EL SISTEMA FINANCIERO SIGUE FAVORECIENDO EL RIESGO

“La crisis no ha enseñado nada a los banqueros”

“Si la pregunta es si la crisis ha llevado a los inversores a tomar menos riesgos y ser más cautos, entonces la respuesta es simple y

Foto: “La crisis no ha enseñado nada a los banqueros”
“La crisis no ha enseñado nada a los banqueros”

“Si la pregunta es si la crisis ha llevado a los inversores a tomar menos riesgos y ser más cautos, entonces la respuesta es simple y llanamente que no”, señala el profesor de la Unversidad de Edimburgo Alexandru Preda en declaraciones exclusivas a El Confidencial. Preda es uno de los más importantes sociólogos de los mercados financieros del mundo, y se muestra especialmente escéptico ante las moralejas que la actual crisis económica pueda haber enseñado a banqueros e inversores, que siguen comportándose de igual manera que antes de la crisis. “El cambio que se ha producido en los mercados financieros atiende a los marcos reguladores, pero estos no alteran las costumbres de un día para otro. Aún se necesita cierto tiempo para adaptarse a los cambios. En general no creo que la crisis haya cambiado la manera en que tomamos decisiones”.

Preda es el autor de Framing Finance: The Boundaries of Markets and Modern Capitalism (University of Chicago Press), un ensayo que describe la forma en que los mercados han derivado en la actual crisis financiera, poniendo el acento en la permisividad de las inversiones arriesgadas, y que propone como solución la adopción de una cultura de la responsabilidad financiera que contrarreste los elementos irracionales que aún se encuentran presentes en los mercados. También ha editado junto a la socióloga austriaca Karin Knorr Cetina The Sociology of Financial Markets (Oxford University Press).

Para el profesor, es la propia estructura del sistema la que provoca que cíclicamente se produzcan casos de especulación y colapso financiero: “La estructura de incentivos de este tipo de instituciones empuja a asumir riesgos, y bajo estas circunstancias es inevitable que veamos que las cosas marchan mal de vez en cuando. Ya han ido periódicamente mal en el pasado, y seguirá siendo así en un futuro. Aunque las instituciones financieras tienen mecanismos de control que se supone que previenen a los inversores de adoptar grandes riesgos, existen claras indicaciones de que muchos inversores son lo suficientemente hábiles para soslayar estos sistemas de control y no ser detectados por los supervisores”.

Cuanto más sabemos, menos entendemos

Preda considera que el mundo financiero está caracterizado por una patente falta de transparencia favorecida por los propios inversores, que buscan ocultar sus huellas el máximo tiempo posible. “La mayor parte de ellos, por no decir todos, y en especial aquellos que ocupan posiciones de relevancia, toman muchas precauciones para mantenerse lejos de los focos. Prueba a intentar conseguir los nombres de los inversores de, por ejemplo, Goldman Sachs, a ver si obtienes algo”. Y concluye recordando que en Estados Unidos, hasta hace poco, los grandes inversores no tenían por qué registrarse ante las autoridades.

¿Cómo quieres obtener grandes beneficios si no afrontas grandes riesgos?“Lo que este anonimato ha hecho es incrementar la fragmentación del mercado. Hoy en día es más complicado que antes hacerse una idea de lo que está ocurriendo, cuando todo se llevaba a cabo en el parqué”, recuerda el profesor. “Paradójicamente, los mercados anónimos producen muchos más datos que antes, pero a pesar de ello es mucho más difícil interpretar lo que está ocurriendo”.

¿Por qué no aprenden?

Hace apenas un mes apareció en los periódicos de medio mundo la noticia de que se estaban produciendo movimientos muy sospechosos en el mercado financiero, que incumbían a una entidad que fue denominada “ballena de Londres”. Uno de los nombres aparecidos fue el de Bruno Michel Iksil, un empleado de bajo perfil de origen francés que trabaja para la empresa financiera neoyorquina J.P. Morgan Chase & Co. Iksil estaba operando con CDS desestabilizando el mercado y asumiendo un riesgo muy elevado, en una situación semejante a la que causó la actual crisis económica.

