Cómo afrontar la temporada de alergia
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EL POLEN LLEGA CON RETRASO Y "SERÁ UNA PRIMAVERA SUAVE"

Cómo afrontar la temporada de alergia

Dicen que la primavera la sangre altera, pero uno de cada cuatro españoles está más alterado que el resto: tiene alergia, una enfermedad que se ha

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Cómo afrontar la temporada de alergia

Dicen que la primavera la sangre altera, pero uno de cada cuatro españoles está más alterado que el resto: tiene alergia, una enfermedad que se ha duplicado en los últimos 15 años. La alergia al polen de gramíneas es la más extendida, y afecta al menos a 75 millones de personas en EE.UU. y Europa. Su focalización en primavera hace que asociemos esta época del año con la alergia en general, pero cada vez hay más gente afectada por otros pólenes o sustancias, y está pasando de ser una dolencia estacional a ser perenne.

La temporada de alergia de polen es cada vez más largaEn la década de los 90 la alergia se limitaba casi en exclusividad a los meses de mayo y junio, coincidiendo con la polinización de las gramíneas y el olivo. Sin embargo, el perfil de la alergia a pólenes se ha modificado: actualmente sólo el 10% de los alérgicos está sensibilizado a un único polen. La alergia por tanto se está extendiendo para un gran número de personas de febrero, cuando comienza la polinización de los árboles, a junio, cuando acaba la de las gramíneas.

Las escasas lluvias apuntan a una primavera llevadera

Aunque el polen de gramíneas no es el único que provoca alergia, sí es el que mayor problemas causa, pues no sólo es el más extendido (afecta al 80% de los alérgicos), también es el más potente. España, además, tal como explica el doctor Francisco Feo Brito, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), tiene un clima muy propicio para que existan altas concentraciones de polen: “El perfil climático de la España continental, que se caracteriza por ser seco y por temperaturas extremas, favorece que las concentraciones de pólenes alcancen niveles elevados. Esta alta exposición provoca que entre un 15% y un 20% de la población presente alergia a pólenes, llegando a alcanzar un 40% entre la población adolescente”.

La polinización se ha retrasado dos semanas respecto al año pasadoPor suerte, es previsible que esta sea una buena primavera para los alérgicos. Tal como explica el doctor Feo, “el índice de acumulación de pólenes suele estar marcado por la pluviosidad de los meses de otoño e invierno y este año ha sido bastante escasa”. Además, otro factor que influye, es que en mayo haya “una climatología anticiclónica”, algo que de momento no ha ocurrido. Tal como ha explicado el doctor a El Confidencial , la polinización de gramíneas, que ha comenzado estos días, se ha retrasado dos semanas respecto a 2011, pero todo depende de cómo evolucione la meteorología: “Si sigue el tiempo como esta semana, seco, soleado y caluroso, habrá más polen; si vuelve a llover se limpiara la atmósfera, y bajarán las concentraciones”.

Pese a que esta primavera sea más llevadera, hay varias medidas que puedes tomar. Si sabes a qué sustancia tienes alergia, debes evitar en la medida de lo posible la exposición a la misma. También puedes acudir a los antihistamínicos, y otros fármacos como esprays y colirios, que sirven para aliviar los efectos de la misma. Si los síntomas son fuertes, o ves que no respiras bien, es necesario acudir al médico para conocer el tratamiento que mejor se ajusta a tus necesidades.  

Huye del polen

Una aplicación para móviles nos informa en tiempo real de las concentraciones de polenNo es fácil huir del polen, pero hay técnicas. Los síntomas siempre se agravan al salir al exterior, cuando se entra en contacto con el polen en suspensión. Aunque es imposible no salir a la calle, una vez que lo hagamos es recomendable no acudir a parques o permanecer cerca de jardines, y si vamos en coche siempre es mejor mantener las ventanillas cerradas. Los niveles de concentración de polen se pueden consultar en la página del Comité de Aerobiología de la SEAIC, que también ha desarrollado una aplicación para smartphones, AlertaPolen, para poder consultar las concentraciones en tiempo real.

