Cómo luchar contra el alzhéimer tras el fracaso de los fármacos
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LOS CIENTÍFICOS BUSCAN NUEVAS ESTRATEGIAS

Cómo luchar contra el alzhéimer tras el fracaso de los fármacos

La enfermedad de Alzheimer afecta a 430.000 personas en España, una cifra que seguirá creciendo si no se avanza en su estudio. A medida que envejece

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Cómo luchar contra el alzhéimer tras el fracaso de los fármacos

La enfermedad de Alzheimer afecta a 430.000 personas en España, una cifra que seguirá creciendo si no se avanza en su estudio. A medida que envejece la población, crece el número de afectados. Con 65 años se tiene un 10% de probabilidades de caer en ella, pero a partir de los 85 la sufren casi una de cada tres personas.

Estos datos no se pueden tomar a la ligera. La investigación del alzhéimer se centra en tres aspectos: conocer mejor la enfermedad, detectarla y prevenirla correctamente, y encontrar una terapia que nos proteja de la misma o mitigue sus efectos. Dado que se desconoce la causa de la enfermedad, y las intervenciones terapéuticas desarrolladas hasta la fecha no han dado los resultados esperados, la mejor baza para combatir la enfermedad parece, de momento, retrasar su llegada. “Si conseguimos retrasar en solo cinco años la aparición de la enfermedad de Alzeheimer, dado la avanzada edad de las personas que la padecen, su prevalencia disminuirá en un 50%”. Así de claro se manifiesta Pablo Martínez Martín, director científico de la Fundación CIEN y coordinador del área clínica del VII Simposio Internacional “Avances en la enfermedad de Alzheimer”, que se celebrará mañana en Madrid con motivo del Día Mundial del Alzheimer.

Existen bastantes evidencias de que un estilo de vida saludable podría retrasar la enfermedadEn opinión de Martínez, “existen bastantes evidencias de que un estilo de vida saludable podría retrasar la enfermedad”. Hasta que se avance en el conocimiento de lo que causa el alzhéimer, y se logre intervenir en ello, la prevención y la detección precoz constituyen nuestros principales aliados. Según ha explicado el investigador a El Confidencial, hay muchos aspectos que pueden lograr que la enfermedad aparezca más tarde, como “una actividad cognitiva continua, la práctica regular de ejercicio y el mantenimiento de relaciones sociales”.

El fracaso de los tratamientos terapéuticos

Durante los últimos años las farmacéuticas han invertido ingentes cantidades de dinero en la búsqueda de un medicamento para tratar el alzhéimer. Sus principales esfuerzos se han centrado en el desarrollo de un fármaco que lograra atacar al péptido beta-amiloide, que se forma en el cerebro de los pacientes, y se creía que jugaba un papel fundamental en el desarrollo del alzhéimer.

Los resultados, tal como cuenta Martínez, no han sido los esperados: “O bien porque se está tratando a los pacientes demasiado tarde, o bien porque la beta-amiloide no es el problema”. Pese a esto, aún queda una oportunidad para el fármaco: un mega-ensayo clínico que se va a desarrollar en Colombia. En este país reside una estirpe familiar con una rara mutación genética: sus miembros comienzan a mostrar signos de demencia alrededor de los 45 años y desarrollan alzhéimer de forma prematura. “Se les va a aplicar el medicamento antes de que aparezca la enfermedad”, explica Martínez. Así se sabrá si el fallo reside en los tiempos de aplicación, o es que el fármaco, definitivamente, es inservible.

El descalabro de la línea de investigación terapéutica ha hecho que muchas farmacéuticas se replanteen su estrategia respecto al alzhéimerAunque aún hay científicos que no han dado la batalla por perdida, el inesperado fracaso de este tipo de fármacos ha provocado un enorme agujero en las cuentas de las farmacéuticas. Pfizer, por ejemplo, invirtió 750 millones de dólares en un medicamento bautizado como Dimebon, cuyos efectos sobre la enfermedad resultaron ser nulos. El descalabro de esta línea de investigación ha hecho que muchas farmacéuticas se replanteen su estrategia respecto al alzhéimer, recortando en gran medida el dinero invertido en la investigación de la enfermedad.

Pese a la alarma que se ha levantado sobre el asunto –valga como ejemplo el reportaje que publicó ayer el rotativo The Independent titulado “Las grandes farmacéuticas se rinden en la cura del alzehéimer”– Martinez asegura que el sector privado va a seguir intentándolo: “Lo que no quieren las farmacéuticas  es apoyar la investigación sobre temas que se han demostrado que eran inútiles. Pero no van a dejar de lado la investigación sobre alzhéimer, pues el que consiga un fármaco que funcione se encontrará un enorme negocio”.  De hecho, se está investigando mucho para encontrar una vacuna para el alzhéimer. Hace un mes un grupo de científicos suecos anunció que había realizado un importante avance al respecto. En cualquier caso, Martínez advierte de que este tipo de vacunas no serían como las convencionales, las inmunológicas: “Se podrá proteger al individuo de alguna forma, pero no acabar con la enfermedad”.

La investigación continúa en muchos otros frentes

Una de las principales líneas de investigación para combatir el alzhéimer se centra en estudiar el origen de la enfermedad, que aún desconocemos con exactitud. Lo que parece claro, tal como explica Martínez, es que su aparición está escrita en nuestros genes: “Aparte de los casos cuyo origen genético está demostrado, actualmente creemos que en los casos esporádicos [los que no se deben a una herencia familiar], que son los más frecuentes, existe también una predisposición genética”. El doctor cree que todas las investigaciones sobre el origen genético del alzehéimer son muy importantes pues, al fin y al cabo, son las que van a la raíz del asunto. Además, no se trata solo de saber por qué y cómo aparece, sino de encontrar herramientas que nos ayuden a luchar contra él. “Por ejemplo”, explica Martínez, “sería decisivo saber qué proteínas pueden evitar que aparezca la enfermedad”.

La investigación del alzhéimer no parece estar sufriendo los recortes en investigaciónLa Fundación CIEN (Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas), en la que Martínez ejerce de director científico, es la principal institución española que investiga la enfermedad. Por suerte, tal como explica el doctor, parece que no están sufriendo demasiado los recortes en investigación: “De momento contamos con respaldo económico. Nuestros proyectos son competitivos y de vez en cuando ganamos algún concurso. Además estamos implicados en proyectos europeos. Es cierto que ahora tenemos más dificultades para encontrar financiación, pero tal como están las cosas no nos podemos quejar”.

Los próximos cinco años serán decisivos para la Fundación CIEN, pues se desarrollará el “Proyecto Vallecas”, que Martínez considera la investigación más importante de las que se están llevando a cabo en el centro. Su objetivo, tal como cuenta el investigador, es encontrar herramientas que permitan detectar precozmente la presencia de la enfermedad: “Queremos monitorizar a 1.200 personas de entre 70 y 80 que no sufran la enfermedad, ni tengan problemas cognitivos. Una vez al año, durante cinco años, tendrán que venir al centro para pasar un examen médico y socio-sanitario, una exploración médica neurológica, tests neuropsicológicos, una resonancia magnética y una extracción de sangre. En el futuro pretendemos poder identificar a las personas que tengan mayor riesgo de padecer la enfermedad antes de que se produzca”. El centro sigue buscando voluntarios