Lo sorprendente para Preda no es que se produzca un caso así tras los recientes ejemplos de colapso financiero debido a la especulación, “sino que aparezcan en el Wall Street Journal. La mayor parte de dedos de los inversores han señalado no tanto a Ikseil como a J.P. Morgan, recuerda el analista, dejando entrever que la aparición de dichas noticias en los periódicos económicos implica una acusación directa a la compañía americana de estar haciendo lo incorrecto. Para el sociólogo, el caso del London Whale “es una consecuencia directa de la implantación de la Regla Vockler en julio de 2012 y de cómo esta afectará a las operaciones transoceánicas de las instituciones financieras estadounidenses”. Dicha ley, destinada a mitigar el riesgo financiero, impide a las entidades financieras participar en actividades especulativas para su propio beneficio, arriesgando su propio capital. Se entiende que J.P. Morgan está tomando sus últimas decisiones especulativas antes de la entrada en vigor de dicha regla. El debate se ha recrudecido a partir de la noticia de que JP Morgan se ha desplomado un 9% en bolsa tras reconocer estas actividades de trading.

“La estrategia es muy importante, como en un partido de fútbol. Si tus adversarios han adivinado tus intenciones, tus movimientos serán previsibles y fáciles de anticipar”, prosigue Preda hablando del anonimato vigente en los mercados financieros, que favorece que en el momento en que dichos movimientos especulativos son descubiertos, ya sea demasiado tarde.  “El caso de Jerome Kerviel de la Société Générale, que perdió 4.900 millones de la noche a la mañana hace cuatro años, es una buena prueba de esto”. Fue el mayor fraude de la historia, para el que Kerviel empleó un sofisticado sistema que le permitía pasar desapercibido en el seno del banco.

“No hay duda de que los inversores siguen tomando grandes riesgos. Si la crisis provocó que algunos se replanteasen su actuación, dichos efectos se han desvanecido a estas alturas”, recuerda Preda. “No tiene nada que ver con cuestiones externas, sino con la estructura de incentivos de estas empresas y la importancia del estatus y el prestigio en las trading rooms. Como sabemos, las bonificaciones juegan un papel importante en los ingresos de la mayor parte de inversores, ya que su salario es relativamente modesto”.

Los nuevos inversores ya no se mantienen fieles a sus acciones sólo porque perteneciesen a sus abuelos“Puede ser que tomar riesgos sea favorecido de forma implícita por las instituciones, aunque no lo admitan de forma explícita. ¿Cómo quieres obtener grandes beneficios si no te la juegas? Ya que lo que mantiene felices a los inversores y a los accionistas es ver el precio de sus acciones subir sin parar, y esto depende de las ganancias crecientes, las instituciones tienen buenas razones para favorecer este tipo de estrategias”, concluye Preda, recordando la parte de responsabilidad que tienen las empresas financieras.

Jóvenes, activos y sin ataduras

Para el analista, el mercado está cambiado de forma paralela al perfil de los inversores. A día de hoy, se toman decisiones con mucha más rapidez y estas son mucho más oscilantes. La fidelidad a una empresa ha desaparecido por completo, provocando que las acciones cambien de manos más fácilmente.

“Hace años fui a una reunión de inversores en una gran ciudad norteamericana y casi todos ellos pasaban de los sesenta y cinco, incluso de los setenta y cinco. Lo mismo ocurría en el Reino Unido. Pero a día de hoy ya no quedan muchos individuos que compren acciones de una compañía y los conserven durante años”, recuerda Preda. “El perfil actual más común es el de un joven que tiene profundos conocimientos del mercado financiero, maneja a la perfección diferentes herramientas informáticas y no tiene ninguna razón para mantenerse fiel a sus participaciones en la empresa sólo porque perteneciesen a su abuelo”.

“La nueva generación es muy diferente a la anterior. Es mucho más activa y realiza nuevas inversiones cada semana, por no decir cada día”, concluye Alexandru Preda. “Si la compañía va mal, por mucho que sus abuelos trabajasen en ella, no van a esperar a que se recupere. La lealtad a tus acciones es cosa del pasado”.

Alma, Corazón, Vida
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