“HAY DETECCIÓN, PERO MUY POCA INTERVENCIÓN”

Un 6% de los ancianos madrileños podría ser víctima de malos tratos

Se ha estudiado mucho sobre el maltrato de género y la violencia hacia la infancia, pero en las ciudades españolas hay un problema cada vez más

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Un 6% de los ancianos madrileños podría ser víctima de malos tratos
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    Se ha estudiado mucho sobre el maltrato de género y la violencia hacia la infancia, pero en las ciudades españolas hay un problema cada vez más frecuente: el maltrato a los mayores. El fenómeno se empezó a estudiar a partir de la década de los 90, pero la concienciación es todavía escasa y su incidencia podría ser mucho mayor de lo que se cree.

    Ayer se presentaron en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid los resultados de los programas sobre malos tratos y aislamiento de mayores que tiene en funcionamiento el consistorio de la ciudad. Los datos no son alentadores. Los psicólogos calculan que un 6% de los ancianos de Madrid podrían ser víctimas de malos tratos, aunque sólo se conoce uno de cada seis casos. De estos el 85,8% mujeres, pues viven más y tienen, por lo general, una mayor dependencia física.

    Se infantiliza a los mayores, no se escucha su opinión, ni se les protegeEl maltrato, en la mayoría de los casos, se realiza de forma inconsciente. Tal como explica la psicóloga Alejandra Chulián, el trato inadecuado surge principalmente por puro desconocimiento: “Muchos son hijos que viven con sus madres y les dan un trato inadecuado. Un 25% de los mayores que hemos identificado en esta situación tienen algún tipo de trastorno mental que los hijos desconocían y no se les daba la ayuda que necesitaban. Además, hay maltrato psicológico en la medida en que se infantiliza a los mayores, no se escucha su opinión, ni se les protege de los problemas que pueden surgir”.

    Chulián explica que, pese a que el programa puesto en marcha por el Ayuntamiento ha logrado identificar muchos casos, “hay muy poca intervención” y deja claro que para atajar el problema se necesitan “más recursos y más profesionales convenientemente formados”. Algo que parece difícil conseguir en estos tiempos de crisis, pese a que las dificultades económicas están haciendo que el problema aumente. Tal como cuenta la psicóloga muchos hijos están sacando a los ancianos de las residencias, pues no pueden pagarlas. Algunos también se han visto obligado a volver a la casa paterna, viviendo de la pensión de sus padres, sin dar nada a cambio, “ni siquiera los cuidados adecuados”.

    Vivir solo en una sociedad que no entiendes

    El maltrato no es el único problema al que se enfrentan los mayores, quizás es incluso más grave el caso de las personas que están completamente solas. Entre junio de 2006 y septiembre de 2012 el consistorio madrileño logró identificar a 253 personas en estado de aislamiento social. Esto no significa que vivan solas, sino que, además, no tienen ningún tipo de contacto con el exterior. Y lo que es más grave, un 75% tiene un trastorno mental o deterioro cognitivo.

    Han dejado de lado a sus mayores por su comportamiento es antisocial y paranoideAl margen de los datos, para Ana Belén Santos-Olmos, psicóloga que trabaja en el programa sobre los ancianos frágiles en aislamiento social, lo más grave es la exclusión a la que están sometidos: “Son personas desaseadas, con conflictos vecinales constantes. Se las rechaza a todos los niveles, incluso son difíciles de tratar por los servicios sociales, que no saben cómo abordar la situación”.

    El problema es muy complejo. Santos-Olmos explica lo difícil que es abordar este tipo de perfiles: “Si no tomas el tiempo necesario para conocer sus problemas la sensación es que son insoportables”. En muchos casos los familiares les han dejado de lado porque su comportamiento es antisocial y paranoide.

    La intervención, tal como cuenta Santos-Olmos, es tremendamente difícil: “Es muy complicado acceder a ellos. No abren la puerta. Un 20% tiene, además, síndrome de Diógenes, y la mitad tiene casas con un nivel de higiene insoportable. Ante esta situación es inevitable el rechazo, aunque en realidad no es algo que ellos quieran. Normalmente conseguimos hablar con ellos y visitarles, y lo agradecen, pero otra cosa es que acepten ir al médico o algún tipo de ayuda a domicilio. En definitiva, han perdido las habilidades para vivir en sociedad”.

    El fin de las redes vecinales

    Se está perdiendo la solidaridad vecinal de antañoLos psicólogos coinciden en un punto. El trato con las personas mayores se está agravando en la medida en que están desapareciendo las redes vecinales. “Mucha gente se queja de que ha perdido a los vecinos de toda la vida”, explica Santos-Olmos, “pero es que, además, se está perdiendo la solidaridad vecinal de antaño”. Los barrios han cambiado mucho y el choque cultural es muy grande.

    Los ancianos se enfrentan a una sociedad que no entienden y que les deja totalmente de lado: “Con la llegada de las nuevas tecnologías hay muchas cosas que no pueden hacer. Viven en otro mundo. Valga como ejemplo la implantación de la TDT. Para muchos mayores fue un drama: se quedaron sin televisión, su único contacto con el mundo exterior, y nos llamaban para decirnos que se había roto”.

    Alma, Corazón, Vida
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