El temor a ser víctima de un robo modifica nuestro comportamiento
CÓMO COMBATIR EL MIEDO A SER ATRACADOS

El temor a ser víctima de un robo modifica nuestro comportamiento

La inseguridad ciudadana se encuentra entre los diez problemas que más preocupan a los ciudadanos. En muchas ocasiones el temor a ser víctima de un atraco

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    La inseguridad ciudadana se encuentra entre los diez problemas que más preocupan a los ciudadanos. En muchas ocasiones el temor a ser víctima de un atraco en la calle o de un robo en casa, sobre todo en vacaciones, lleva a las personas a ser más introvertidas y a modificar sus rutinas.

    Mirar hacia atrás y a un lado y otro de la calle, vigilar varias veces que las ventanas de la casa están cerradas o irse intranquilo de vacaciones por pensar que los ladrones pueden entrar en el domicilio, terminan por generar estrés y cansancio físico, tal como ha explicado a Efe el psicólogo clínico Esteban Cañamares. Según éste, el miedo a sufrir un atraco puede tener “consecuencias internas”, como el estrés y cansancio físico, y “externas”, como la desconfianza y el no abrirse con facilidad a los demás, un aspecto que se acentúa más si la persona ya ha sido víctima de un robo.

    Los afortunados que no conocen el mal trago de enfrentarse a un suceso de esas características pueden ser precavidos a la hora de confiar en las personas que no son de su entorno y están más vigilantes, pero no convierten su seguridad en una obsesión, afirma Cañamares. Aquellos a los que sí les han robado “son más extremistas” y comprueban con más preocupación si la calle por la que caminan es segura, “si el señor que se acerca en el Metro no tiene malas intenciones” y, en definitiva, están mucho más alerta.

    Los robos no impiden que dejemos el domicilio en verano

    Los robos con fuerza en los domicilios subieron un 24,7 por ciento en el primer semestre del año en comparación con el mismo periodo de 2011En cualquier caso, tal como explica Cañamares, la preocupación de los ciudadanos por este tipo de sucesos –los robos con fuerza en los domicilios subieron un 24,7 por ciento en el primer semestre del año en comparación con el mismo periodo de 2011– no les lleva al extremo de no irse de vacaciones.

    Para el psicólogo social Guillermo Fouce, a pesar de que en la actualidad la sociedad “objetivamente” es más segura, lo que publican los medios de comunicación y “lo que cuenta la gente” crea mucha incertidumbre: “Es una sociedad más segura pero la gente tiene más miedo, piensa que le pueden pasar más cosas, lo que sin duda hace que cambie su forma de actuar”. Fouce cree que los anuncios de empresas de seguridad contribuyen también a generar inseguridad entre los ciudadanos.

    En opinión del psicólogo, el miedo es una experiencia personal que siempre tiene referentes culturales y sociales en cuanto a cómo afrontarlo y cómo se genera; así, por ejemplo, subraya que mientras en otras sociedades se responde pidiendo ayuda al vecino, en España se tiende a resolverlo de una manera más individual contratando, por ejemplo, alarmas de seguridad.

    El miedo al robo, según los psicólogos, afecta a ambos sexos, pero la manera de afrontarlo es distinta: mientras que los hombres “tienden más a la lucha y al ataque”, las mujeres lo hacen hacia la huida. “Esto se debe a claves culturales, a cómo nos enseñan y educan”, indica Fouce, en tanto que Cañamares añade que las mujeres van con más precaución porque no se sienten físicamente capaces de enfrentarse al asaltante.

    Superando un asalto

    Para superar el mal trago del robo, los psicólogos recomiendan “borrar cualquier rastro de culpa”, ya que las víctimas muchas veces se sienten culpables. “Si no hubiera ido por esa calle”, “si hubiera llegado a casa más pronto”, “si no hubiera ido al banco",  son frases que se suelen repetir y que solo agravan más el estado de ansiedad.

    “Lo que hay que hacer es desechar todo eso, el culpable es el atracador y no la víctima”, sentencia Cañamares. Además, para enfrentarse a estas situaciones, lo mejor, afirman los expertos, es contarlo, abrirse al entorno y hablar de lo sucedido.

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