie había jugado 12 temporadas en la NFL, casi tres veces más que la media de jugadores. Era además conocido por haber tenido bastante éxito con las finanzas después de su retiro”. Pero en 2009, el colapso del mercado inmobiliario, dónde Corben había invertido gran parte de su fortuna, le llevó a la quiebra. Quizás no estaba gestionando tan bien su dinero como se creía.

    En épocas de bonanza si le hablas a la gente de gestionar los riesgos financieros es muy difícil que te escuchenEl profesor del ESIC tiene claro que la crisis ha hecho que afloren numerosas historias como la de Kosar: “Antes de la crisis vivíamos en una época de rey Midas. Todo lo que tenía que ver con el mundo inmobiliario tenía una rentabilidad muy alta. La gente fue muy avariciosa y en vez de diversificar sus inversiones lo metió todo en la vivienda, que era lo que más rentabilidad daba. Es cierto que ha habido estafadores, pero yo he estado trabajando 25 años en el mundo de las finanzas y te aseguro que la gente no se deja aconsejar. Cuando en épocas de bonanza le hablas a la gente de gestionar los riesgos financieros es muy difícil que te escuchen. Se creen que la bonanza no va a acabar nunca”. Pero se acaba. Siempre se acaba. 

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