Si se padece de una alergia muy fuerte, al salir a la calle se puede mitigar parte de los efectos del polen mediante una mascarilla, y también usando gafas de sol. Si se viaja es recomendable consultar las concentraciones de polen de la zona que se va a visitar. En el sur de España la polinización comienza dos semanas antes y los niveles son mayores. Además, la concentración cambia según la hora del día. Durante las primeras horas de la mañana (entre las cinco y las diez) y las últimas de la tarde (de las siete hasta que anochece) es significativamente mayor.

Al llegar a casa es aconsejable cambiarse de ropa y ducharse. También es bueno tender en el interior, para que la ropa húmeda no se impregne de polen. Aunque por la noche baja la concentración, no es recomendable dormir con las ventanas abiertas. El calor se puede paliar utilizando aire acondicionado, pues la mayoría de aparatos tienen filtros para el polen.

¿Vacuna o antihistamínicos?

Las enfermedades alérgicas están tan extendidas, y presentan tantas variantes, que muchas personas que las sufren prefieren automedicarse, y no se plantean acudir al especialista. “Frecuentemente los pacientes con alergia acceden a información genérica muy poco selectiva e imprecisa, por lo que terminan tratando su enfermedad con medicación sintomática en lugar de preventiva y no acuden al especialista”, advierte el doctor José María Olaguibel, presidente de la SEIAC.

En ocasiones los efectos secundarios de los antihistamínicos superan en incomodidad a los síntomas de la alergiaUna gran parte de los pacientes se conforman con tomar antihistamínicos, un fármaco que ayuda a mitigar los síntomas de la alergia, pero no a acabar con ella. El doctor Feo explica que los antihistamínicos pueden bastar si el nivel de alergia es leve o esporádico, pero si los síntomas son más fuertes es recomendable acudir al especialista para solicitar una vacuna.

Elegir los antihistamínicos tampoco es sencillo. Tal como explica el doctor Feo, “la variabilidad individual es muy alta, y hay que encontrar el que va bien para cada uno”. Además, muchos de estos fármacos provocan somnolencia y hacen que disminuya el nivel de concentración, por lo que hay que elegir los que carezcan de estos efectos secundarios, que “pueden superar en incomodidad a los propios síntomas de la alergia”, tal como alerta el doctor.

Los alergólogos insisten todos los años en la necesidad de que los pacientes acudan a especialistas y se sometan a tratamientos inmunológicos, las vacunas, que son la herramienta más eficaz para controlar la enfermedad y lo único que, según la Organización Mundial de la Salud, puede alterar el curso natural de la misma. En España, gran parte de los afectados ni siquiera se plantean acudir al médico, y la mitad de los que se someten a un tratamiento mediante vacunas no lo siguen correctamente. “A pesar de que los pacientes experimentan una mejoría en el control de sus síntomas desde los primeros meses”, explica el doctor Olaguibel, “al año sólo continúan seis de cada diez y, a largo plazo, la mitad restante ha abandonado”.

La alergia, más presente en ambientes urbanos

La polución hace que los pólenes sean más alergénicos y potentesLa SEAIC advierte también de lo peligrosa que resulta la mezcla de pólenes de plantas y partículas de contaminación, un cóctel explosivo, muy presente en las grandes ciudades. La polución no sólo afecta directamente a nuestras vías respiratorias, independientemente de que padezcamos alergia, también acaba depositándose en el suelo, e influye directamente en el desarrollo de semillas, raíces y plantas. Los contaminantes son tóxicos, y alteran las características fisiológicas de las plantas, convirtiendo a los pólenes en más alergénicos y potentes.

“El polen de la ciudad es mucho más agresivo”, explica el doctor Feo, “ya que la contaminación produce cambios en la estructura de las partículas y éstas tienen mayor capacidad de provocar sensibilización en el paciente, el paso previo a padecer una alergia”.